Con el anuncio de Javier Milei desde la Exposición Rural de Palermo, el Gobierno oficializó una baja de retenciones al campo que será permanente. La medida, que afecta a cultivos clave como soja, maíz, sorgo, girasol y también a la carne vacuna y aviar, busca dar una señal concreta de apoyo al sector agroindustrial, motor indiscutido de las exportaciones argentinas.
La reducción más significativa fue para la soja, cuyo derecho de exportación baja del 33 % al 26 %. En el caso del maíz y el sorgo, el descenso va del 12 % al 9,5 %. También se reducen las alícuotas del girasol y de las carnes, que pasarán del 6,75 % al 5 %. Según datos del propio Gobierno y estimaciones privadas, esta medida implicará que el Estado resigne una recaudación de aproximadamente US$530 millones si los productores liquidan los 30 millones de toneladas que mantienen sin vender.
Señal política y económica, pero con impacto limitado
La baja permanente contrasta con las rebajas temporales aplicadas por gestiones anteriores. En esta oportunidad, el Ejecutivo busca consolidar un cambio estructural, confiando en que esa señal reactive la comercialización y aliente la inversión.
“La rebaja de derechos de exportación de manera permanente es una buena señal para el agro”, destacó la analista de mercados Lorena D’Angelo, de AZ-Group. También desde Maizar —la cadena que representa al maíz y al sorgo— valoraron la decisión: “Mejora la rentabilidad, libera recursos para tecnología y genera un efecto multiplicador en toda la cadena”, remarcaron.
En números concretos, la Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que solo en la región núcleo el maíz podría aumentar su superficie en un 17 %, alcanzando 1,9 millones de hectáreas. El ciclo pasado la chicharrita provocó un retroceso de 300.000 hectáreas y la expectativa de un DEX más bajo y sostenido podría revertir esa tendencia.
Sin embargo, en el caso de la soja, los efectos son más complejos. Aunque el valor FOB teórico con el nuevo nivel de retenciones se ajustaría, los precios ya habían incorporado el anuncio. Hoy, con un valor de mercado de US$287 por tonelada, el nuevo precio paridad con 26 % de retenciones quedaría en US$282, es decir, por debajo de lo que ya se ofrecía antes del anuncio.
¿Le alcanza al productor?
La pregunta central es si esta reducción fiscal permite que el productor agrícola, especialmente en campos alquilados, alcance una rentabilidad aceptable. Y la respuesta, por ahora, es negativa.
El productor y exsecretario de Agricultura, Néstor Roulet, calculó que en un campo alquilado de la zona núcleo, con rindes de 3.500 kilos por hectárea, el margen con un DEX del 33 % era de –US$90 por hectárea. Con el nuevo esquema del 26 %, la pérdida se reduce, pero sigue siendo de –US$59,78 por hectárea. No alcanza para salir del rojo.
Además, Roulet estimó que el Estado, aún con esta reducción, continuará quedándose con la mayor parte del ingreso. Con retenciones al 33 %, la carga impositiva total por hectárea ascendía a US$467. Ahora, con el 26 %, baja a US$376. Es una mejora, sí, pero todavía muy lejos del equilibrio deseado.
La situación refleja una paradoja productiva: la soja vale casi el doble que hace 23 años, pero los productores pierden dinero al sembrarla en campos alquilados. El aumento acumulado de los costos —semillas, fertilizantes, arrendamiento, logística, impuestos— absorbió con creces los beneficios de los mejores precios internacionales.
¿Qué puede pasar con las ventas?
Con millones de toneladas en manos de los productores, el Gobierno apuesta a que esta rebaja dispare las liquidaciones. Pero el comportamiento del mercado es incierto. La especialista D’Angelo advirtió que una ola de ventas podría incluso reflejarse en el mercado de Chicago.
De momento, no se prevén movimientos bruscos en las cotizaciones del trigo, el maíz ni la soja. En trigo, el único cambio fue que la alícuota del 9,5 % que vencía en marzo de 2026 será ahora permanente, pero sin baja adicional.
Para el maíz disponible, se paga hasta US$180 por tonelada. Con la nueva alícuota, la paridad teórica es de US$170, aunque el precio incluye un sobreprecio por la demanda inmediata de embarques.
El agro, aún indispensable
En lo que va del año, las exportaciones totales superaron los US$39.000 millones, el segundo mejor semestre en la historia. El 57 % de ese total lo explican las cadenas agroindustriales, según la Bolsa de Comercio de Rosario. Aún en contextos desfavorables, el campo sigue siendo la fuente principal de divisas para el país.
La rebaja de retenciones no resuelve los problemas estructurales del sector, pero envía una señal de reconocimiento y abre la puerta a futuros alivios impositivos. El presidente Milei lo dejó claro en Palermo: “Esto no es un apoyo partidario, es apoyar un modelo que quiere cambiar la Argentina”.


