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martes, 26 enero 2021

Bioestimulantes, el alimento ideal para que la soja y el maíz engorden en el verano

Con la utilización de productos a base de algas y otros componentes, desde Compo Export aseguran que se puede lograr un plus de rendimiento de 300 kilos en la soja y de 600 kilos en el maíz.

La ventana para las siembras tempranas ya se cerró y ahora es el turno de que comiencen a ver la luz las implantaciones tardías, que tendrán una participación récord este año sobre la superficie agrícola total, debido a la escasez de agua que sufrieron la mayoría de las zonas productivas durante la temporada invernal y parte de la primavera.
Los bioestimulantes son productos o sustancias con la capacidad de mejorar la condición de la planta, ayudarla a asimilar mejor los nutrientes y aumentarle la tolerancia a los tipos diferentes tipo de estrés, tanto bióticos como abióticos, que pueden ocurrir a lo largo de la campaña.
Por eso, desde Compo Expert recomiendan su uso en distintos estadíos: tanto en la siembra, durante el desarrollo como en la definición de rendimiento.

 Ing. Agr. Enrique Cirolini 

“El que todavía no sembró, puede comenzar con un tratamiento de las semillas con el bioestimulante. Pero también se puede aplicar de manera foliar durante crecimiento vegetativo, para corregir situaciones de estrés por falta de agua o fitotoxicidad; y luego en el período de mayor demanda de nutrientes, cuando se definen los rindes”, resume Enrique Cirolini, asesor técnico comercial en Compo Expert para la zona de Sudeste y Oeste Bonaerense.
Según Cirolini, esos son los tres estadíos en los que los bioestimulantes son más útiles por su eficiencia para mejorar las condiciones de las plantas. Dentro de la paleta de Compo Expert, además, hay una oferta variada y también acorde a cada momento y circunstancia del cultivo.
Tratamientos
Para fortalecer la planta desde debajo de la tierra, Basfoliar Kelp, un estimulante a base de la alga Ecklonia Máxima, es un alternativa muy buen para optimizar la implantación y lograr una mayor cantidad de plantas, que además nacen en mejores condiciones, sobre todo ante riesgos de fitotoxicidad o de déficit hídrico.
La dosis sugerida, tanto para soja como para maíz, es de unos 400 centímetros cúbicos cada 100 kilos de semilla, señala Cirolini.
Con los cultivos ya en un estadio vegetativo, V6 o V7, hay dos opciones: la primera, repetir Basfoliar Kelp, por su gran cantidad de auxinas que colaboran con la planta para fortalecer el momento en que tiene mayor crecimiento, reduciendo las situaciones de estrés y ayudándola a que se desarrolle con más firmeza.
La otra alternativa es Basfoliar Algae, elaborado en base al alga Durvillaea Antarctica, que se utiliza fundamentalmente como recuperador de cultivos estresados, debido a la gran cantidad de carbohidratos y aminoácidos que posee.
Asimismo, hay un producto más nuevo, Vitanica Silicio, que además de Ecklonia Máxima incorpora Silicio, un elemento que además de reducir el estrés colabora con la sanidad y estructura de la planta.
“La dosis en este caso ronda entre medio litro y un litro por hectárea, dependiendo del estado del cultivo y de la recomendación agronómica”, aclara Cirolini.
Por último, en etapa de definición de rendimiento (de R1 en adelante), Basfoliar Kelp también es un bioestimulante que arroja buenos resultados, ya que prolonga el tubo polínico y mejora el cuajado, lo que implica lograr más chauchas por planta. “Es lo ideal para momentos reproductivos”, insiste Cirolini.
Asimismo, otra opción es Vitanica RZ, un producto que fusiona un extracto de algas al que se le agrega una bacteria, que se puede aplicar tanto en semillas como de manera foliar: ayuda al desarrollo radicular, a la absorción de nutrientes del suelo y a prevenir enfermedades fúngicas, sobre todo las que están en la tierra.
Según Cirolini, suele ser un producto más apuntado a la producción frutal, aunque se puede usar también en cultivos extensivos.
“Todas estas aplicaciones, más allá de ayudar a reducir las condiciones de estrés y a fortalecer la sanidad de la planta, significan un salto en los rindes: se logra un plus de entre 200 y 300 kilos, en promedio, para la soja; y de hasta 600 kilos para maíz”, asegura Cirolini.
Y completa: “Además, son productos compatibles con insecticidas y fungicidas, lo que significa un ahorro en el costo operativo a la hora de la aplicación”.

Prensa COMPO Expert

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