
El 17 de abril de 2011 se celebró por primera vez el World Malbec Day, una iniciativa de Wines of Argentina destinada a darle mayor visibilidad internacional a la cepa más asociada con la vitivinicultura nacional. Desde entonces la jornada se convirtió en una fecha fija del calendario enológica y en una herramienta clave para promover el Malbec argentino en el exterior.
Malbec en cifras
Según el Informe Malbec 2026 del Observatorio Vitivinícola Argentino, con datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la variedad está presente en 18 de las 20 provincias productoras del país. Al cierre de 2025 se registraron 46.892 hectáreas plantadas, lo que equivale a casi una cuarta parte del viñedo nacional (23,9%).
En el mercado interno, en 2025 se despacharon 234,7 millones de litros de vinos varietales; el Malbec continúa siendo la referencia dominante entre ellos, con más de la mitad de las ventas por volumen y un incremento sostenido en la última década. En el comercio exterior, el varietal representó el 33,2% de los 123,76 millones de litros exportados y aportó el 32% de los US$ 541,85 millones generados por el segmento de vinos fraccionados.
Cinco datos que sorprenden del Malbec
1) Un vínculo histórico con Francia y un agrónomo exiliado. La llegada del Malbec a la región cuyana se vinculó al trabajo de Michel Aimé Pouget, un agrónomo francés que se asentó en Mendoza a mediados del siglo XIX. Su trayectoria estuvo marcada por los cambios políticos en Francia y por iniciativas locales de formación agraria que ayudaron a difundir nuevas variedades.
2) De la crisis europea al auge argentino. Originario de Francia (con fuertes raíces en Burdeos y Cahors), el Malbec sufrió en Europa por la filoxera y otras adversidades climáticas, hechos que redujeron drásticamente su presencia allí. Esa pérdida en el Viejo Mundo fue, en la práctica, una oportunidad para que la variedad se consolidara en Argentina.
3) No nació primero en Mendoza. Aunque Mendoza es hoy sinónimo de Malbec, registros oficiales indican que las primeras plantaciones formales del varietal en Argentina aparecen en la provincia de Salta en 1889; Mendoza registró sus primeras superficies oficiales a comienzos del siglo XX.
4) Más allá del tinto: versatilidad en estilos. Aunque es mayormente conocido como tinta, el Malbec admite elaboraciones blancas mediante la técnica blanc de noir, así como rosados y espumantes. Esa flexibilidad ha ampliado su presencia en distintas categorías del mercado.
5) Un nombre con muchas caras. A lo largo del tiempo la variedad recibió distintas denominaciones y, en algunos vinos antiguos argentinos, aparece escrita como “Malbeck”. En el ámbito internacional el Malbec convive con numerosos sinónimos regionales que reflejan su historia en Europa.
El Malbec sigue siendo la carta de presentación de la Argentina vitivinícola en muchos mercados. Más allá de las cifras, su expansión territorial y su adaptación a distintos estilos lo consolidan como una variedad clave para el sector. Si planea celebrar el Día del Malbec, considere explorar etiquetas regionales distintas y maridajes locales para apreciar la diversidad que ofrece esta cepa emblemática.








