La Jornada de Actualización Técnica (JAT) de DONMARIO, realizada este año en Rosario, marcó un fuerte llamado de atención sobre la brecha tecnológica que enfrenta Argentina en materia de genética de soja. “Por cada dólar que se invierte acá, Brasil invierte tres y Estados Unidos, cinco”, resumió Gustavo Oliverio, de la Fundación Producir Conservando, durante uno de los paneles centrales del evento.
El encuentro, que tuvo lugar en el Hotel Pullman City Center, reunió a más de 200 productores y asesores de manera presencial y superó los 1.500 asistentes vía streaming. Bajo el lema “Sembremos futuro, hagamos historia”, la empresa del grupo GDM presentó seis nuevas variedades de soja y reafirmó su apuesta por la propiedad intelectual y el desarrollo tecnológico.
El gerente de marca de DONMARIO, Patricio Munilla, fue claro desde el inicio: “Lanzamos las mejores sojas de nuestra historia y estamos comprometidos en sorprender a los productores con genética de punta”. A su vez, destacó la importancia de utilizar semillas fiscalizadas y promover el sistema Sembrá Evolución como vía para que la inversión en biotecnología no quede sin retorno.
Tecnología y genética para cada región
Uno de los momentos más destacados de la jornada fue el lanzamiento de seis nuevas variedades adaptadas a distintas zonas del país. En la región Sur, se presentaron DM 40E25 SE, DM 46E25 SE y DM 46R25 STS, con tecnologías Enlist y STS, fundamentales para el control de malezas resistentes como el yuyo colorado.
“Registramos hasta un 16% de pérdida por competencia con malezas. Estas nuevas alternativas serán clave para muchos productores”, explicó Matías Venece, referente de GDM para la región Centro-Sur.
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En paralelo, para la región Norte se sumaron DM 50E25 SE, DM 60E62 SE y DM 70K70, variedades pensadas para tolerar condiciones climáticas adversas como las que genera el fenómeno de La Niña. “No adoptar nuevas tecnologías es resignar kilos”, advirtió Diego Regnícoli, de GDM región Centro-Norte.
Estas variedades no solo ofrecen mayor potencial de rendimiento, sino que permiten una gestión más eficiente del cultivo mediante tecnologías que mitigan la presión de malezas y optimizan el uso de herbicidas.
Cómo cerrar la brecha de rendimiento
Jerónimo Constanzi, gerente ejecutivo de desarrollo de autógamas de GDM, explicó que Argentina enfrenta una brecha del 33% entre el rendimiento potencial y el real. El principal factor de variabilidad es el “efecto sitio” (54%), seguido del manejo agronómico (27%) y el clima de campaña (19%).
Para afrontar esa realidad, GDM presentó SeedGuide, una herramienta digital que recopila ensayos, datos climáticos y características de ambiente para ofrecer recomendaciones personalizadas por lote.
“SeedGuide es como un manual técnico por ambiente. Indica genética ideal, fecha de siembra y densidad recomendada para cada situación productiva”, detalló Constanzi. La herramienta estará disponible para productores a través del equipo técnico-comercial y la red de multiplicadores.
Más inversión, menos pérdida
Durante el panel “ADN DONMARIO: la cocina del liderazgo”, moderado por Laura Lázara, se abordaron los desafíos actuales del negocio sojero. Participaron referentes como Juan Pedro Aristi (La Bragadense), Nicolás Ridley (MSU) y el propio Gustavo Oliverio.
Todos coincidieron en que la eficiencia es el eje del negocio agrícola actual. Oliverio fue contundente: “Si no invertimos en genética, seguimos perdiendo terreno. La tecnología es lo que iguala oportunidades”.
Juan Pedro Aristi añadió que el productor argentino sigue siendo un rápido adoptador de tecnología, a pesar del contexto adverso. Ridley, por su parte, remarcó la importancia de evaluar con precisión qué tecnología aplicar, según el tipo de empresa o escala: “No todas las herramientas sirven en todos los campos”.
Malezas: el enemigo silencioso
Otro de los focos de la jornada fue el manejo de malezas, cuyo costo superó los US$ 120/ha en 2024, según datos compartidos por asesores del Norte.
“Las malezas pueden generar entre 10% y 15% de pérdida de rinde si no se las controla con un enfoque integral”, alertó Pablo Solfanelli, quien junto a Diego García remarcó la necesidad de rotaciones, cultivos de cobertura y tecnologías como Enlist o Conkesta.
En paralelo, Guillermo Marchini y Fernando Scliar alertaron sobre la pérdida de fósforo y materia orgánica en suelos del Sur, donde se detectó una baja de 25 a menos de 8 partes por millón de fósforo en muchas zonas. Como respuesta, recomendaron intensificar el uso de cultivos de cobertura y fertilización ajustada.
Una mirada económica: rentabilidad en tiempos de ajuste
El cierre de la JAT estuvo a cargo del economista y consultor Sebastián Salvaro, quien analizó el escenario económico actual para los productores.
Aunque la inflación mostró una desaceleración, los costos de los insumos siguen en alza, y eso obliga a redefinir estrategias financieras. “La eficiencia será la única garantía de rentabilidad. Hay que anticiparse a los costos, diversificar herramientas financieras y estar atentos a las señales del mercado”, remarcó.
El mensaje de Salvaro fue claro: el negocio agrícola requiere creatividad, planificación y adaptación constante para sostener márgenes en un entorno económico desafiante.
DONMARIO: una visión de largo plazo
La 28° edición de la JAT dejó una huella más allá de los lanzamientos. DONMARIO no solo mostró su liderazgo en genética de soja, sino que envió un mensaje contundente al sector: el futuro exige inversión, adopción tecnológica y compromiso con la propiedad intelectual.
Como dijo Munilla al inicio del encuentro: “No solo sembramos semillas, sembramos una visión”. En tiempos de ajuste, incertidumbre y cambios constantes, la innovación sigue siendo la semilla más prometedora para el campo argentino.





