Caputo insiste en que eliminar las retenciones es una obsesión, pero pide “confianza y paciencia” al campo

El ministro de Economía defendió las medidas adoptadas por el Gobierno para el agro y aseguró que las promesas del presidente Milei se cumplirán. El sector, sin embargo, advierte que los márgenes siguen en rojo.

El ministro de Economía, Luis Caputo, reiteró este lunes que eliminar las retenciones al campo es una “obsesión” para el Gobierno, pero reconoció que aún no es posible avanzar con esa decisión. En un mensaje publicado en su cuenta de X, le pidió al sector agropecuario “confianza y paciencia”, y defendió las medidas tomadas desde diciembre por la administración de Javier Milei.

El campo también será próspero”, escribió Caputo en el tramo final de su publicación, mientras se prepara para asistir el jueves a un almuerzo en la Exposición Rural de Palermo, donde el presidente Javier Milei también tiene previsto hablar el sábado.

El mensaje del ministro llega en medio de un creciente malestar entre los productores. El motivo: el regreso de las alícuotas plenas para soja, maíz y girasol, luego del período de reducción temporal que rigió hasta el 30 de junio. Actualmente, la soja tributa el 33%, el maíz y el sorgo el 12%, y el girasol el 7%. Solo el trigo y la cebada mantendrán una tasa reducida del 9,5% hasta marzo de 2026.

Medidas tomadas, promesas pendientes y números en rojo

Caputo subrayó que el Gobierno ya eliminó los derechos de exportación para varias economías regionales, la carne porcina y los productos lácteos, además de bajar la alícuota para el novillo. También recordó la eliminación del impuesto PAIS para ciertos insumos y la habilitación de importar maquinaria usada, aunque muchas de esas medidas no impactan directamente en el núcleo de las exportaciones agrícolas, dominadas por soja y maíz.

“Hasta hace 18 meses, el campo tenía que vender a $300 por dólar para recomprarlo a $1100”, argumentó Caputo, en un intento por mostrar que la presión impositiva fue, en su mirada, aún mayor en el pasado reciente. Sin embargo, las cuentas actuales no cierran para una gran parte del agro, especialmente para quienes trabajan tierras arrendadas.

Según un informe reciente del productor y exfuncionario Néstor Roulet, los márgenes para el próximo ciclo de soja en campos alquilados son negativos en US$90 por hectárea, lo que implicaría una pérdida total de más de US$1100 millones para ese segmento del agro. Mientras tanto, el Estado recaudaría US$10.855 millones sin asumir ningún riesgo productivo.

Caputo también comparó el potencial exportador del agro con el de la energía y la minería, al afirmar que en seis años esos sectores podrían generar el doble de divisas. El comentario generó rechazo en redes sociales, donde productores cuestionaron que aún no se hayan eliminado las retenciones, lo que consideran un freno directo al crecimiento.

En paralelo, un estudio de la Fundación Producir Conservando sostuvo que el campo argentino podría alcanzar exportaciones por US$60.000 millones hacia 2030, siempre que se corrijan distorsiones impositivas, entre ellas las retenciones. Para ponerlo en perspectiva, en 2024 el agro exportó por US$25.090 millones, un 27% más que en 2023, aunque lejos del récord de 2022, cuando el ingreso de divisas alcanzó los US$40.318 millones.

Expectativa en Palermo: ¿anuncio inminente?

Las palabras de Caputo llegan días después de que el presidente Javier Milei se reuniera con la Mesa de Enlace, en el marco de la inauguración de la Exposición Rural de Palermo. Allí, los dirigentes rurales aseguraron que Milei se comprometió a que las retenciones serán el próximo impuesto en ser eliminado, aunque sin plazos concretos.

Para el próximo sábado, durante el discurso presidencial en el acto central de la Rural, se espera una definición más clara sobre el futuro tributario del sector agropecuario. En particular, se aguarda un posible anuncio sobre la eliminación de retenciones a la carne de novillo, una medida que tendría un costo fiscal estimado de US$200 millones.

Pese a los gestos y las promesas, en el interior productivo predomina el escepticismo. “Hay cultivos que ya no cierran, sobre todo lejos de los puertos”, advirtió recientemente el analista Marcelo Torres, en referencia a la pérdida de competitividad de las zonas extrapampeanas, donde el flete y las cargas impositivas agravan los costos.

Por ahora, las declaraciones del ministro Caputo no alcanzan para calmar los ánimos. “Obsesión” o no, el campo exige certezas y resultados.

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