Una cosechadora que atraviesa generaciones
Alli, cuando el trigo, el centeno o la avena estan listos, un color azul intenso vuelve a recorrer los lotes de Medanos, en el sur bonaerense. En el partido de Villarino, la cosecha todavia se vive a la manera tradicional: sin depender exclusivamente de pantallas digitales ni de maquinas nuevas. Para la familia Dumrauf, la cosechadora Di Tullio D100 modelo 1964 es mas que un equipo de trabajo; es memoria, oficio y la prueba de que el mantenimiento y la adaptacion pueden prolongar la vida util de la maquinaria agricola por decadas.
La Di Tullio llego a la familia en 1964. Hector Aurelio Dumrauf la conoce “desde el tornillo mas chiquito hasta el mas grande”: subio a ella con su padre desde los cuatro o cinco anos. Con esa experiencia acumulada, la maquina se transformo en un miembro mas de la faena rural, no solo por los servicios que presta sino por la historia que encarna: una forma de producir basada en el aprendizaje practico, la mejora continua y el ingenio local.
Un punto de inflexion: la compra y las primeras pruebas
La decision de comprar la Di Tullio se tomo tras una cosecha excepcional en la campana 1963 que dejo a la familia contra las cuerdas. En esos anos la trilla se hacia con maquinas de arrastre y el ritmo de la campana demostro la necesidad de una mayor capacidad de trabajo. El abuelo de Hector resolvio la compra al contado, como era costumbre entonces, y aposto por una cosechadora que prometia mayor rendimiento.
Los primeros usos no fueron sencillos: la maquina estuvo casi un ano parada y el maquinista contratado para ensenarla termino chocandola. Ademas, el modelo traia problemas de fabrica: trillaba con suciedad y rompia grano. Frente a esos limites, la familia no arrojo la toalla. Hector y su padre empezaron a probar, ajustar y reformar la Di Tullio lote tras lote, aprendiendo sobre la marcha como optimizar cada componente para obtener mejor rendimiento.
Reformas artesanales que cambiaron la maquina
Con el tiempo, las modificaciones pasaron de ser ajustes menores a reformas mas profundas. La tolva lateral, que desbalanceaba el chasis, fue trasladada a la parte superior para reequilibrar la maquina. Las zarandas fijas se reemplazaron por regulables tipo “boca de sapo” y se aumento la potencia del sistema de ventilacion para mejorar la limpieza del grano. Tambien se implementaron soluciones propias, como una pequena zaranda colocada antes de la noria para que la tierra cayera al suelo evitando llegar a la segunda limpieza; el resultado fue una salida de grano mas clasificada y limpia.
Estas innovaciones artesanales llevaron la Di Tullio a rendir mas de lo esperado. Hector recuerda que llegaron a circular a 8 kilometros por hora, “mas que una John Deere nueva” en ciertas condiciones. Esas mejoras no solo aumentaron el rendimiento por hora, sino que tambien demostraron como la adaptacion local puede superar a soluciones modernas cuando se aplica conocimiento practico y experiencia en el terreno.
Motor original y fiabilidad en jornadas extremas
Uno de los capitulos mas llamativos es el del motor: bajo el capo, la Di Tullio conserva su Bedford 300 original de 1964. Segun Hector, nunca se le han hecho registros de valvulas ni aperturas importantes; la bomba lineal del motor fue clave para la durabilidad. Esa configuracion le permitio a la cosechadora soportar jornadas maratonicas: una vez cosecharon 55 hectareas en un dia para ganarle a un viento de casi 100 km/h que amenazaba con desgranar la cosecha. Para Hector, una maquina nueva con multiples sistemas electronicos y “chiches” no necesariamente aguantaria una paliza fisica similar sin inconvenientes.
Otro dato practico: la bomba lineal facilita el uso de biodiesel, un combustible que hoy resulta economico y de mayor disponibilidad para algunos productores, mientras que muchas maquinas modernas tienen complicaciones con alternativas de combustible. Esa confiabilidad ha valido enfrentamientos de rendimiento frente a equipos contemporaneos; Hector recuerda sacar ventaja en recorridos cortos frente a cosechadoras mas recientes, algo que sorprendio a contratistas de la region.
Tercera generacion, cabina con aire y salud laboral
La conservacion de la Di Tullio no es solo cuestion de orgullo; esta ligada a la salud y al bienestar de quienes la operan. Hector desarrollo una fuerte alergia a la granza de avena, problema que heredo su hijo Martin. Para mitigar riesgos, la familia adapto una cabina de Vassalli 316 y mas tarde instalo una cabina hermetica con aire acondicionado. Esas modificaciones transformaron la experiencia de trabajo: menos polvo, menor exposicion a alergenos y mas horas de operacion con confort.
Hoy la maquina esta en manos de la tercera generacion. Martin y Emanuel asumieron el desafio de mantener viva la leyenda familiar: uno se ocupa del trabajo mecanico y otro de planificar las reformas. La combinacion de conocimiento practico heredado, mejoras tecnicas y cuidados preventivos permitio que la cosechadora siga activa y util en actividades tan diversas como la cosecha de trigo, avena, centeno y hasta maiz con plataformas adaptadas.
Mas que una maquina: un simbolo de sostenibilidad y oficio
La Di Tullio de Medanos es un ejemplo de como el cuidado, la adaptacion y la transmision generacional del saber pueden convertir una maquina vieja en una herramienta competitiva y confiable. En tiempos dominados por la obsolescencia programada, las pantallas tactiles y la necesidad constante de recambios caros, la apuesta de los Dumrauf representa otra logica: la del mantenimiento, la mejora continua y el respeto por los recursos.
Su historia aporta lecciones relevantes para quienes trabajan en agricultura familiar y para pequenas explotaciones: invertir en conocimiento, adaptar tecnologias segun la realidad local y priorizar la salud y la funcionalidad puede ser tan rentable como comprar lo ultimo del mercado. Ver a los hijos manejar la cosechadora que compro el abuelo es, para Hector, una emocion profunda que confirma que algunas maquinas no tienen fecha de vencimiento cuando estan respaldadas por manos expertas y carino por el trabajo bien hecho.




