Legisladores entrerrianos pidieron detalles oficiales sobre el avance de las negociaciones para que las naranjas y mandarinas frescas argentinas ingresen al mercado de Estados Unidos, con especial foco en la publicación pendiente del Análisis de Riesgo de Plagas (ARP). En una nota dirigida a la Cancillería, Guillermo Michel y Adán Bahl solicitaron información sobre las etapas restantes y las últimas comunicaciones mantenidas con las autoridades sanitarias estadounidenses.
El pedido fue enviado al canciller Pablo Quirno y busca determinar por qué el proceso, iniciado hace años, no avanzó hacia la apertura efectiva del mercado norteamericano. Los legisladores advierten que la demora condiciona las expectativas de las economías regionales, en particular la citricultura de Entre Ríos.
Según el texto presentado, las gestiones comenzaron en 2008 y la instancia técnica bilateral entre Senasa y APHIS (Animal and Plant Health Inspection Service) del USDA concluyó en agosto de 2019. Desde entonces, el paso pendiente es la publicación para comentarios públicos del ARP, que es clave para habilitar las exportaciones.
Las estimaciones sectoriales incluidas en la petición sostienen que Argentina podría exportar alrededor de 20.000 toneladas anuales de cítricos dulces a Estados Unidos, por un valor superior a US$20 millones al año. Además, subrayan que la entrada se daría en contraestación, lo que reduce el riesgo de competencia directa con la producción estadounidense.
Qué preguntas clave le elevaron a la Cancillería
Los legisladores solicitaron copia de las comunicaciones oficiales recibidas de APHIS y del USDA, y pidieron conocer las explicaciones brindadas por las autoridades estadounidenses sobre las demoras. También requirieron un detalle de las acciones diplomáticas, políticas y técnicas implementadas por la Argentina desde 2023 para intentar destrabar el proceso.
Entre los puntos concretos figura la solicitud de un plazo estimado para la publicación del ARP y la identificación de los principales obstáculos técnicos, administrativos o políticos que impiden avanzar. Además, preguntaron qué tratamiento tuvo el acceso de los cítricos durante las negociaciones del acuerdo comercial bilateral y si el tema es una prioridad para la agenda con Estados Unidos en 2026.
La presentación recuerda que la Argentina elevó en noviembre de 2023 una “Preocupación Comercial Específica” ante el Comité de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la OMC por las demoras estadounidenses. Ese antecedente añade presión pública y multilateral sobre el ritmo de la negociación.
Michel y Bahl también enumeraron compromisos que la Argentina cumplió en el marco de la relación bilateral, como la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes, cambios en normas de homologación de vehículos importados y la simplificación del régimen de importación de líneas de producción usadas. Según los legisladores, existe una “marcada asimetría” entre el cumplimiento argentino y la falta de avances equivalentes por parte de Estados Unidos.
El reclamo cobra mayor relevancia en el contexto del acuerdo suscripto en febrero de 2026 sobre Comercio e Inversiones Recíprocos, cuyo objetivo es reducir barreras arancelarias y no arancelarias para facilitar el intercambio. Los productores y autoridades provinciales esperan que ese marco impulse soluciones prácticas, pero por ahora reclaman pasos concretos para la habilitación sanitaria.
Para la citricultura entrerriana la apertura estadounidense se percibe como una oportunidad para diversificar destinos, incrementar ventas y mejorar precios estacionales, especialmente para pequeños y medianos productores. La incertidumbre sobre los tiempos y la falta de una respuesta pública detallada mantienen a actores del sector en una espera que impacta decisiones de inversión y cosecha.
Si el ARP se publica en los próximos meses, el camino administrativo permitiría avanzar hacia una autorización comercial; en cambio, nuevas demoras podrían generar reclamos adicionales y tensiones en la relación bilateral. En la nota los legisladores pidieron además conocer las acciones concretas previstas ante USDA y APHIS durante 2026, para evaluar si existen plazos y compromisos verificables.
La petición pública intenta clarificar responsabilidades y ofrecer certidumbre a productores y operadores comerciales que ya diagraman campañas pensando en la posibilidad de exportar a Estados Unidos. En sus palabras finales, Michel y Bahl insistieron en que la apertura del mercado estadounidense representa una “oportunidad concreta” para fortalecer una de las principales economías regionales de Entre Ríos, mientras esperan una respuesta oficial que marque el próximo paso.



