Buenos Aires, 30 agosto (NA) — El economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Daniel Artana, señaló que el Gobierno debe volver a realizar compras de reservas de montos “más importantes”, incluso cuando tenga que aceptar “un tipo de cambio más depreciado”.
En una entrevista con la Agencia Noticias Argentinas, Artana dialogó sobre los principales desafíos del Gobierno para conseguir la reelección en 2027, el panorama actual de la economía y los vaivenes del programa de La Libertad Avanza.
—¿En qué punto está hoy el programa económico del Gobierno?
—Está tratando de consolidar la reducción de la inflación y, al mismo tiempo, avanzar en reformas estructurales para poder transitar de una economía que está creciendo a tasas bajas a una que crezca a tasas más importantes.
—Y la reducción de la inflación, teniendo en cuenta que la llevó de niveles del 200% al 30% anual, ¿se podría considerar como un punto ya concretado o todavía queda un camino?
—El Gobierno aspira a tener una inflación de un dígito, como han logrado otros países. En general, la experiencia de varios países muestra que es más rápido bajar de 200% a 30% que de 30% a 5%. Ese último tramo lleva tiempo; es la experiencia de Uruguay y Brasil en los 90, y de Chile e Israel en los 80. Es por varias razones, porque hay cuestiones de inercia inflacionaria. Pero no es que 30% sea un número razonable de inflación en el mundo de hoy.
—¿Cuáles son esas razones?
—Hay varias cuestiones. Creo que hay temas que tienen que ver con indexación de contratos, lo que hace a la inercia inflacionaria. También hay un tema de que ganar la credibilidad de que la economía va a ser de baja inflación lleva su tiempo, y eso mete ruido en la política antiinflacionaria porque por ahí no te creen que el Banco Central no va a volver a las andadas. Más allá de que acá hay un apoyo muy claro del Presidente, siempre se puede cambiar la política económica. Lleva tiempo consolidar esas cosas, que la gente crea que lo normal es tener inflación baja y no que va a ser algo transitorio para volver en algún momento a las andadas.
—¿Queda mucho para empezar a transitar los meses que empiecen con un 1 adelante? Porque la inflación mayorista, por ejemplo, arrancó con cero en julio.
—Sí, pero ayudada por una baja del precio de los combustibles; también hay cuestiones puntuales. Creo que la inflación va a empezar con uno en varios de los meses que nos quedan de acá a fin de año, más cerca del 2% que del 1,5%.
—Mencionabas antes el crecimiento de la economía. Venimos de un crecimiento en 2025 de alrededor del 4% y para este año se está viendo un poco menos. ¿Qué lectura hacés?
—La economía ha tenido un desempeño bastante aceptable en el agregado a partir de que el primer año tuviste una corrección fiscal de 5 puntos del PBI, que normalmente te genera algún problema de corto plazo en la actividad. Y el segundo año tuvimos un apretón monetario muy importante, que te llevó a tasas de interés muy altas que también te generan un problema de corto plazo en la actividad. A pesar de eso, la economía tuvo un desempeño aceptable a mi juicio, explicado por algunos sectores a los que les va mejor que al promedio, mientras que tenés dos o tres a los que les va peor.
De acá para adelante empieza a aparecer, un poco antes de lo previsto, si en la elección del año que viene se va a confirmar el rumbo económico, más allá de que haya que hacer correcciones. No estoy hablando de que tiene que ser necesariamente todo lo que ha hecho este gobierno, sino la esencia del programa económico: tener las cuentas fiscales equilibradas, que el Banco Central no sea un apéndice del Tesoro, avanzar en tener una economía abierta al mundo y no matar la gallina de los huevos de oro que generan los hidrocarburos, la minería y el campo.
No todo el espectro político argentino está de acuerdo con eso, y por eso la elección te empieza a meter ruido. Si hay un cambio en estos principios -que son más bien obvios y que los países exitosos de la región han aplicado, independientemente de que tengan gobiernos de centroderecha o de centroizquierda-, ahí vamos a retroceder muchos casilleros.
