Para varios analistas del mercado, la admisión de que el Gobierno está armando un escudo contra una eventual corrida en algún momento de 2027 podría generar una especie de profecía automplida y, sin quererlo, dar lugar a que se produzca esa dinámica.
Cuando Javier Milei y Luis Caputo utilizaron por primera vez el concepto de bazuka de dólares para repeler cualquier ola especulativa durante el año electoral, desde la City salieron a criticar esa estrategia.
En apenas siete jornadas, el BCRA lleva comprados u$s341 millones, que equivalen a más del 70% de todas las adquisiciones que había realizado en septiembre, del orden de los u$s474 millones.
Sin embargo, y más allá de las cuentas que tanto el Presidente como su ministro hicieron en público, hay un dato que sería todavía más excepcional que el proyectado hasta ahora.
La base será un extraordinario superávit comercial, que según analistas como Pablo Goldín -economista de la consultora MacroView- rondaría los u$s30.000 millones, como base. Ese monto récord podría incluso ser más amplio dependiendo de los precios internacionales, y teniendo en cuenta una cosecha gruesa que ya se descuenta será muy buena.
Boom de dólares y superávit comercial
Lo cierto es que el Gobierno podría contar con una oferta extraordinaria de divisas en 2027.
El desafío: contener la dolarización de los argentinos.
A esas divisas podrían sumarse otros u$s15.000 a u$s20.000 millones de financiamiento externo de empresas energéticas, a través de las colocaciones de Obligaciones Negociables para financiar proyectos en los rubros “ganadores” del actual esquema económico.
El principal seguro cambiario del Gobierno para 2027 podría provenir de la propia economía argentina: una oferta extraordinaria de dólares comerciales, a la que se sumaría el financiamiento externo de las grandes empresas, especialmente las del sector energético.
La verdadera “bazuka” de dólares de Caputo para atravesar el año electoral no estaría en los swaps con China o Estados Unidos. Tampoco en los préstamos de organismos internacionales ni en la posibilidad de intervenir en el mercado de futuros.
No significa que todos esos dólares quedarán disponibles para el Banco Central, pero sí que el mercado cambiario podría contar con un respaldo muy importante frente a una eventual corrida.
La combinación de ambos factores -el canal comercial y la emisión de deuda empresaria- permitiría imaginar una oferta potencial de entre u$s45.000 y u$s50.000 millones.
La estimación contempla un buen desempeño del agro, la energía y la minería, sectores que podrían sostener una oferta elevada de divisas.
Cuáles son los dólares que entusiasman a Luis Caputo
La proyección que hacen en bancos y consultoras es que las exportaciones argentinas superarán los u$s110.000 millones en 2027. Se trata de un promedio superior a los u$s9.000 millones mensuales.
Los llamados capitales golondrina pueden ingresar rápidamente ante una oportunidad de ganancias, pero también retirarse frente a un cambio de expectativas. La experiencia de 2018 y 2019 constituye un antecedente de ese riesgo.
La importancia de este fenómeno es que los dólares de las exportaciones tienen una estabilidad que no ofrecen los capitales financieros de corto plazo.
Hay otra realidad a la hora de sacar cuentas: con una actividad económica que todavía muestra dificultades para recuperarse, no se espera un salto significativo de las importaciones.
Los dólares comerciales, en cambio, están asociados a la producción y a las ventas externas.
Para 2027, la continuidad de esta tendencia representaría un respaldo de divisas fundamental para Caputo.
En promedio, las compras al exterior argentinas rondan los u$s6000 a u$s6.500 millones mensuales.
Eso sí: el financiamiento externo puede ser un complemento decisivo, pero no constituye una garantía automática de ingreso neto de divisas.
El ministro no necesitaría recurrir exclusivamente a instrumentos financieros extraordinarios para contener una eventual tensión cambiaria. Entre la oferta comercial y el de las empresas colocadoras de ONs, tendría una fuente genuina de oferta de dólares.
Durante los primeros ocho meses del año los argentinos compraron alrededor de u$s20.500 millones para atesoramiento, viajes y gastos con tarjetas en el exterior.
El riesgo: los argentinos también quieren dólares
El escenario favorable de la oferta de divisas tiene una contracara que preocupa al equipo económico: sube la demanda de dólares de las familias y continúa en niveles muy elevados. Demasiado.
Se estima que durante todo 2026 las compras de personas físicas treparán a unos u$s30.000 millones.
Solamente durante julio, esa demanda llegó a u$s3.460 millones. En agosto se ubicó en u$s2.640 millones.
Goldín ve como probable que la demanda privada alcance a los u$s40.000 millones.
El interrogante es qué sucederá durante 2027, cuando la incertidumbre de las elecciones presidenciales podría impulsar todavía más la dolarización de los ahorros.
Por eso, la abundancia de divisas luce abrumadora pero no garantiza por sí sola la estabilidad cambiaria.
Se trata de un monto capaz de absorber una parte sustancial de los dólares comerciales y financieros que ingresen a la economía.
Durante 2026, la autoridad monetaria realizó importantes compras de divisas. Entre enero y septiembre adquirió u$s15.000 millones.
El Banco Central, ante una decisión clave
La estrategia del Banco Central será determinante.
El BCRA necesita continuar acumulando dólares para afrontar los compromisos de deuda externa.
El desafío será sostener esa política durante los meses que quedan del año y llegar a 2027 con una posición de reservas más sólida.
Está muy claro que la adquisición de dólares constituye la principal protección frente a las tensiones que puedan aparecer durante la campaña electoral.
Para el año próximo se contemplan alrededor de u$s10.000 millones solamente en pagos de intereses.
Pero esas herramientas funcionan principalmente como mecanismos de emergencia.
La verdadera prueba de la “bazuka de dólares”
Tal como dijeron Milei y Caputo, el Gobierno cuenta con otros instrumentos para enfrentar una crisis: los swaps, las operaciones de futuros y distintas alternativas de financiamiento.
Un superávit comercial cercano a u$s30.000 millones, combinado con la posibilidad de recibir otros u$s15.000 a u$s20.000 millones de financiamiento externo energético, conformaría un respaldo de magnitud.
La diferencia para 2027 podría estar en que la economía genere una cantidad extraordinaria de dólares antes de que aparezca la tensión electoral.



