Juçara André Duarte: la visión brasileña para potenciar la integración agroindustrial con Argentina
Recién llegada a Buenos Aires hace tres meses, Juçara André Duarte asumió como agregada agrícola de Brasil en Argentina con un objetivo claro: facilitar y profundizar la integración agroalimentaria entre ambos países. Desde la embajada, Duarte representa al Ministerio de Agricultura de Brasil y trabaja en estrecha colaboración con diplomáticos y organismos argentinos encargados de anuencias, licencias y controles que afectan el flujo comercial bilateral. Su mensaje, expuesto en el conversatorio sobre Agronegocios organizado por Cambras, subraya que la cooperación entre Brasil y Argentina dejó de ser solo una opción comercial para convertirse en una necesidad estratégica frente a los desafíos globales.
Estrategia agroindustrial: más que commodities
Duarte explicó que Brasil está redefiniendo su estrategia agroindustrial global. Aunque el país sigue siendo un actor clave en materias primas, la mirada se amplía hacia alimentos con mayor valor agregado, sustentabilidad y trazabilidad. “Brasil es responsable del 10% de lo que alimenta al mundo”, recordó la agregada, para luego enfatizar que la intención es promover productos sostenibles y de mayor valor, no solo exportar commodities. Esta transformación responde a demandas internacionales crecientes sobre origen y sostenibilidad, y plantea oportunidades para la exportación de alimentos procesados y diferenciados.
Flujo comercial y apertura de mercados
Una de las prioridades de Duarte es agilizar el tránsito de mercaderías entre ambos países. Trabaja con organismos regulatorios para mejorar la fluidez aduanera y sanitaria, con el fin de facilitar exportaciones e importaciones. También busca abrir mercados para pequeñas y medianas empresas brasileñas, muchas de ellas familiares o lideradas por mujeres, promoviendo productos “nobles” y sostenibles del interior de Brasil. En su red internacional hay 40 agregados agrícolas distribuidos en 38 países, lo que refuerza la capacidad de apoyo y promoción del sector.
Complemento, no solo competencia
La agregada definió la relación bilateral como una mezcla de competencia, complementariedad y cooperación: “La Argentina, además de ser un competidor, es socio y un complemento”. El intercambio comercial ya refleja esta interdependencia: alrededor del 70% de las exportaciones brasileñas de productos alimenticios destinados al consumo final se dirigen a Argentina, que es el tercer socio comercial de Brasil en ese rubro, después de China y Estados Unidos. Este volumen convierte a Argentina en un mercado estratégico para productos industrializados brasileños.
Fortalecimiento del Mercosur ante barreras técnicas
Duarte destacó que actuar como bloque regional fortalece la capacidad política y comercial frente a medidas sanitarias o barreras técnicas impuestas internacionalmente. Citó un caso práctico: ante la detección de scrapie ovino en Argentina, frigoríficos brasileños manifestaron preocupación por el impacto en el comercio bilateral. La respuesta conjunta del Mercosur tiene mayor peso que acciones aisladas, y es una herramienta para gestionar riesgos sanitarios y normas comerciales con mayor eficacia.
Integración tecnológica y armonización regulatoria
La cooperación no es solo política o comercial, también es técnica y tecnológica. Duarte señaló avances concretos en integración digital y regulatoria, como la posibilidad del sistema brasileño de incorporar automáticamente información técnica del Instituto Nacional de Vitivinicultura argentino para acelerar aprobaciones de importación. En materia de comercio de vinos y bebidas, sostuvo que existe una integración que favorece especialmente a la Argentina. Estos mecanismos reducen tiempos y costos administrativos y permiten escalar negocios con mayor rapidez.
Oportunidades en bioinsumos y biotecnología
Entre las áreas con mayor potencial para la integración se encuentran los bioinsumos, productos biológicos para la agricultura, biocombustibles, transición energética, maquinaria agrícola y la armonización regulatoria. Duarte anunció que la embajada brasileña organizará en agosto un encuentro técnico sobre bioinsumos para compartir la experiencia regulatoria brasileña con autoridades argentinas. El objetivo no es únicamente exportar, sino integrar conocimiento y capacidades industriales, dado que en Argentina ya existen fábricas de estos productos.
Empresas y experiencias: casos y perspectivas
Durante el panel, representantes del sector privado coincidieron con la visión de Duarte. Delfín Uranga, cofundador y CEO de SiloReal, abogó por reemplazar la lógica del “o” por la del “y”: competencia, complemento y asociación pueden coexistir. Para Uranga, Argentina es un laboratorio de innovación y Brasil la escala que permite que una solución se convierta en global. Facundo Contreras, country manager de ADS Tigre, remarcó que Brasil es un socio estratégico en términos regulatorios y operativos: prácticas como manejo de recursos hídricos, integración logística y escalabilidad empresarial en Brasil son aprendizajes valiosos para empresas argentinas.
Promoción y preparación frente a la competencia global
Duarte reconoció que ambos países deben prepararse para competir también dentro de sus propios mercados con productos europeos y de otras regiones. La promoción de productos locales, como vinos argentinos y brasileños, será clave para sostener y ampliar participación en mercados domésticos y externos. Además, el reciente acuerdo Mercosur-Unión Europea, según la agregada, abre oportunidades que van más allá de la reducción arancelaria: inversión, transferencia tecnológica y alianzas empresariales con actores europeos pueden potenciar la competitividad regional.
Retos compartidos: financiamiento, eficiencia y trazabilidad
Tanto Argentina como Brasil enfrentan desafíos similares: acceso a financiamiento, mejoras en eficiencia productiva y exigencias de trazabilidad. Duarte subrayó que hoy los consumidores y los mercados exigen conocer el origen y las prácticas detrás de los alimentos que consumen. La integración regional puede ayudar a estandarizar requisitos, compartir sistemas de trazabilidad y mejorar la competitividad conjunta frente a terceros mercados.
Visión estratégica: Mercosur como plataforma
La conclusión del encuentro fue clara: Mercosur debería dejar de verse solo como un acuerdo arancelario para transformarse en una plataforma estratégica integrada para disputar mercados, atraer inversiones y ganar protagonismo en la nueva agenda agroalimentaria mundial. Para ello, familias empresarias, pymes, grandes empresas y gobiernos deben articularse en políticas que impulsen la inversión, la innovación y la armonización regulatoria.
Implicancias y próximos pasos
La agenda propuesta por Duarte combina diplomacia comercial, cooperación técnica y promoción empresarial. Los próximos pasos incluyen eventos técnicos (como el encuentro de bioinsumos), mayor digitalización de procesos regulatorios y políticas de apoyo a pymes exportadoras. Si Argentina y Brasil avanzan en una estrategia común, pueden aumentar su peso político y comercial global, aprovechar sinergias productivas y ofrecer al mundo alimentos sostenibles y con mayor valor agregado.
En síntesis, la nueva agregada agrícola apunta a consolidar a Brasil y Argentina como socios estratégicos dentro del Mercosur: la integración regional no solo mejora la fluidez del comercio bilateral, sino que también es una herramienta para competir con mayor fuerza en mercados globales, atraer inversión extranjera y promover productos agroindustriales más sustentables y de mayor valor.





