Las exportaciones de los principales productos agrícolas superaron 80,7 Mt hasta agosto, récord para el período y 12,5% más que un año atrás, con máximos en maíz y trigo y una oferta local que sostiene la competitividad externa.
1 – Exportaciones de granos y subproductos en récord
El agro argentino sigue consolidando su posición en el frente externo y vuelve a batir un récord para los primeros ocho meses del año. En el acumulado, las exportaciones de los principales productos agrícolas superaron las 80,7 Mt, con un crecimiento interanual del 12,5% y unas 7,5 Mt por encima del máximo anterior de la serie.
En un año extraordinario en cuanto a oferta interna, junto con una absorción externa que acompaña, los tres cultivos estrella que se destacaron en el frente externo siguen dando la nota. El complejo girasol exportó poco menos de 6 Mt, más que duplicando el promedio de los últimos años para esta época, y el maíz envió 29,1 Mt, el valor más alto para el mismo período desde que se tiene registro. Sobre todo se destaca el trigo que, acompañado por una producción histórica de 29 Mt para la 2025/26 exportó más de 12,4 Mt, un 60% más que la media para el acumulado enero-agosto.
En la misma línea, para el mes de agosto el complejo soja fue el que mejor desempeño tuvo, con un crecimiento del 16% mes a mes, siendo la harina de soja protagonista con 2,74 Mt embarcadas. Aun así, el ritmo exportador del complejo, 28 Mt en el acumulado del año, sigue siendo de los más bajos de los últimos quince años, puntualmente el cuarto más bajo de esa serie.
2 – Una nueva ventana para el maíz argentino en el mercado internacional
Durante agosto se exportaron cerca de 3,9 Mt de maíz según datos del SENASA, un 20% por encima de lo que suele despacharse en ese mes para esta altura del año (3,22 Mt en promedio), aunque todavía por debajo de los picos de 2020 y 2021, cercanos a las 4,9 Mt. Detrás de ese ritmo, el tablero internacional del cereal se sigue reacomodando.
Ya desde hace más de dos meses que se extiende el conflicto en el Mar Negro. Los ataques rusos, con misiles y drones, obligaron en los últimos días a suspender varias veces las operaciones en los puertos ucranianos y a paralizar la exportación de granos. El impacto inminente estas últimas semanas se vio en trigo (que ya hemos comentado en reportes anteriores), en donde Rusia y Ucrania concentran más del 30% de las exportaciones globales, pero el maíz tampoco quedó al margen: Ucrania participa como el cuarto exportador mundial del cereal, con 23 Mt.
Así, en agosto Ucrania despachó cerca de 127.700 toneladas según datos de Reuters, cuando el promedio de los últimos cinco años más que triplica ese volumen. La verdadera incógnita, de todos modos, se abre pasando septiembre, que es cuando Ucrania comienza su cosecha e inunda el mercado internacional de maíz. De no llegarse a una resolución y de seguir bloqueado el comercio por el Mar Negro, a Ucrania hoy prácticamente solo le queda mover producción por tierra, probablemente hacia Francia, donde la ola de calor también dañó los rindes de maíz, dejando un posible hueco en los mercados que solía abastecer.
En este contexto, actualmente Argentina se mantiene como el origen más competitivo para la gran mayoría de países del mundo cuando no consideramos a Ucrania. Si consideramos los precios C&F de referencia, para septiembre el origen argentino se ubica como el más competitivo, con ventajas sobre el segundo mejor origen que en varios destinos superan el 10%.
Con precios competitivos, abundante oferta y firme demanda externa, se espera que los embarques se mantengan sólidos en los próximos meses, sobre todo en un escenario donde las complicaciones logísticas en el Mar Negro podrían dejar a Argentina como un origen clave de maíz.
El repaso de las demás fuentes de oferta va en la misma dirección. Brasil viene exportando menos, con una fuerte demanda interna volcada a la producción de biocombustibles, particularmente etanol: de enero a agosto de este año despachó 14,48 Mt de maíz, un 8% menos que el año pasado y casi un 43% por debajo del máximo de envíos al exterior de 2023, cuando había exportado 25 Mt hasta el mismo mes.
Del lado argentino, la contracara es una abundante disponibilidad que se contrapone a la situación de sus competidores. En su último informe mensual SAGyP estimó una producción de 71,7 Mt de maíz para la 2025/26 y, a esta altura del calendario, aún restan muchas toneladas por vender: para la semana del 2 de septiembre se llevaba comercializado el 58% de la producción, un porcentaje relativamente bajo frente al 67% que marca el promedio de los últimos cinco años para esta época.
Sumado a ello, desde la BCR se revisaron al alza las estimaciones de área sembrada de maíz 2026/27, alcanzando las 10,6 M ha y proyectando una producción para la nueva campaña superior a las 67,5 Mt. Con buenas chances de marcar un buen número de cosecha, y aún con más de 22,3 Mt disponibles para comercializar, habrá que seguir monitoreando el escenario internacional y las posibilidades de absorción externa.
