lunes 2 febrero 2026

CRA denuncia que la industria lactea se beneficia a costa de productores que sostienen produccion

Los niveles de produccion de leche registrados en 2025 estuvieron en linea con las previsiones realizadas a principios de ano y confirmaron que el tambo argentino dispone de capacidad para crecer cuando las condiciones productivas lo permiten. La produccion primaria lechera experimento una recuperacion concreta durante ese ciclo y respondio de manera eficiente a un escenario que, desde el punto de vista productivo, fue favorable: mejoras en la oferta forrajera, recuperacion de rodeos en algunos ambitos y condiciones climaticas relativamente benignas en zonas clave permitieron el aumento de los volumenes.

A pesar de ese desempeno tecnico y operativo, la dinamica economica de la cadena lactea no tradujo el incremento productivo en beneficios proporcionales para el productor. Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) alerto que, aunque la produccion crecio, la reaccion del resto de la cadena comercial e industrial fue la de reducir el precio que perciben los tambos por litro de leche, trasladando nuevamente el ajuste sobre el eslabon mas debil del sistema.

Ese comportamiento, segun CRA, implica una traslacion regresiva del ingreso: el mayor volumen producido no se tradujo en mayores recursos volcados a la produccion primaria. En otras palabras, la cadena aumento su oferta sin redistribuir el valor agregado de forma equitativa, con lo que la rentabilidad medible en los tambos resulto erosionada. La entidad advirtio que este fenomeno desalienta el crecimiento, presiona para la reduccion de costos en forma insostenible y puede acelerar cierres de explotaciones que terminan consolidando un proceso de concentracion.

Los datos oficiales y los balances del sector muestran que, hacia fines de 2025, la produccion tuvo un salto significativo: en diciembre de 2025 el volumen fue 18,6% superior al registrado en enero del mismo ano, confirmando un repunte sostenido de la actividad primaria y el esfuerzo tecnico de los productores. Para CRA, sin embargo, esa mejora cuantitativa no implica una mejora en las condiciones economicas del productor. La entidad subrayo que la industria lactea, en su conjunto, volvio a ajustar precios y margenes trasladando el costo del ajuste sobre el tambo.

Esa interaccion entre mayor produccion y menor ingreso real para quienes producen la leche revela tensiones estructurales de la cadena de valor: mientras la produccion puede recuperarse a nivel fisico, los mecanismos de formacion de precios, la presion competitiva entre industrias procesadoras y la necesidad de sostener margenes en mercados volatiles terminan repercutiendo en el ultimo eslabon. El resultado es una lecheria que produce mas litros pero que, si no se acompasa con una distribucion adecuada del valor, corre el riesgo de perder sostenibilidad economica en los establecimientos familiares y medianos.

En este contexto, la proyeccion para 2026 mantiene expectativas positivas respecto al crecimiento del volumen de leche: despues de la mayor produccion registrada en la ultima decada, actores del sector anticipan un nuevo incremento en el ano siguiente. No obstante, el crecimiento fisico por si solo no garantiza la sustentabilidad del sistema: la discusion sobre como se reparte el valor entre productores, industria, comercializadores y otros intermediarios resulta central para consolidar una cadena lechera solida y competitiva.

Desde CRA se han planteado propuestas y reivindicaciones orientadas a lograr una lecheria en expansion que realmente sostenga a los productores, fortalezca la actividad y permita a la Argentina consolidarse como un actor relevante en el mercado exportador. Entre las demandas mas reiteradas figura la necesidad de mecanismos que aseguren un reparto mas equitativo del valor generado, transparencia en las formulas de fijacion de precios y politicas que desalienten la exclusion progresiva de pequenos productores mediante procesos de concentracion industrial.

Los riesgos asociados a la perdida de productores son concretos: el cierre de tambos reduce la diversidad y capacidad de respuesta del sector, altera la distribucion territorial de la produccion y puede tener efectos adversos sobre el empleo rural y las economias regionales vinculadas. La concentracion productiva e industrial tiende, ademas, a crear mayores barreras de entrada para nuevos productores y a concentrar la negociacion comercial en jugadores con mayor poder de mercado, lo que complica aun mas la busqueda de una distribucion justa de los ingresos.

CRA ha manifestado en comunicados publicos y en redes sociales su preocupacion por la situacion. En un mensaje difundido a finales de enero de 2026 la organizacion resumio: “La produccion estuvo a la altura; el resto de la cadena, no. A pesar de producir un 18,6% mas, los productores recibimos menos. La industria vuelve a ajustar sobre el tambo, erosionando la rentabilidad y empujando nuevos cierres”. Ese tipo de declaraciones busca resaltar la necesidad de dialogo entre todos los eslabones y la urgencia de encontrar soluciones que eviten repetir esquemas que historicamente han castigado al productor.

Las propuestas de fondo que suelen plantearse incluyen: mayor transparencia en la formacion de precios al productor, acuerdos de cadena que contemplen porcentajes de reparto del valor acordados y fiscalizados, incentivos a la inversion en tecnologia y sanidad animal para mejorar productividad sin sacrificar rentabilidad, y politicas publicas orientadas a sostener la infraestructura logistica y de comercializacion que permitan a los productores acceder a mercados mas rentables, incluidos los internacionales.

En definitiva, para CRA el desafio no es solo producir mas litros de leche, sino corregir los desequilibrios dentro de la cadena que impiden que el esfuerzo y el riesgo asumido por los productores se traduzcan en ingresos justos y sostenibles. Sin un reparto equitativo del valor generado, la organizacion sostiene, no hay una lecheria sustentable posible. El esfuerzo productivo no puede seguir siendo la variable de ajuste de una cadena que, segun la entidad, terminan beneficiandose a costa de quienes sostienen la produccion.

La continuidad de la actividad lechera viable dependera, por tanto, de la capacidad de los diferentes actores -productores, industria, comercializadores y Estado- para acordar mecanismos que permitan compartir el crecimiento de manera que preserve la rentabilidad de los tambos y garantice la competitividad del conjunto. La meta planteada por las entidades del sector es clara: una lecheria en expansion y con reparto equitativo que permita sostener a las familias productoras, fortalecer el tejido industrial y consolidar a la Argentina como proveedor confiable y competitivo en los mercados internacionales.

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