Aquelarre de negras: poesía, política y memoria que interpela al feminismo latinoamericano

Buenos Aires, 20 marzo (NA) – En un contexto de intensas disputas culturales en América Latina, el libro Aquelarre de negras – Unidas por la lucha, editado por el Colectivo Flota Negra Grupo Editor, irrumpe como una propuesta que desborda los límites de la poesía para convertirse en un acto político-cultural colectivo. La obra reúne voces afrodescendientes, originarias y disidentes en una apuesta que entrelaza escritura, activismo y diseño gráfico desde una perspectiva antirracista y antipatriarcal.

Más que una antología tradicional, el proyecto se configura como un espacio de encuentro. Así lo explica su impulsora, Melina Schweizer, quien sitúa el origen del libro en los cruces generados durante la pandemia, cuando distintas mujeres comenzaron a cuestionar su lugar dentro del campo literario.

“Éramos mujeres de distintas disciplinas, territorios y experiencias que empezamos a preguntarnos por qué nuestras voces no estaban en la literatura”, señala. Lejos de una lógica editorial clásica, el proceso de construcción del libro se dio a partir de vínculos, afinidades y conversaciones que derivaron en una red diversa, donde confluyen trayectorias que van desde la medicina hasta la ingeniería, la docencia, el activismo y el arte.

Esa heterogeneidad no solo define el carácter del libro, sino que constituye su núcleo político. Según Schweizer, la identidad común no surge de la uniformidad estética, sino de una decisión compartida: escribir en primera persona desde los propios cuerpos y experiencias, sin mediaciones. “La unidad está en la posición política y afectiva desde donde se escribe”, afirma.

En ese entramado, la figura de Paula Margarita Gudiño adquiere un valor simbólico central. Con 89 años y descendiente de pueblos tobas, su presencia introduce una dimensión de memoria y ancestralidad que dialoga con las generaciones más jóvenes, desarticulando las lógicas tradicionales de legitimación cultural.

El libro propone, además, una intervención directa sobre los silencios históricos. Entre ellos, el de las mujeres negras, originarias y disidentes como sujetas de enunciación. “Durante mucho tiempo nuestras historias fueron contadas por otros”, advierte Schweizer, quien subraya la necesidad de romper con esa tradición de mediación y borramiento.

La obra también aborda otros ejes, como el cuerpo —entendido como territorio político atravesado por regulaciones y violencias— y la recuperación de memorias fragmentadas. En sus páginas aparecen sin filtros temas como el deseo, la identidad, la violencia o el placer, en un gesto que busca desarticular las fronteras de lo decible dentro del campo literario.A esa dimensión textual se suma una propuesta estética que refuerza el posicionamiento del libro. El uso predominante de los colores negro y rojo no responde a una decisión decorativa, sino a una construcción simbólica: el negro como afirmación identitaria y el rojo como marca de la historia, la herida y la resistencia. En este plano, el trabajo de Isabella Quiñonez Trujillo resulta clave, al traducir visualmente el espíritu del proyecto y aportar una narrativa gráfica que dialoga con los textos.

La publicación se inscribe dentro de los afrofeminismos latinoamericanos que, en los últimos años, han cuestionado tanto el racismo estructural como las jerarquías internas de los propios movimientos feministas. En ese sentido, la obra se vincula con una genealogía de pensamiento y acción en la que también participan figuras como Shirley Campbell Barr, Anny Ocoró Loango y Maribel Núñez, cuyas voces acompañan y contextualizan el libro.

En Argentina, el impacto adquiere una dimensión particular. En un país donde la identidad afrodescendiente ha sido históricamente invisibilizada, Aquelarre de negras se posiciona como una intervención directa en ese imaginario. “Viene a decir: estamos, escribimos, pensamos, creamos”, resume Schweizer.

Lejos de buscar consensos, el libro se propone como una herramienta para abrir debates. Desde una perspectiva interseccional, pone en tensión las nociones de identidad, pertenencia y representación dentro del feminismo contemporáneo, al tiempo que reivindica la diversidad de experiencias como motor de creación.

“Aquelarre no viene a cerrar discusiones, sino a incomodar”, sostiene su autora. En ese gesto, la obra se inscribe como un aporte significativo dentro de las luchas culturales de la región, al tiempo que reafirma el poder de la palabra como espacio de resistencia, memoria y construcción colectiva. #AgenciaNA.

MAS NOTICIAS
spot_img
spot_img

Most Popular