El mercado de granos en Chicago abrió la semana con fuertes subas impulsadas por expectativas de un aumento en la demanda china de productos agrícolas estadounidenses tras la cumbre comercial entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín. La reacción fue generalizada: soja, maíz y trigo mostraron ganancias significativas desde el inicio de la rueda, en una jornada marcada por compras de fondos y el renovado interés de los operadores ante la posibilidad de mayores compras chinas.
La soja encabezó las alzas. La posición julio 2026 subió alrededor de US$9 por tonelada y cotizaba cerca de US$441,57 por tonelada, frente a los US$432,48 con los que comenzó la jornada. El maíz también operó con fortaleza: el contrato de julio 2026 avanzó aproximadamente US$5,61 hasta situarse en torno a US$185,03 por tonelada. El trigo no quedó rezagado y registró una mejora de alrededor de US$7,44, llevando la cotización a cerca de US$241,04 por tonelada desde US$233,60 al inicio de la sesión.
La tendencia alcista había comenzado en el mercado nocturno. En ese tramo, la soja llegó a subir cerca de US$8,91, el maíz US$5,51 y el trigo US$7,62 por tonelada. También se observaron fuertes incrementos en el aceite de soja, que se apreció alrededor de US$20,73. Estos movimientos muestran cómo las expectativas sobre flujos futuros de comercio internacional pueden acelerar posiciones de compra antes de la apertura regular.
Eugenio Irazuegui, analista de Zeni, señaló que los futuros agrícolas registraron “fuertes ganancias en el arranque de la semana” tras el anuncio del gobierno norteamericano sobre un compromiso chino de aumentar sus importaciones agrícolas en al menos US$17.000 millones en los próximos tres años. Según Irazuegui, ese monto no incluiría las compras previas de soja que China había comprometido a fines de octubre del año anterior, por lo que el mercado interpreta el anuncio como un posible volumen adicional al esperado.
Antes de este anuncio, el mercado estimaba que China mantendría compras de alrededor de 25 millones de toneladas de soja estadounidense por campaña. La posibilidad de compras adicionales generó una rápida respuesta alcista en los precios, reflejando la sensibilidad del complejo oleaginoso a señales de demanda externa. Además de soja, comenzaron a especularse mayores compras chinas de maíz, trigo, sorgo e incluso carnes de origen estadounidense, lo que amplifica el impacto potencial sobre diversos mercados agrícolas.
Desde la firma Granar explicaron que el repunte responde en buena medida a las expectativas y a la actividad de los fondos de inversión. La escalada inicial se relaciona con las declaraciones de la Casa Blanca sobre las compras chinas, aunque las cifras no han sido confirmadas oficialmente por las autoridades chinas. El Ministerio de Comercio de China calificó los resultados del encuentro como “preliminares” y advirtió que los equipos técnicos continúan negociando detalles, por lo que persisten dudas sobre el alcance final y la implementación de los compromisos.
La agencia Reuters también subrayó la reacción del mercado al anuncio estadounidense y recordó que el volumen mencionado podría significar el regreso de China a compras masivas de granos y soja de Estados Unidos, después de la caída registrada durante la guerra comercial y los aranceles recíprocos. Sin embargo, operadores y analistas mantienen escepticismo: algunos recuerdan que acuerdos previos quedaron en declaraciones de intención y carecieron de seguimiento concreto, por lo que la falta de detalles genera cautela.
En el caso específico del trigo, además de la expectativa de demanda china, las cotizaciones recibieron apoyo por problemas de producción en Estados Unidos. Más del 70% del área de trigo de invierno presenta condiciones de sequía, y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) proyectó recientemente una cosecha estadounidense que podría ser la más baja desde la campaña 1972/1973. Ese escenario productivo restringido suma presión a los precios y aumenta la atención sobre los balances globales de oferta y demanda.
Las implicancias para los distintos actores del sector son variadas. Para los productores estadounidenses, un repunte sostenido en los precios puede aliviar márgenes y estimular ventas de cosecha o contratos futuros. Para exportadores y corredores, la expectativa de mayor demanda china implica oportunidades comerciales, pero también volatilidad y necesidad de gestionar riesgos ante la incertidumbre sobre la confirmación y el calendario de compras. Para mercados internacionales y países productores alternativos, un incremento en las importaciones chinas desde Estados Unidos podría redistribuir flujos comerciales y ajustar precios en las principales plazas.
A corto plazo, el comportamiento de los precios dependerá de la confirmación de compras, detalles logísticos y arancelarios, y de factores climáticos que afecten la oferta, especialmente en regiones clave como Estados Unidos. Los fondos de inversión, sensibles a noticias y expectativas, seguirán jugando un rol determinante en la dirección de los futuros. Mientras tanto, los comunicados oficiales y las negociaciones técnicas entre Washington y Pekín serán observados con atención por operadores, analistas y productores.
En síntesis, la apertura en verde del mercado de Chicago reflejó una combinación de optimismo por la posible reanudación de compras chinas a gran escala y preocupaciones sobre la oferta, particularmente en trigo. Aunque los anuncios alentaron un movimiento alcista significativo, la ausencia de confirmación completa por parte de China y el carácter preliminar de los acuerdos dejan espacio a la cautela. El mercado permanecerá atento a nuevas señales oficiales y a la evolución de las condiciones climáticas y de cosecha que puedan refrendar o limitar estas expectativas de demanda.





