La campaña de trigo dejó una paradoja que hoy empieza a tensionar al mercado argentino. Mientras los molinos denuncian problemas de abastecimiento y calidad, desde el mercado granario surgió una respuesta contundente: “sabían perfectamente lo que estaba pasando y no reaccionaron a tiempo”.
La frase pertenece a Enrique Erize, presidente de Novitas y uno de los analistas más escuchados del sector, quien durante una entrevista con Palabra de Campo lanzó fuertes cuestionamientos tanto hacia la industria molinera como hacia el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta.
Según Erize, el problema actual no nació de una falta de información sino de una lectura equivocada del mercado durante los primeros meses del año, cuando Argentina se convirtió en el proveedor de trigo más barato del mundo.
“Entre diciembre, enero y febrero, el trigo argentino se colocó 50 dólares por debajo del trigo americano. Fue el trigo más barato del mundo”, explicó. Esa situación, agregó, provocó una demanda internacional inédita, con compras extraordinarias de países como Marruecos, Vietnam, Argelia, China y Tailandia.
El resultado fue un ritmo de ventas pocas veces visto para el cereal argentino. Erize recordó que hacia fines de marzo ya se habían vendido 13 millones de toneladas fuera de Brasil, cuando históricamente Argentina exporta unas 12 millones al mundo incluyendo al mercado brasileño.
“Se fueron de vacaciones y no vieron nada”
El tramo más duro de la entrevista apareció cuando el analista apuntó directamente contra los molinos que hoy cuestionan la disponibilidad y la calidad del trigo remanente.
“Las quejas que yo escucho de todos los molineros que dicen no hay trigo, no hay calidad… bueno, sabían que iba a haber una cosecha superlativa. Si no fueron mirando y se fueron de vacaciones en enero y febrero, no vieron el ritmo de venta que tuvo la Argentina, lo lamento”, disparó.
Para Erize, el deterioro en la calidad tampoco debería sorprender. Explicó que los rindes excepcionales registrados en muchas zonas provocaron una caída en los niveles proteicos, un fenómeno habitual en campañas de alta productividad.

“Grandes rindes, como hubo zonas que esperaban 3.500 kilos y sacaron 7.000 kilos, hacen que la calidad sea muy mala. Eso se sabe y lo saben todos los que actúan con profesionalismo”, sostuvo.
La consecuencia, según describió, es un mercado interno ajustado y con muy poco trigo disponible para lo que resta de la campaña. “A esta altura del partido quedan apenas 5 millones de toneladas para exportar y eso no es normal con una cosecha de 28 millones”, advirtió.
La crítica a Iraeta y la advertencia por las retenciones
El otro eje caliente de la entrevista estuvo centrado en las declaraciones recientes del secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, sobre las retenciones.
Erize reveló que hasta hace algunos meses veía altas probabilidades de una reducción gradual de los derechos de exportación, especialmente en soja. Sin embargo, aseguró que ese escenario cambió luego de las palabras del funcionario.
“Dijo que las retenciones podrían bajar al final del segundo mandato de Milei, o sea en 2031. Esa declaración es muy desafortunada, inoportuna y no corresponde”, afirmó.
Incluso contó que escribió una crítica pública contra Iraeta y lanzó una frase con fuerte carga política dentro del sector agropecuario: “En silencio, salud”.
El analista sostuvo que ese tipo de mensajes golpea directamente sobre el ánimo de los productores en momentos donde la nueva campaña fina empieza a definirse.
El trigo nuevo entra en una zona de dudas
Más allá de las tensiones comerciales y políticas, Erize planteó otro problema de fondo: la ecuación económica del trigo 2026.
El especialista aseguró que el precio disponible podría seguir subiendo porque “no hay trigo”, pero aclaró que el cereal nuevo enfrenta un escenario mucho más incierto por el costo de los fertilizantes y la presión financiera sobre los productores.
Según explicó, el aumento internacional de la urea tras la guerra en Medio Oriente encareció de manera significativa los costos de implantación, especialmente en regiones donde el margen agrícola ya venía muy ajustado.
“Hay mucha gente diciendo: voy a soja porque no necesita urea. Peligra el área de trigo y también la de maíz”, alertó.
Erize también puso la lupa sobre otra cuestión sensible: el valor FOB de referencia que fija el Gobierno argentino para el trigo. Según detalló, los números actuales no reflejan el verdadero precio internacional y podrían estar generando distorsiones.
“El FOB índice no puede ser 242 cuando el FOB Golfo está 60 dólares arriba. Hay algo rarísimo que no se puede explicar”, afirmó.
La advertencia dejó flotando una sensación incómoda dentro del mercado: mientras el trigo argentino gana protagonismo internacional por competitividad y volumen, hacia adentro crecen las dudas sobre los incentivos, la política oficial y las señales que recibe el productor en pleno inicio de la nueva campaña.





