El primer tramo de la cuota de exportación de miel con arancel cero al que daba acceso el Acuerdo Comercial Provisional entre el Mercosur y la Unión Europea se agotó en pocos días y desató una discusión entre los socios regionales. El régimen, vigente desde mayo de 2026, asignó inicialmente un contingente prorrateado para este “año 0” y dejó en evidencia diferencias en la capacidad exportadora y en los mecanismos de asignación de cupos dentro del bloque.
Qué ocurrió
El periodo inicial de aplicación del acuerdo contemplaba 5.000 toneladas para 2026, distribuidas en tres tramos: el primero, vigente desde la entrada en vigor hasta el 30 de junio, comprometía 1.402 toneladas y se agotó rápidamente; el segundo tramo abrió el 1° de julio con 1.800 toneladas y el tercero se activará el 1° de octubre con otras 1.800 toneladas. En paralelo, circuló la versión de un cupo anual de 7.500 toneladas, pero las autoridades aclararon que, por la prorrata correspondiente a los ocho meses de vigencia en 2026, el volumen efectivo del “año 0” es 5.000 toneladas.
Polémica y reclamos
La polémica estalló cuando se informó que el cupo inicial se usó en apenas cuatro días, y periodistas y representantes apícolas señalaron que más del 80% de los embarques provino de exportadores de Argentina —principalmente de provincias como Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba— y de Brasil. Exportadores de Paraguay y Uruguay cuestionaron que el sistema FIFO (first in, first out, “el primero en llegar, primero en acceder”) favorece a países con mayor estructura exportadora y capacidad logística, y pidieron una distribución más equitativa del contingente entre los cuatro socios fundadores del Mercosur.
Desde sectores apícolas de Paraguay surgió la propuesta de reservar al menos una cuarta parte del cupo total —equivalente a 1.875 toneladas— para equilibrar asimetrías. Uruguay también expresó su inquietud por la metodología de asignación y por la falta de transparencia respecto al origen de los contenedores, algo que, según fuentes oficiales, la Unión Europea no publica.
Posición argentina y explicación técnica
La Sociedad Argentina de Apicultores (SADA) y autoridades del área resaltaron que la rápida utilización del primer tramo se debió a que muchos exportadores argentinos ya contaban con contratos y documentación listos antes de la entrada en vigor del régimen, y a la fuerte estacionalidad de las exportaciones, que concentran su mayor intensidad entre abril y junio. Lucas Martínez, presidente de SADA, explicó que la Argentina dispone de una estructura exportadora mucho mayor que la de Uruguay y Paraguay: anualmente envía entre 30.000 y 40.000 toneladas a Europa, por lo que era razonable que los primeros contenedores ingresaran desde ese país y desde Brasil.
Además, desde la Secretaría de Agricultura señalaron que no hubo un acuerdo previo entre los socios del Mercosur para repartir el cupo por país, de modo que se aplicó el criterio FIFO impuesto por el sistema del acuerdo con la UE. Ese formato prioriza el orden de llegada de los embarques y, por tanto, favorece a quienes lograron certificar y despachar primero.
Primer embarque y actores involucrados
El Gobierno argentino difundió el primer embarque certificado bajo el nuevo esquema: 22 toneladas procesadas en Concordia, Entre Ríos, por una pyme local, que resultó la primera empresa argentina en aprovechar el arancel cero sobre ese volumen. No obstante, la información pública no permitió determinar con precisión la proporción exacta de toneladas con arancel cero atribuida a cada país durante el primer tramo.
Contexto productivo y mercado global
Argentina exporta alrededor de 90.000 toneladas de miel por año a nivel mundial; de ese volumen, aproximadamente un tercio —entre 30.000 y 32.000 toneladas— se destina a la Unión Europea. Estados Unidos sigue siendo el principal mercado, concentrando alrededor del 67% de los envíos externos. El consumo doméstico en Argentina es bajo. El Registro Nacional de Productores Apícolas (Renapa) contabiliza alrededor de 22.000 apicultores y más de 4 millones de colmenas declaradas en el país.
Uruguay, por su parte, puede exportar en años favorables hasta 12.000 toneladas y habitualmente destina entre 8.000 y 9.000 toneladas a Europa, lo que explica su interés por garantizar acceso al contingente. Brasil es históricamente menor exportador de miel a Europa, habiendo volcado buena parte de su producción hacia otros mercados como Estados Unidos.
Evolución prevista del cupo
El Acuerdo prevé una ampliación progresiva del volumen libre de aranceles: para 2027, el primer año completo del acuerdo, el cupo será de 15.000 toneladas; en 2028 subirá a 22.500 toneladas; en 2029 llegará a 30.000 toneladas; en 2030 a 37.500 toneladas; y en 2031 y años posteriores se estabilizaría en 45.000 toneladas anuales. Ese cronograma reducirá con el tiempo la tensión inicial, aunque plantea la necesidad de diseñar reglas de asignación y coordinación regionales para evitar distorsiones puntuales en la fase de arranque.
Implicancias y desafíos
El episodio puso en debate varios temas estructurales: la necesidad de mecanismos internos del Mercosur para compartir contingentes de manera más equitativa, la transparencia sobre el origen de los embarques en el sistema FIFO, la capacidad logística y contractual de pymes y cooperativas frente a grandes exportadores, y el impacto de la estacionalidad en el acceso a beneficios comerciales. Para países con menor escala exportadora, el riesgo es quedar rezagados por falta de preparación administrativa o logística frente a socios con cadenas ya integradas y contratos previos.
También plantea cuestiones de política comercial interna: negociar dentro del bloque arreglos que consideren asimetrías productivas, diseñar cupos reservados o mecanismos rotativos, o acompañar a exportadores más pequeños con programas que les permitan competir en igualdad de condiciones en ventanas de oferta tan limitadas.
Conclusión
La rápida utilización del primer tramo de la cuota de miel con arancel cero hacia la Unión Europea dejó en evidencia las diferencias productivas y logísticas entre los países del Mercosur y la falta de un acuerdo distributivo previo. Si bien el sistema FIFO operó según las reglas establecidas, las críticas de Paraguay y Uruguay subrayan la necesidad de definir criterios de reparto que integren asimetrías y protejan a productores y pymes más vulnerables. Con cupos que crecerán significativamente en los próximos años, el desafío ahora es asegurar una transición ordenada que permita a todos los socios aprovechar el acceso preferencial sin generar tensiones que pongan en riesgo la cooperación regional.





