Coninagro celebró su 70° aniversario y renovó sus reclamos por el campo federal
La Confederación Intercooperativa Agropecuaria, Coninagro, conmemoró su 70° aniversario en un acto realizado en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, con autoridades nacionales, provinciales, productores y dirigentes del sector. La celebración combinó el recuerdo institucional con un diagnóstico contundente sobre los desafíos que hoy enfrentan las cooperativas y las economías regionales.
El presidente de la entidad, Lucas Magnano, abrió el encuentro destacando la trayectoria iniciada en 1956 y ratificando el compromiso de la confederación con las federaciones y cooperativas que la integran. Su discurso puso énfasis en la necesidad de políticas públicas que acompañen la producción en el territorio y en la proyección federal de la entidad.
Coninagro presentó su mirada sobre las economías regionales, un eje recurrente en su agenda, y recordó herramientas técnicas como su “semáforo” mensual para seguir la situación productiva. Ese foco en los distritos productivos fue el hilo conductor de la intervención de Magnano ante el auditorio.
Los pedidos de Coninagro al Gobierno
En el acto no faltaron las demandas históricas que comparte con otras entidades del campo: la necesidad de mejorar el acceso al crédito y reducir la carga impositiva que pesa sobre las producciones regionales. Magnano advirtió sobre costos elevados, dificultades de financiamiento, presión impositiva e infraestructura insuficiente, y subrayó la problemática de caminos rurales que vuelven intransitables la logística local.
También puso en primer plano la incertidumbre climática y la exigencia de mercados más competitivos, factores que condicionan la rentabilidad de productores y cooperativas. El pedido fue claro: políticas que combinen eficiencia productiva con un entendimiento real del trabajo en el territorio.
Magnano recordó que esos planteos no son abstractos sino datos que los dirigentes reciben diariamente de las bases cooperativas. Junto a las críticas, destacó oportunidades de inversión, iniciativas de agregado de valor y el protagonismo de jóvenes que apuestan por el arraigo y el modelo cooperativo.
El futuro del cooperativismo
Más allá de los reclamos, el presidente trazó una visión optimista sobre el presente y el futuro del sector cooperativo en el país. En su alocución repasó la historia de la entidad y reivindicó la vocación federal como rasgo distintivo de Coninagro en sus siete décadas de trabajo.
Magnano recordó que Coninagro nació para dar voz a quienes producen y para apoyar a quienes sostienen las comunidades del interior mediante la producción y el empleo. Esa narrativa sirvió para reforzar el compromiso de la entidad con una agenda de diálogo y propuestas dirigida a mantener la actividad agrícola como una opción viable, rentable y sostenible.
La celebración dejó sentada la necesidad de avanzar en medidas concretas que mejoren la competitividad del sector en los próximos meses. Entre las prioridades apuntadas por la dirigencia aparecen el fortalecimiento del financiamiento, la inversión en infraestructura rural y el acceso a mercados con reglas claras para las economías regionales.
Para productores y cooperativas, el acto fue más que un aniversario: fue una oportunidad para visibilizar demandas y renovar la agenda de trabajo conjunto con el Estado y otros actores. El resultado práctico dependerá ahora de la interlocución entre Coninagro, el Gobierno y el conjunto de la cadena agroindustrial.



