Según la medida, Cuba fue incluida en la lista de territorios a los que se les prohíbe realizar transacciones vinculadas con la venta, descarga y comercialización de petróleo procedente de Rusia.
En paralelo, el Departamento del Tesoro anunció nuevas restricciones que impiden a Cuba recibir petróleo ruso, en momentos en que dos buques cargados de crudo se aproximan al país caribeño.
En ese marco, Estados Unidos autorizó de forma temporal la compra de petróleo ruso que permanece bloqueado en el mar, con el objetivo de estabilizar los precios internacionales del crudo.
La decisión se produce en un contexto de fuerte presión sobre los mercados energéticos globales, agravada por la guerra en Medio Oriente y, en particular, por la escalada con Irán.
Analistas señalan que la medida podría agravar la ya delicada situación energética de Cuba, altamente dependiente de importaciones de combustible.
La restricción sobre Cuba refuerza la política de presión económica sobre la isla, en un escenario de creciente tensión geopolítica y reconfiguración de las rutas energéticas globales.
Las declaraciones de Trump y las decisiones del Tesoro reflejan una estrategia que combina incertidumbre política con presión económica directa sobre La Habana. (ANSA).





