Arquitectura: Reabre Sant ‘ Ivo, una de las perlas del barroco italiano

Contrastes de blanco y geometrías simbólicas en la obra de Borromini

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Su linterna, coronada por una cúspide en espiral que parece un faro lanzado hacia el cielo, se eleva sobre los tejados de la ciudad para atraer a fieles y estudiosos hacia ese lugar mágico.

Tras una prolongada y valiosa restauración, reabre al público la iglesia de Sant’Ivo alla Sapienza, obra de Francesco Borromini escondida en el patio del antiguo complejo universitario, actual sede del Archivo Estatal de Roma.

Enseguida destacó la singularidad de la obra: “En esta iglesia, Francesco Borromini revolucionó el lenguaje arquitectónico de su época, al transformar el rigor de la geometría en belleza, la materia en movimiento y la luz en un elemento esencial del espacio. Es una obra en la que la racionalidad matemática se encuentra con la libertad de la imaginación y la arquitectura se convierte en expresión del conocimiento”.

“Después de muchos años cerrada, Sant’Ivo vuelve a formar parte de nuestra vida cultural y ofrece a los visitantes la posibilidad de redescubrir uno de los testimonios más extraordinarios del genio creativo italiano”, celebró el ministro de Cultura, Alessandro Giuli.

La restauración, que la superintendenta especial de Roma, Daniela Porro, calificó de “virtuosística”, devolvió a los interiores de la iglesia los matices más cálidos y más fríos del blanco, tal como los había concebido Borromini para dar “ritmo y dinamismo a una de sus arquitecturas más emblemáticas”.

No se trata de palabras de cortesía diplomática, sino de la esencia del atractivo de este edificio.

La planta de la iglesia, un hexágono estrellado, resulta de la superposición de dos triángulos contrapuestos: los tres ábsides coinciden con los vértices del triángulo invertido, mientras que los ángulos convexos de la planta corresponden a los del triángulo de base. De este modo, el hexágono se convierte en un espacio continuo.

Sin embargo, lo que más fascina es la planta y la geometría de la iglesia, que conserva huellas y emblemas de tres papas diferentes. Casi 400 años después de su construcción, la simbología oculta de esta original joya del Barroco romano sigue envuelta en un denso misterio.

Para el arquitecto e historiador Paolo Portoghesi, la planta estrellada sería una representación esquemática de la abeja de los Barberini, símbolo heráldico de uno de los tres papas que supervisaron la construcción de la iglesia, Urbano VIII.

Sin embargo, existen distintas teorías sobre la geometría de esta planta.

Joseph Connors no coincide ni con la teoría de la abeja de los Barberini ni con la de la estrella de Salomón. A su juicio, la planta sería un triángulo al que se añadieron ábsides y se quitaron ángulos, como sucede en otros modelos arquitectónicos, entre ellos el edificio funerario hexacónquido de la Vía Apia, con seis ábsides dispuestos a lo largo de la circunferencia.

El investigador John Beldon Scott sostiene, en cambio, que la planta deriva de un hexágono vinculado al lenguaje simbólico de la sabiduría.

Por último, Laura Tedeschini Lalli considera que el grupo de simetría de la planta corresponde al triángulo equilátero y no al hexágono.

Para Julia Smith Pinney, el origen de la planta sería hexagonal y el triángulo habría adquirido mayor protagonismo posteriormente, debido a problemas estructurales o a cambios en los encargos de la obra.

Las abejas, por otra parte, aparecen claramente entre los numerosos símbolos de la iglesia, cada uno de los cuales admite una doble interpretación, religiosa y conmemorativa.

Desde el punto de vista artístico, la teoría de la abeja de Portoghesi es, sin duda, la más sugestiva. También fue la primera, aunque recibió numerosas críticas, incluso de quienes utilizaron los planos del arquitecto, que afirmaba haber nacido “a la sombra de Sant’Ivo” y dedicó numerosos estudios a Borromini desde 1953, entre ellos una recopilación de sus dibujos.

A ellos se suman las palomas con ramas de olivo, que, además de su significado religioso, son emblemas de los Pamphili. La paloma que aparece en el cielo de la linterna representa al Espíritu Santo, también asociado a la sabiduría.

También figuran soles que simbolizan la sabiduría divina y, al mismo tiempo, constituyen emblemas heráldicos de los Barberini. Las estrellas de seis puntas remiten al rey Salomón, encarnación de la sabiduría, mientras que los dos triángulos equiláteros representan a la Santísima Trinidad.

En ese mismo complejo se encuentra la Biblioteca Alessandrina, otra de las joyas de la Sapienza, cuyo nombre constituye una clara referencia a la Biblioteca de Alejandría, en Egipto. (ANSA).

En los estucos de la bóveda y sobre las pequeñas torres de la fachada también están representadas las montañas, símbolo de la familia Chigi.

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