En el acto inaugural de la 137° Exposición Rural de Palermo, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, le hizo un pedido concreto y frontal al presidente Javier Milei: eliminar las retenciones agropecuarias. En un discurso en el que destacó los avances del Gobierno pero también enumeró las deudas pendientes con el sector, el dirigente reclamó condiciones para liberar la producción y ratificó que el campo no es un aliado partidario, sino “un aliado de la Argentina”.
“Tenemos pedidos por hacer, porque al mismo tiempo tenemos mucho para ofrecer. Si tuviéramos las condiciones adecuadas, podríamos producir más del doble de lo que hoy producimos”, expresó Pino ante la mirada atenta del jefe de Estado, que llegó acompañado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
El titular de la Rural insistió en que la clave para alcanzar ese potencial es reducir la presión fiscal, y lo dijo sin rodeos: “Esto incluye, ante todo, eliminar las retenciones”.
“¿Dónde está ese dinero?”
Durante su alocución, Pino recordó que desde su reimplantación en 2002, las retenciones aportaron al Estado más de US$200.000 millones. Frente a esa cifra, planteó una serie de preguntas incisivas: “¿Dónde está hoy ese dinero? ¿Qué hicieron con él los gobiernos? ¿Qué mejora en la situación del campo, o en la situación del país, se ha logrado con el dinero de las retenciones? Ninguna”.
Para el dirigente, las retenciones no solo afectan a los productores sino que constituyen “un flagelo para el bien común”, que frena el desarrollo del país. “Son discriminatorias con respecto a los demás sectores económicos y desalientan la producción agropecuaria”, remarcó.
Además, sostuvo que lejos de ser una herramienta útil para recaudar, las retenciones configuran un círculo vicioso que paraliza el crecimiento. “El Estado se beneficiaría eliminándolas, porque recaudaría más aún a través de otros impuestos”, argumentó.
“Las pymes del campo se están ahogando”
Pino fue más allá del debate fiscal y planteó el drama estructural que atraviesan muchas economías regionales. “Las pequeñas y medianas empresas del campo se están ahogando. Quedan en el camino. Desaparecen, y afectan, en su caída, al entorno social que las rodea”, advirtió.
A modo de mensaje político, dejó en claro que el sector rural no se encolumna detrás de ninguna bandera partidaria: “El campo no es un aliado partidario. Es, exclusivamente, un aliado de la Argentina”.
No obstante, reconoció que desde el año pasado hubo avances en materia económica e institucional, y celebró el rumbo del Gobierno: “Sabemos adónde no queremos volver”, dijo, y expresó su confianza en que la actual administración cumplirá su compromiso de avanzar hacia el objetivo de retenciones cero.
“El año pasado nos dimos la mano con el presidente de la Nación y establecimos el compromiso de que las retenciones iban a ser eliminadas definitivamente. El camino está marcado entonces. No queremos dudar de que el Gobierno cumplirá con ese objetivo más temprano que tarde”, expresó.
La respuesta esperada
Las palabras del presidente de la SRA se enmarcan en una coyuntura en la que el propio Gobierno ha iniciado una reducción gradual de las alícuotas. Durante su discurso, Milei anunció un recorte permanente de los Derechos de Exportación, bajando las tasas para productos clave del agro como la carne vacuna y aviar, el maíz, el sorgo, el girasol y los subproductos de soja.
Sin embargo, el poroto de soja sigue tributando un 26%, lo que todavía representa un fuerte obstáculo para la rentabilidad del cultivo más extendido del país.
Con este telón de fondo, la Rural renovó su reclamo histórico, pero con un tono que busca articular con el Gobierno en lugar de confrontar. La estrategia es clara: presionar sin romper, marcar el rumbo sin politizar la relación.





