Celiaquía: ¿Por qué se la conoce como “la gran simuladora” y cómo detectarla?

Buenos Aires, 5 mayo (NA) — La enfermedad celíaca se trata de una intolerancia permanente al gluten proteína presente en el trigo, avena, centeno y cebada (T.A.C.C.) que, ante el consumo reiterado, daña la mucosa del intestino delgado y altera la absorción de nutrientes y en Argentina afecta a 1 de cada 167 personas.

“Se la llama ‘la gran simuladora’ porque sus señales no siempre son evidentes y, dependiendo de la etapa de la vida, los síntomas pueden variar drásticamente”, señaló la Dra. Valeria El Haj en el marco del Día Mundial de la Celiaquía y, además, explicó acerca de los mismos:

* En los niños: suele manifestarse con retraso en el crecimiento, vómitos, dolor abdominal recurrente e irritabilidad.
* En los adultos: son frecuentes la diarrea crónica, la distensión abdominal, la anemia persistente y la pérdida de peso sin causa aparente.

“Incluso, existen casos asintomáticos, donde el daño ocurre de forma silenciosa. Por eso, ante un diagnóstico positivo, es fundamental que los familiares directos también se realicen chequeos, debido a la fuerte carga genética de la enfermedad”, añadió.

LA IMPORTANCIA DE DETECTARLA A TIEMPO

Detectar la celiaquía a tiempo es la única forma de prevenir complicaciones a largo plazo, como la osteoporosis temprana o la anemia severa. El protocolo médico actual consta de dos pasos obligatorios:

* Análisis de sangre: para detectar anticuerpos específicos.
* Biopsia intestinal: realizada mediante videoendoscopia para confirmar el estado de la mucosa.

“A diferencia de otras patologías, no existen pastillas para tratar la celiaquía. El único remedio es una dieta libre de gluten, estricta y permanente”, aseguró la experta y agregó: “Sin embargo, el cuidado debe ir más allá del plato”.

“El gluten puede estar oculto en lugares inesperados como medicamentos, suplementos, pastas de dientes o cosméticos (lápices labiales, enjuagues bucales). Para evitar riesgos, es vital consultar siempre los listados oficiales de productos sin T.A.C.C. en la web de la ANMAT o a través de asociaciones de apoyo como ACELA (Asistente al Celíaco en Argentina) o ACA (Asociación Celíaca Argentina)”, culminó.

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ESPECIALISTAS DESTACAN LA CRECIENTE CONCIENCIA SOBRE EL TEMA

En Argentina, si bien muchas personas permanecen sin diagnóstico, especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA aseguran que en los últimos años aumentaron las consultas y su detección.

“Esto probablemente no significa que haya más celiaquía, sino que hoy se la busca más: hay mayor disponibilidad de serología, más formación médica, más conciencia social y mayor sospecha ante formas no clásicas”, explica la Dra. Eugenia Arce, médica integrante de la División Gastroenterología del Hospital de Clínicas de la UBA (M.N 171.825).

En este sentido, agrega que “el espectro clínico es muy variado y que el desconocimiento de las formas de presentación y de los métodos de detección adecuados puede llevar a un diagnóstico tardío o ausente”.

Arce señala que “muchas personas no saben que tienen celiaquía porque la enfermedad no siempre se presenta con diarrea, pérdida de peso o malabsorción, sino que también puede manifestarse con anemia, aftas, alteraciones del esmalte dental, osteoporosis, infertilidad, abortos recurrentes, alteraciones en las pruebas hepáticas, síntomas digestivos leves o incluso permanecer asintomática durante años”.

Asimismo, indica que también hay pacientes que se diagnostican por pertenecer a grupos de riesgo, como familiares de primer grado, diabetes tipo 1, tiroiditis de Hashimoto, hepatitis autoinmune y síndrome de Down.

LOS RIESGOS EN LA DEMORA DEL DIAGNÓSTICO

Por otra parte, la profesional advierte sobre los riesgos de una demora en el diagnóstico: “Si no se detecta a tiempo, pueden aparecer complicaciones por inflamación crónica y malabsorción: anemia, déficit nutricionales, baja talla o retraso puberal en pediatría, osteoporosis y fracturas, alteraciones gineco-obstétricas y, en casos no tratados, mayor riesgo de malignidad intestinal”.

Por el contrario, señala que “el diagnóstico temprano permite iniciar dieta libre de gluten, lograr mejoría clínica, recuperación nutricional, curación mucosa y prevención de complicaciones a largo plazo”.

En relación con los desafíos actuales, Arce menciona la necesidad de mejorar la sospecha clínica en el primer nivel de atención, pesquisar grupos de riesgo, evitar que los pacientes retiren el gluten antes de completar el diagnóstico, asegurar el acceso a serología confiable y a la biopsia cuando corresponda, y fortalecer el seguimiento nutricional.

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No obstante, destaca que en los últimos años se registraron avances significativos en la detección y el abordaje. Entre ellos se encuentran “la mayor disponibilidad de anti-transglutaminasa IgA, el uso más racional de IgA total y DGP-IgG en situaciones seleccionadas, la estandarización de la biopsia duodenal, la identificación de grupos de riesgo, el listado oficial de alimentos libres de gluten y la expansión de productos aptos”. En ese sentido, la ANMAT informó que el listado integrado de alimentos libres de gluten supera los 25.000 productos actualizados a abril de 2026.

“Hoy hay mayor conciencia que hace algunos años, tanto en la población como en los equipos de salud. El desafío no es solo conocer la enfermedad, sino aprender a manejarla. Además, señala que “es fundamental contar con un equipo de nutrición concomitante al consultorio como tenemos en el Hospital de Clínicas para realizar un manejo integrado, ya que, la nutrición en estos pacientes es la base del tratamiento”, finalizó.

#AgenciaNA

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