Productor reconocido: negocio de la carne se alineó con el mundo y pide evitar errores

Juan Manuel Alberro, presidente de la Asociación Braford Argentina, analizó en la Nacional Primavera Braford las oportunidades que abrió la mayor conexión con los mercados internacionales, la retención de vientres y el aumento del peso de faena

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MARGARITA BELÉN, Chaco.– La ganadería argentina atraviesa un cambio estructural que ya se percibe en los campos y en los patios de faena. La demanda internacional sostenida y una oferta global que no crece al ritmo necesario obligan a ajustar estrategias productivas.

Tras años de restricciones y desenganche con los mercados externos, el sector empezó a recuperar conectividad comercial y precios más firmes. Esa transformación no solo mejora la coyuntura, sino que plantea el inicio de una etapa distinta para la producción vacuna.

Para referentes del sector, la imagen es clara: “Cambió la música, hay que cambiar el paso”, resume la necesidad de adaptar la producción argentina a las reglas del mercado mundial. Esa metáfora refleja decisiones concretas que ya se ven en los establecimientos ganaderos.

Entre las señales más visibles están la retención de vientres y el objetivo por obtener más kilos por animal, medidas que buscan recomponer el rodeo. Estas decisiones reducen la oferta de terneros a corto plazo y colocan al criador en una posición favorable dentro de la cadena.

El aumento de precios se sostiene en un contexto de menor disponibilidad de carne a nivel global, lo que ofrece una ventana de oportunidad para países que puedan entregar carne de calidad. Argentina, con su tradición genética y pasturas, intenta posicionarse para captar esas demandas y divisas.

Sin embargo, el sector advierte que la consolidación requiere políticas estables: apertura comercial sostenida, reducción de cargas impositivas y acceso a financiamiento de mediano y largo plazo. La lección de años anteriores es clara: cambios de rumbo institucional pueden desandar avances que se construyen lentamente.

El presente de Braford

La raza Braford aparece en el mapa como una opción en expansión, con rodeos que se extienden desde La Rioja, Catamarca y Mendoza hasta La Pampa, San Luis, Buenos Aires y la Patagonia. Su versatilidad la coloca como candidata para producir animales pesados demandados por mercados externos.

Productores y asociaciones destacan que los Braford permiten alcanzar más de 500 kilos sin un exceso de engrasamiento, además de presentar buena conversión de materia seca en carne. Esa combinación es atractiva para plantas exportadoras que buscan cortes con rendimiento y calidad.

En paralelo, la cadena debe ajustar la recría y el engorde para absorber el mayor costo de la invernada, lo que exige mejorar la eficiencia productiva. El desafío técnico es claro: meter más kilos por animal para amortizar lo que se paga por ternero y sostener márgenes.

Si el proceso se consolida, el impacto económico puede ser significativo en empleo y divisas, variables clave para una economía que necesita ingresos externos. La cadena cárnica tiene potencial para generar dólares y puestos de trabajo en zonas rurales y plantas de faena.

En el terreno político y empresarial, la consigna es homogénea: mantener reglas estables para que los productores tomen decisiones con horizonte. Solo así la retención de hembras, la recomposición del stock y el aumento del peso promedio de faena podrán transformarse en crecimiento sustentable.

El camino es largo y las transformaciones se darán sobre la marcha, pero la foto actual muestra una actividad que recupera protagonismo. Para consolidar esa tendencia se necesitarán tiempo, inversión y coherencia de políticas públicas y privadas.

Por Mariana Reinke. Reporte desde Margarita Belén, Chaco.

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