La alternancia política no es un problema a menos que apliques políticas económicas que no se aplican en ninguna parte del mundo o que el mundo ha dejado de usar hace 30 o 40 años, como el control de cambios, restringir exportaciones o tener un Estado sobredimensionado financiado con emisión monetaria.
—¿Tiene que priorizar más la compra de reservas?
—Tiene que seguir comprando reservas. En alguna medida lo ha hecho, pero el ritmo ha bajado, en parte por la estacionalidad. Tiene alguna lógica que trate de volver a tener compras de reservas más importantes que los US$500 millones que, calculo, comprará este mes. Estamos hablando de matices, no de que tengan que comprar US$20.000 millones porque no lo pueden hacer. Yo compraría un poco más, aun cuando tenga que aceptar un tipo de cambio un poco más depreciado. Hablamos de poco, no de grandes cambios siderales.
—El viceministro de Economía dijo que, de cara a las elecciones, se iban a comprar US$10.000 millones más.
—Primero dijeron este año entre US$10.000 millones y US$17.000 millones; vienen para cumplir más cerca del techo de eso. Si compraran más, tampoco me preocuparía. No te estoy hablando de US$50.000 millones porque no hay mercado para eso. El Gobierno mostró pragmatismo: esa no era la política del 2025 y la cambió. En 2025 no compraban si no estaban en el piso de la banda. A partir del primero de febrero de este año cambiaron esa política. Fue una decisión correcta y les permitió acumular reservas y resolver una debilidad que tenía el programa económico en curso.
—Mencionabas antes que la economía está creciendo y hay dos o tres sectores claros (energía, minería y agro) que son los que más están traccionando, y hay otros que quedan más rezagados, como industria y construcción. Para que esos sectores terminen de reactivarse del todo y el crecimiento sea mayor, ¿hace falta poner cierta liquidez en la economía, es decir, emitir más pesos?
—El Banco Central ha decidido tener una política monetaria con un sesgo contractivo porque todavía tiene la inflación alta. Uno debería evaluar correr algún riesgo acotado ahí, lo que significa inyectar un poquito más de liquidez. Cuando el Gobierno compró dólares, de alguna manera esterilizó los pesos con el Tesoro.
Vos podés decidir dejar un poco más de pesos en la calle, porque también es difícil saber cuántos pesos necesita la economía para funcionar; es difícil estimar la demanda de dinero. El Banco Central se ha movido con un sesgo hacia el lado contractivo, lo ha dicho Bausili en la conferencia de FIEL, y dijo que van a seguir así. Quizás uno debería evaluar si no conviene correr un riesgo moderado y ser un poquito menos contractivos. Estamos hablando de matices.
La construcción está en parte afectada por el recorte de la obra pública, y la industria está en un proceso de transformación. Cuando mirás adentro de la industria, tenés sectores que están mejor que hace tres años y otros que están mucho peor. Dentro de cada sector, seguramente, hay empresas a las que les va bien y a otras mal. Tenés una economía en un gran proceso de transformación.
—El miércoles, el Gobierno anunció los créditos hipotecarios. También tuvo la media sanción de Inocencia Fiscal II y, semanas atrás, comunicó los depósitos en dólares de los bancos para prestar. ¿Es necesario esto para terminar de reactivar la economía al 100%?
—Te ayuda. No es algo que te pueda permitir que la economía crezca este año al 4% en vez del 2%: primero, porque no te da el tiempo; segundo, porque no hay cuestiones mágicas. Allí estás resolviendo un problema buscando depósitos más largos para fomentar el crédito hipotecario. ¿Cuál es la crítica que hay a esa medida? No ha habido ninguna. Ahora, esto no te va a permitir que la economía tenga un flor de crecimiento. No hay magia en esto. Podés discutir si la política monetaria podría tener un sesgo un poco más expansivo, pero tampoco querés hacer una sobredosis y que la inflación se te vaya al 4% mensual.
—¿Hay margen para que el Gobierno siga bajando impuestos?
—No. La recaudación viene perdiendo contra la inflación y, además, ahora se te suma la baja de impuestos asociada al fondo de despidos.
—Te referís al Fondo de Asistencia Laboral (FAL).
