Fuerte rechazo a pedido de productores irlandeses de prohibir carne argentina por antibióticos

La Cámara Argentina de Feedlot hizo referencia a un estudio que detectó residuos de antimicrobianos en suelos de establecimientos de engorde a corral, pero remarcó que no se analizó carne ni su inocuidad y defendió los controles del Senasa

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Residuos de antimicrobianos en suelos de feedlots: la discusión que abrió una investigación

Una investigación publicada en la revista Antibiotics detectó presencia de antimicrobianos en suelos de corrales de engorde de la Argentina y encendió una polémica comercial con productores irlandeses que piden restricciones en la exportación de carne. La Cámara Argentina de Feedlot (CAF) sostiene que los hallazgos corresponden al ambiente y no prueban riesgos para la inocuidad de la carne.

El estudio, realizado con muestras colectadas entre 2021 y 2023, formó parte de un programa de cooperación entre la Argentina y el Reino Unido y fue cofinanciado por el Conicet y el Global AMR Innovation Fund (Gamrif). Los responsables aclararon que el objetivo fue evaluar la presencia de residuos en suelos y aportar datos sobre resistencia antimicrobiana bajo el enfoque de Una Salud.

Los investigadores analizaron muestras de corrales de 27 feedlots comerciales de distintas regiones y tamaños productivos buscando 15 antimicrobianos mediante cromatografía líquida y espectrometría de masas. El trabajo, liderado por Sergio Sánchez Bruni (Conicet) y Peers Davies (Universidad de Liverpool), reveló hallazgos heterogéneos que requieren interpretación cuidadosa.

En el 40,7 % de los establecimientos se detectaron compuestos que no aparecían en los registros de tratamientos, entre ellos oxitetraciclina, tulatromicina, cefquinoma, enrofloxacina y ciprofloxacina. Los autores plantearon varias explicaciones posibles: persistencia histórica en el suelo, redistribución de estiércol, registros incompletos, usos fuera de indicación o contaminación cruzada.

Un resultado relevante fue la detección de monensina en los 27 establecimientos estudiados, con concentraciones que en algunos sitios superaron las 15.000 partes por billón (ppb). Además, antibióticos del grupo de las tetraciclinas aparecieron en el 70 % de los feedlots, y la oxitetraciclina alcanzó valores cercanos a las 14.000 ppb en uno de los sitios.

Respuesta del sector y diferencias con medidas internacionales

Desde la CAF, su presidente Fernando Storni rechazó que el estudio pueda trasladarse automáticamente a controles sobre la carne y recordó que la Argentina cuenta con controles específicos a cargo del Senasa. Para la entidad, el trabajo tiene un propósito ambiental y no reemplaza las políticas de control de residuos en alimentos destinadas a garantizar la seguridad alimentaria.

La controversia comercial surgió cuando la Irish Farmers’ Association (IFA) pidió a la Comisión Europea extender restricciones sobre carne argentina, alegando dudas sobre el cumplimiento de estándares europeos en antimicrobianos. La petición se enmarca en un contexto donde la Unión Europea dejó fuera a Brasil de la lista de países habilitados bajo nuevas exigencias sobre antimicrobianos desde septiembre de este año.

Storni destacó que muchos de los productos detectados estaban aprobados para uso veterinario al momento del relevamiento y que es esperable encontrar residuos en suelos porque los antibióticos no se metabolizan por completo en los animales. Además, señaló que hubo mayor presencia de compuestos en corrales de inicio, donde los animales recién ingresados suelen recibir tratamientos sanitarios.

Qué midió el estudio y por qué importa

El trabajo buscó llenar un vacío de información en América del Sur sobre residuos de antimicrobianos en suelos de feedlots, datos necesarios para evaluar riesgos ambientales y la circulación de genes de resistencia. Con registros limitados en la región, estos resultados aportan una primera línea de evidencia que obliga a mirar más allá del producto final y considerar el ambiente como reservorio.

La metodología incluyó técnicas analíticas de alta sensibilidad como la cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas para identificar concentraciones muy bajas de compuestos. Esa capacidad analítica permite detectar trazas ambientales que no necesariamente se traducen en residuos en carne, pero sí orientan sobre prácticas de manejo y áreas de riesgo para la resistencia antimicrobiana.

Impacto en exportaciones y controles sanitarios

En términos comerciales, existe el riesgo de que interpretaciones apresuradas del estudio alimenten medidas de barrera por parte de mercados sensibles a la resistencia antimicrobiana. Sin embargo, las autoridades sanitarias argentinas recuerdan que el país tiene el Plan Nacional CREHA y procedimientos de muestreo para detectar residuos en productos destinados al consumo interno y a la exportación.

El sistema de control del Senasa afirma contar con aprobaciones de servicios sanitarios de la Unión Europea y de Estados Unidos, lo que constituye un respaldo para las cadenas exportadoras ante reclamos. Aun así, la aparición pública de estos datos puede impulsar auditorías, exigencias adicionales y mayor trazabilidad por parte de compradores internacionales.

Qué cambios podrían acelerarse en los feedlots

Especialistas y representantes del sector coinciden en que el estudio puede servir para mejorar registros de tratamientos, manejo de estiércol y prácticas de bioseguridad en corrales de inicio. Mejoras en la documentación, rotación de suelos y estrategias de reducción de antimicrobianos terapéuticos podrían reducir la presencia ambiental de compuestos y la incertidumbre comercial.

La normativa de 2024 que prohibió el uso de antimicrobianos como promotores de crecimiento en todo el país mantiene excepciones para aditivos como la monensina, lo que plantea la necesidad de evaluar alternativas y gestión de residuos. Para actores como Storni, este antecedente debe impulsar investigaciones más amplias y políticas que integren producción, salud animal y protección ambiental.

Detrás de la discusión están los productores, trabajadores rurales y comunidades que dependen de la actividad, por lo que cualquier medida debe equilibrar productividad y salud pública. El camino recomendado por expertos combina más datos, transparencia en registros y diálogo entre autoridades, científicos y mercados para tomar decisiones basadas en evidencia.

Por Palabra de Campo. Este texto resume y contextualiza el estudio publicado en Antibiotics y las reacciones del sector y mercados internacionales.

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