Exportaciones de carne alcanzaron precio récord y duplicaron ingresos en dólares durante marzo

El fuerte repunte de las ventas al exterior de carne vacuna argentina volvió a quedar en evidencia en marzo, cuando las estadísticas oficiales y privadas mostraron aumentos sustanciales en volumen y, sobre todo, en facturación. Este impulso no es aislado: responde a una combinación de mayor demanda internacional, precios internacionales altos y condiciones de mercado que favorecen a los exportadores. En este artículo analizo los datos más recientes, explico las causas que están detrás del alza de precios y detallo qué papel juega China en la recuperación de las colocaciones externas, además de señalar los riesgos y las implicancias para productores, consumidores y la cadena de valor en Argentina.

Los números del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) confirman la fuerza del sector en marzo y en el trimestre inicial del año, con subas marcadas en ingreso de divisas y un precio promedio de exportación que alcanzó niveles históricos.

Resultados de marzo y del primer trimestre: volumen y facturación en alza

En marzo se despacharon al exterior 61.600 toneladas peso producto de carne bovina, tanto refrigerada como congelada, por un total de 419,3 millones de dólares. En comparación con el mismo mes del año anterior, la facturación casi se duplicó, mientras que el volumen subió por encima del 38%.

Si se toma el acumulado del primer trimestre, las exportaciones llegaron a 164.100 toneladas y generaron 1.070,8 millones de dólares, lo que supone incrementos interanuales del 14,3% en volumen y del 52,9% en valor.

Por su parte, las ventas externas de menudencias y productos derivados alcanzaron las 10.700 toneladas en marzo por 27,2 millones de dólares; en el trimestre se contabilizaron 27.400 toneladas por 69,1 millones de dólares.

Precios de exportación en máximos históricos

Un factor determinante en el fuerte crecimiento de la facturación fue el precio promedio por tonelada, que en marzo se ubicó en 6.802 dólares. Ese valor supera en casi 43% al promedio registrado un año antes (4.760 dólares) y constituye el más alto observado en la serie, superando picos previos.

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La dinámica de precios muestra una subida sostenida desde mediados de 2024, cuando se llegó a un piso cercano a 3.740 dólares por tonelada, hasta la recuperación de 2025 que llevó a este nuevo récord. En el segmento de menudencias también se observaron valores elevados: el precio medio rondó los 2.530 dólares por tonelada en marzo, con artículos específicos, como las lenguas bovinas, que llegaron a cotizar por encima de los 4.000 dólares por tonelada.

China sigue siendo el principal destino

El informe del Consorcio ABC subraya que, aun cuando la demanda global se amplía a otros destinos, China continúa concentrando la mayor parte de las compras. En marzo, hacia ese país se enviaron 15.900 toneladas de carne con hueso (incluyendo huesos de desposte) por 43,3 millones de dólares, además de aproximadamente 22.400 toneladas de carne deshuesada por 129,9 millones de dólares.

De ese modo, China representó cerca del 62,2% del volumen exportado en marzo y el 61,7% del total del primer trimestre. El precio medio de la carne sin hueso en marzo rondó los 5.786 dólares por tonelada, apenas por debajo del máximo cercano a 5.900 dólares registrado en mayo de 2022.

¿Por qué suben los precios y la demanda?

Varios factores explican el alza de las cotizaciones y el incremento de las colocaciones externas. Entre los más relevantes:

  • Recuperación del consumo en mercados clave, tras la relajación de restricciones sanitarias y la reactivación económica en algunos destinos.
  • Concentración de la demanda en China, que sigue siendo el mayor comprador y puede absorber volúmenes grandes a precios elevados.
  • Tensiones en la oferta mundial: variaciones en los hatos ganaderos, costos de alimentación y condiciones climáticas que afectan la disponibilidad de carne en algunos países.
  • Movimientos en los precios relativos de otras carnes (como la porcina), cuando brotes sanitarios o problemas productivos en esos sectores desplazan parte de la demanda hacia la carne bovina.
  • Factores cambiarios y comerciales que hacen más competitiva la carne argentina en determinados mercados.
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Impactos y riesgos para la cadena

Los precios altos y las mayores ventas externas generan efectos positivos y desafíos simultáneos. Para los productores y la industria significa mejores ingresos y oportunidades de inversión; para la balanza comercial, mayores divisas. Sin embargo, hay señales de atención:

  • Si la demanda externa tira con fuerza de la oferta, puede aumentarse la presión sobre los precios internos, afectando el consumo doméstico.
  • La respuesta del sector ganadero para aumentar la oferta suele ser de mediano plazo: tiempo de recría y fattening del ganado implica que la oferta no crece instantáneamente.
  • Riesgos sanitarios, obstáculos comerciales o cambios regulatorios en mercados clave (por ejemplo medidas arancelarias o fitosanitarias) podrían revertir rápidamente la tendencia favorable.
  • Cuestiones ambientales y de sostenibilidad que cobran visibilidad y pueden condicionar accesos preferenciales a ciertos mercados en el futuro.

Qué mirar en los próximos meses

Para seguir de cerca la evolución del sector conviene monitorear: la continuidad de la demanda china, la evolución de los precios internacionales de la carne, las condiciones climáticas que afecten la producción ganadera, y decisiones de política comercial y sanitaria tanto en Argentina como en los países compradores. Además, será relevante observar cómo se reparten los beneficios entre exportadores, frigoríficos y productores, y si suben los precios al consumidor final en el mercado local.

En síntesis, la mejora reciente en las exportaciones argentinas de carne vacuna combina una recuperación de la demanda global con precios sin precedentes, con China como destino principal. El desafío para el sector es convertir este momento favorable en una mejora sostenible de la cadena de valor, gestionando al mismo tiempo los riesgos que puedan surgir por el lado de la oferta, la demanda y la regulación internacional.

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