3 – Las fijaciones de soja avanzan a paso firme
El pulso de la semana también se sintió en soja. A la semana del 2 de septiembre se comercializó 1,03 Mt de la 2025/26, el volumen semanal más alto desde finales de julio, y las fijaciones vienen tomando ritmo en paralelo: ya el 75% del total comercializado tiene precio hecho, cuando a principios de julio ese valor era cercano al 60%.
El movimiento acompaña el repunte de la pizarra. Para el miércoles de esta semana la cotización tocó los US$ 370/t ($ 556.000), casi US$ 30/t por encima de los valores de mediados de mes y unos US$ 48/t arriba de los US$ 322,3/t con los que había arrancado julio, tras un agosto que se movió en torno a los US$ 340/t.
Como se mencionó en el reporte anterior, los factores que estuvieron motivando el sostén de precios fueron el petróleo en alza por tensiones entre Estados Unidos e Irán, el deterioro de la condición del cultivo estadounidense y, sobre todo, la sólida demanda china por soja norteamericana.
Ligado a este último aspecto, el complejo soja está afectado por la incertidumbre que genera la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping. En la agenda aparece una reducción de aranceles que permita seguir comprando soja de Estados Unidos, hoy prácticamente la única fuente disponible para China hasta enero, cuando vuelve a entrar la oferta de los países del sur.
La alternativa brasileña, mientras tanto, luce acotada. Según un informe de LSEG que recoge la visión de dos analistas brasileños, Brasil tiene margen limitado para aumentar sus ventas a China en el cuarto trimestre, en un contexto de demanda proveniente de otros compradores y de una fuerte actividad de crushing doméstico.
Al comparar la estimación del WASDE para la 2025/26 con lo que ya exportó, a Brasil todavía le quedan toneladas por despachar. Sin embargo, a diferencia de otros años, el peso de China entre sus destinos viene cediendo: entre enero y agosto de 2026 embarcó 64,7 Mt de soja, de las cuales el 70% tuvo como destino al gigante asiático. Es la participación más baja desde el 67% de 2022 (cuando habían cedido las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, por lo que este último le vendió muchas toneladas de soja al gigante asiático) y seis puntos por debajo del 76% de 2025, en una serie que llegó a marcar un máximo del 79% en 2018.
De cara a las próximas semanas, el mercado combina entonces un acumulado exportador récord, un remanente de maíz muy por encima del habitual para la fecha y un complejo soja que acelera fijaciones sobre una pizarra en alza, con dos frentes abiertos en el radar: el desarrollo del conflicto en el Mar Negro y las definiciones que deje el encuentro entre Estados Unidos y China.
4– El trigo cayó US$ 20/t en Chicago, pero aun así está por encima de los niveles alcanzados con el cierre de Ormuz.
Tras de alcanzar máximos de tres años y medio y superar incluso el pico alcanzado en el punto álgido del conflicto en Medio Oriente, las cotizaciones por el trigo en Chicago retrocedieron durante la semana. Luego de superar los US$ 280/t a comienzos de la semana pasada, el contrato más operado se desplomó casi US$ 15/t y cerró el jueves en US$ 265,7/t. Más allá de ajustar 5,2% en siete ruedas, el nivel actual de precios por el cereal todavía está por encima de los picos de mayo y julio de este año y equivalente a máximos desde julio del 2023.
Las hostilidades entre Rusia y Ucrania continúan y los acercamientos diplomáticos aún no rinden frutos. Por lo que permanece el cuello de botella en la región y se intensifican los daños estructurales con el seguir de los ataques. Sin embargo, los fondos especulativos, entre rumores de acuerdo, toma de ganancias y reordenamiento de carteras frente al WASDE, liquidaron su posición comprada luego de que el trigo supere la barrera de los US$ 280/t en Chicago. Entre el primero de septiembre y el jueves, los fondos redujeron su posición comprada en un 90%, con ventas netas por 13.500 contratos.
En el mercado doméstico se sintió la presión sobre las cotizaciones, pero no con la misma intensidad que en Chicago. La pizarra rondó los US$ 230/t, ajustando US$ 8/t desde el máximo de la semana pasada. La curva de futuros se desplazó entre un 1% y 1,4% siendo los ajustes más importantes para la posición a cosecha.
De la mano de las bajas en las cotizaciones, el ritmo comercial desaceleró luego del rally de las últimas dos semanas. Aún así, en el acumulado de la campaña ya se comprometieron 22,1 Mt, dejando aproximadamente 6 Mt disponibles para vender, en línea con los stocks finales proyectados para este ciclo. En base a las primeras estimaciones para la nueva cosecha 2026/27, con una producción de 21 Mt y stocks iniciales entre 5 y 6 Mt, la oferta total de la próxima campaña comercial podría rondar los 26 a 27 Mt de trigo. Esto es un 19% menos que la 2025/26 aunque un 20% más que el promedio para la última década.








