Lucas Magnano reclama políticas para que producir en Argentina sea viable rentable y sostenible

En la celebración por los 70 años de la entidad dijo que la producción enfrenta desafíos importantes, desde los costos, la presión impositiva hasta el clima, entre otros

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Coninagro celebró sus 70 años en un acto realizado en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, donde su presidente, Lucas Magnano, llamó a dejar de lado las diferencias internas y reclamó mejores condiciones para producir e invertir. El mensaje apuntó a que la producción agropecuaria sea una actividad viable, rentable y sostenible en el tiempo.

La convocatoria reunió a productores, dirigentes del cooperativismo, funcionarios y empresarios, y se convirtió en un termómetro de las demandas del sector frente al escenario económico actual. En términos prácticos, el reclamo principal se centró en pedir estabilidad, previsibilidad y reglas claras para el campo argentino.

Magnano describió los obstáculos que hoy afrontan los productores: costos elevados, dificultades de acceso al financiamiento, presión impositiva e infraestructura rural insuficiente con caminos que muchas veces se vuelven intransitables. En su diagnóstico también incluyó la incertidumbre climática y mercados más exigentes como factores que condicionan la inversión y la planificación.

El dirigente recordó además el aporte social y económico del sector y enfatizó que detrás de cada explotación hay familias, trabajo y arraigo territorial. Ese argumento fue usado para reivindicar el rol del cooperativismo como soporte de servicios y desarrollo local.

“Tenemos que ser capaces de recuperar el orgullo de decir, sin complejos ni divisiones: somos productores agropecuarios de la Argentina”, sostuvo Magnano durante su discurso, y pidió articular una agenda común más allá de las distintas visiones. El llamado a la unidad tuvo tono institucional y estratégico, orientado a facilitar la interlocución con los distintos niveles del Estado.

Aun con las dificultades, el presidente de Coninagro destacó que los productores mantienen inversiones, que las cooperativas avanzan en proyectos de agregado de valor y que jóvenes buscan permanecer en sus localidades de origen. Esa descripción subraya la apuesta por la transformación productiva como vía para sostener empleo y arraigo.

Desde el Inaes, su presidente Marcelo Collomb aportó cifras que ponen en perspectiva la dimensión del movimiento asociativo: según el organismo, más de 22 millones de personas mantienen algún tipo de relación con cooperativas y mutuales, de las cuales alrededor de 15 millones están asociadas a cooperativas y 7 millones a mutuales. Esos números fueron presentados como evidencia del peso social y económico del cooperativismo en el país.

Collomb explicó que el reordenamiento del padrón de cooperativas y mutuales recurrió a criterios de transparencia para “sanear” el sector y evitar usos indebidos con fines políticos o de apropiación de recursos. El objetivo declarado fue preservar un cooperativismo genuino que reinvierta sus recursos en las propias comunidades.

Claves del discurso

El eje central en el acto fue la búsqueda de consensos para transformar reclamos en propuestas concretas que permitan producir con certezas y sostener inversiones. Esa postura combinó la defensa de intereses gremiales con la idea de ofrecer alternativas de política pública y diálogo.

Entre las prioridades señaladas por Magnano figuraron el fortalecimiento de las cooperativas, el impulso del agregado de valor y la promoción de la innovación y la producción sustentable. Estas metas apuntan a mejorar la competitividad y a generar más empleo en el interior.

En materia de infraestructura, el reclamo incluyó mejoras en caminos rurales y logística para evitar pérdidas productivas y costos adicionales en la cadena. La restricción en infraestructura aparece como un cuello de botella que limita el acceso a mercados y la rentabilidad de muchas explotaciones.

Sobre financiamiento, la demanda fue clara: líneas de crédito accesibles y condiciones fiscales que incentiven la inversión privada y cooperativa. Sin condiciones financieras previsibles, las decisiones de siembra, incorporación tecnológica y agregado de valor se vuelven más riesgosas para familias y empresas del campo.

El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, valoró el rol de las cooperativas en producción, comercialización y prestación de servicios y destacó el vínculo activo entre el sector y el gobierno nacional. Esa mirada refuerza la apuesta por el diálogo institucional como vía para resolver problemas concretos de los productores.

En su intervención, Collomb sostuvo que los recursos gestionados por cooperativas y mutuales regresan al propio sector a través de programas y proyectos, y subrayó la importancia de evitar su uso partidario. Esa premisa busca garantizar que las organizaciones cumplan su función social y económica en los territorios rurales.

Qué esperar de Coninagro

De cara a los próximos años, Coninagro planteó una agenda federal centrada en fortalecer las organizaciones, apoyar el agregado de valor y acompañar las economías regionales. La entidad también anunció que priorizará políticas orientadas a la sustentabilidad y a facilitar el acceso de las nuevas generaciones al sector.

Otro compromiso explícito fue preparar a la organización para la sucesión generacional y garantizar que las cooperativas sigan siendo un motor de servicios básicos en el interior del país. Esa mirada incluye proteger servicios como energía y comunicaciones gestionados por cooperativas, que para muchos pobladores resultan imprescindibles.

La combinación de reclamo y propuesta define la postura institucional: diálogo con los gobiernos pero con firmeza en la defensa de condiciones que permitan producir y invertir. Para productores y cooperativas, el desafío será convertir esos principios en políticas públicas concretas y en financiamiento que contemple riesgos climáticos y de mercado.

La conmemoración de los 70 años de Coninagro funcionó entonces como una foto del presente y una plataforma de lanzamiento hacia una agenda que pretende amalgamar unidad, innovación y sostenibilidad. La capacidad del sector para articular esas prioridades con el Estado y el mercado será determinante para su futuro.

Por Pilar Vázquez, desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, para Palabra de Campo. Esta cobertura sintetiza los principales reclamos y propuestas surgidos del acto institucional y su relevancia para la economía rural argentina.

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