Una **fuerte tormenta** con caída de granizo sorprendió esta madrugada a múltiples partidos del norte bonaerense y encendió alertas sobre la posible llegada de un **El Niño** de características fuertes en los próximos meses. La intensidad del fenómeno obliga a productores y técnicos a evaluar daños inmediatos y anticipar cambios en la disponibilidad hídrica para la campaña agrícola.
Los reportes locales coincidieron en que las localidades más afectadas fueron Bragado, San Antonio de Areco, Colón y sectores de Pergamino, con piedras de hielo de tamaño considerable que dañaron áreas urbanas y rurales. Desde Bragado InformA se indicó que el fenómeno dejó **importantes acumulados de agua en cortos períodos** y granizo que afectó a localidades como Rancho Viejo, La Limpia y Máximo Fernández.
Según especialistas como Sergio Grosso, de Meteosalto, la pedrada “tomó la línea de la ruta 8”, razón por la cual los daños se registraron de forma longitudinal en varios partidos. El patrón dinámico de la tormenta sirvió para confirmar las alertas que había emitido el Servicio Meteorológico Nacional.
El **Servicio Meteorológico Nacional (SMN)** había advertido sobre tormentas intensas en la región y con el correr de las horas esos avisos se tradujeron en hechos, incluyendo acumulaciones de granizo en distintos sectores. El diario Tiempo Pergamino registró que las piedras sorprendieron por su tamaño y se acumularon mientras avanzaba el frente sobre el norte bonaerense.
En cuanto a la precipitación, el asesor Julio Lieutier estimó valores de **20, 30 y 40 milímetros** en localidades como Arrecifes, Pergamino y Colón hasta las primeras horas de la tarde. En San Antonio de Areco, el epicentro del fenómeno afectó tanto el casco urbano como zonas rurales, y videos compartidos en redes sociales reflejaron la intensidad de la tormenta.
Por el momento, los productores de la zona no informaron pérdidas generalizadas en los cultivos y las primeras evaluaciones son parciales, aunque la situación merece un seguimiento en campo. El **trigo** está en pleno desarrollo, el **maíz de primera** fue recientemente sembrado y ya comenzaron las tareas para la siembra de soja, lo que complica la evaluación temprana de daños.
El contexto previo agrava la situación: la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario reportó que **el 70 %** de la región núcleo se encuentra entre **escasez y sequía**, con registros invernales por debajo de los históricos excepto en el sureste. Esa combinación entre déficit hídrico histórico y precipitaciones puntuales intensas obliga a interpretar el episodio como parte de una dinámica climática más amplia.
Qué significa para el agro y qué esperar en los próximos meses
Especialistas en clima recuerdan que la fuerte posibilidad de un evento de El Niño implicaría, para el centro del país y el Litoral, una mayor probabilidad de lluvias por encima del promedio si el fenómeno se consolida. El consultor Alfredo Elorriaga señaló que una mayor disponibilidad de agua podría comenzar a notarse en octubre, cuando el calentamiento del Pacífico Ecuatorial Central comience a influir más decisivamente sobre las precipitaciones.
Las lluvias puntuales y el granizo ofrecen beneficios y riesgos: por un lado pueden mejorar momentáneamente la humedad superficial y aliviar déficits, y por otro causar daños mecánicos en plantas, techos y silobolsas y provocar erosión local. En particular, el granizo de gran tamaño puede generar pérdidas directas en hojas y espigas de trigo en desarrollo y afectar la germinación o emergencia del maíz de primera, por lo que las inspecciones de lotes serán clave.
Ante este escenario, la recomendación técnica para los productores es realizar un relevamiento de daños lo antes posible y coordinar con clubes de campo, ingenieros agrónomos y aseguradoras para documentar pérdidas potenciales. Asimismo, es importante monitorear los boletines del SMN y los informes del GEA para ajustar decisiones de manejo de cultivo y riego en función de la evolución del evento climático.
La caída de granizo en el norte bonaerense vuelve a poner en primer plano la vulnerabilidad del agro frente a fenómenos intensos y la necesidad de sistemas de alerta temprana y seguros eficientes. Palabra de Campo seguirá la evolución de las condiciones climáticas y la evaluación técnica en los lotes para informar sobre impactos concretos en la campaña y en la economía rural.



