Colombia acoge una cita inédita para salir de los combustibles fósiles

Ministros y diplomáticos llegarán a la ciudad caribeña de Santa Marta con la disparada de los precios del petróleo como telón de fondo, especialmente debido al cierre del estrecho de Ormuz, por donde circula habitualmente una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.

Cincuenta países asistirán la próxima semana en Colombia a la primera conferencia mundial para una salida de los combustibles fósiles, cuando la guerra en Irán reaviva el debate sobre la necesidad de dejar atrás los mayores contaminantes del planeta.

La conferencia se anunció hace meses, pero adquirió “mayor relevancia” a raíz de la guerra en Irán, declaró la ministra de Ambiente de Colombia, Irene Vélez, cuyo país acoge la cita junto con los Países Bajos.

Se espera que las preocupaciones sobre la seguridad energética influyan en los diálogos de alto nivel del 28 y 29 de abril tanto como las prioridades climáticas, según los analistas.

Se suman decenas de otros países, desde pequeños Estados insulares hasta grandes economías como Alemania, Francia y el Reino Unido.

Está prevista la asistencia de grandes naciones productoras de combustibles fósiles como Australia, Canadá y Noruega, junto con potencias petroleras en desarrollo como México y Brasil, y mercados emergentes dependientes del carbón como Turquía y Vietnam.

Colombia espera lanzar en Santa Marta una coalición de naciones productoras y consumidoras de combustibles fósiles comprometidas en impulsar su eliminación progresiva, según Vélez.

Pero los mayores productores mundiales de carbón, petróleo y gas —en particular Estados Unidos, China, Arabia Saudita y Rusia— no asistirán.

La cita nació de la frustración de algunos países durante las negociaciones climáticas de Naciones Unidas en la pasada COP30 de Belém, donde quedó de manifiesto que la promesa de transitar hacia una salida de las energías fósiles realizada en la COP28 está en punto muerto.

– Espacio honesto –

Colombia —ella misma exportadora de carbón y petróleo— señaló que los países participantes representan una quinta parte de la producción mundial de combustibles fósiles y casi un tercio del consumo.

“La reunión llega con mucho retraso”, declaró a la prensa Maina Talia, ministro de Clima de Tuvalu, una pequeña nación insular de Oceanía amenazada por la subida del nivel del mar.

“Cuanto mayor es el grupo de países, más difusos son los intereses y menos posibilidades hay de lograr un resultado claro”, declaró a la AFP Bill Hare, científico del clima y fundador del grupo de expertos Climate Analytics.

El sector de hidrocarburos ha sido acusado de influir en las negociaciones de la ONU, y algunos gobiernos y activistas han cuestionado la conveniencia de involucrar a los países productores en Santa Marta.

“Tenemos que iniciar un espacio más honesto donde podamos debatir con mayor apertura y poner todas las cartas sobre la mesa. Nadie dice que el camino sea fácil. Pero necesitamos reunir a estas personas”, declaró en rueda de prensa.

Vélez afirmó que era “un gran paso adelante” contar con países productores en la sala abordando este “tabú”.

Los combustibles fósiles son el principal motor del cambio climático causado por el ser humano y los científicos afirman que el mundo no reduce las emisiones con la suficiente rapidez como para evitar las peores consecuencias del calentamiento del planeta.

– Dilema energético –

Mientras la crisis energética se propaga por la economía global, algunos países han incrementado la generación eléctrica a base de carbón para cubrir carencias.

A escala mundial, se invierte aproximadamente el doble en energías limpias que en combustibles fósiles, pero las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del carbón, el petróleo y el gas volvieron a aumentar en 2025 hasta alcanzar un máximo histórico.

Santa Marta es una primera etapa para países “que necesitan y quieren dar pasos concretos hacia adelante”, dijo Beth Walker, de E3G, un grupo de expertos independiente.

El ministro de Clima de Vanuatu, Ralph Regenvanu, cuyo país insular del Pacífico depende en gran medida de las importaciones de energía, declaró a la prensa que la crisis era “sin lugar a dudas un llamado a reducir la dependencia de los combustibles fósiles para todos”.

Las conclusiones de la cita se incorporarán en una “hoja de ruta” para dejar atrás los combustibles fósiles, liderada por Brasil como país anfitrión el año pasado de la COP30.

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