—Exacto. No hay margen hasta que la recaudación no suba. Hay una mezcla de una economía que crece poco y, lo que yo creo, es un poco más de informalidad. Hay un tema de administración tributaria que quizás algo te pueda aportar.
—¿Cómo es esa combinación?
—La recaudación ha sufrido un poco más en impuestos, donde no ha habido cambios, como Ingresos Brutos (IIBB) en las provincias. La recaudación venía andando mejor que la del IVA y del Impuesto al Cheque a nivel nacional, pero eso se rompió: este año, IIBB viene con una evolución parecida al IVA y al Cheque. Eso es peor de lo que sugiere el nivel de actividad, y ese poco peor yo lo asocio a un poco más de informalidad.
—Hay más informalidad, pero eso no quiere decir que la tasa de desempleo suba.
—Lo que te ha pasado en el mercado laboral es que se te cayó el empleo privado formal, el empleo público (que también es formal) y te subió el empleo informal y cuentapropista. En el agregado el empleo subió, pero es caída de empleo formal.
—¿Y el Régimen de Incentivo para la Formalización Laboral (RIFL) no va a generar que baje más la informalidad?
—Estás dando un incentivo para que la gente se formalice. La decisión de contratar a un empleado formal depende de varias cuestiones: primero de la actividad; segundo, si tenés actividad, depende del costo laboral en relación a otros costos, por ejemplo poner máquinas en lugar de trabajadores.
El costo laboral depende de los impuestos y también de las regulaciones laborales. En las regulaciones laborales, el Gobierno ha hecho una reforma razonable, menos ambiciosa de lo que plantearon originalmente, pero bastante importante. Pero acá siempre está la duda de cómo la va a interpretar la Justicia; de hecho, la Justicia laboral ha cuestionado una parte de la reforma. Hasta que no tengas validado esto por la Corte Suprema, los empresarios no te van a mover mucho el amperímetro porque temen que se dé vuelta por una interpretación de los jueces.
Estas cosas llevan tiempo. Si la reforma laboral va a tener algún efecto en el empleo formal, lo va a tener con algún rezago, no en forma inmediata. Tenés que esperar que estas cosas terminen siendo convalidadas y que la gente se convenza. Estás haciendo cambios importantes y la gente se tiene que adaptar a las nuevas reglas de juego, tanto los sindicatos como los empresarios y los trabajadores. A veces llevan algún tiempo de adaptación, hay sectores que van más rápido y otros más lento. Es natural que eso ocurra.
—El Gobierno ya dijo que quiere ir por la reelección, lo dijo Javier Milei el otro día. Bajo tu lectura, ¿qué considerás que le falta si quiere llegar cómodo para la elección de 2027?
—El Gobierno ha tenido logros que la gente valora. En algún momento dijo que le preocupaba la inflación; hoy le preocupa menos. Después hay algunas encuestas que sugieren que la gente está más preocupada por el nivel de actividad, el empleo y por sus ingresos ajustados por inflación. Los “planes platita”, que te cambian eso rápidamente, son muy costosos a mediano plazo y el Gobierno ha dicho que no va a ir por ahí. Vas con ciertas cuestiones que van a ir ocurriendo en el tiempo.
Después, cuánto la gente va a estar valorando lo que se hizo y cuánto no, porque somos impacientes los argentinos y votamos otra cosa. Se te mezclan cuestiones no económicas, como algunos temas políticos que ha tenido el Gobierno. Es una cuestión compleja el voto. Si la economía estuviera creciendo al 6% por año, nadie dudaría de que el Presidente sería reelecto, pero eso no estaba disponible. Decir que ahora lo que tiene que hacer el Gobierno es motorizar la actividad no es correcto, porque si motoriza la actividad y se va al 4% de inflación mensual, lo más probable es que la motorización de la actividad dure poco.
Hay algunas cosas que siempre se pueden hacer: yo compraría más reservas y por ahí tendría un poco más de liquidez. Creo que lo pueden hacer. Margen fiscal no veo. El resto es hacer pequeñas cositas que van ayudando al objetivo global. Las desregulaciones ayudan, las reformas que han hecho ahora ayudan, pero son pequeñas cosas.
Agencia NA




