Dujovne anticipó una inflación real que desafía las previsiones de Milei y genera alarma

En declaraciones a LN+, Dujovne analizó la coyuntura económica y advirtió sobre los salarios reales. “Hoy en la Argentina están muy bajos”, señaló sin vueltas.

Nicolás Dujovne volvió a poner el dedo en la llaga. El exministro de Economía proyectó que la inflación de este año rondará entre 28% y 29%, una cifra que casi triplica el 10,1% que había estimado el Gobierno al aprobar el Presupuesto 2026 el 26 de diciembre pasado.

Dujovne explicó que cuando la prudencia fiscal se mantiene, la inflación puede seguir bajando. Pero el camino no es recto ni automático.

La pregunta que le hizo Carlos Pagni fue directa: ¿por qué es tan difícil bajar la inflación más allá del 2%? La respuesta del exministro resume el desafío: “Son procesos no lineales, con muchos avances y retrocesos”.

La diferencia de casi 20 puntos porcentuales muestra cuán distantes están las expectativas del mercado respecto a los números que maneja el Gobierno.

La brecha entre su proyección y la oficial no es menor. El Presupuesto 2026 fue aprobado con 46 senadores y 132 diputados votando a favor. Ese documento oficial contemplaba una inflación de apenas 10,1% para este año.

“A Chile le llevó muchos años bajar la inflación”, recordó el exministro. Primero pusieron bandas cambiarias, después dejaron flotar la moneda. Pero siempre mantuvieron prudencia fiscal y apertura económica.

Cómo bajaron la inflación Chile y Uruguay

Para entender la realidad local, Dujovne trazó dos comparaciones regionales. Chile primero, Uruguay después.

Ambos ejemplos tienen un denominador común. La consistencia fiscal fue el ancla que permitió reducir la inflación de manera sostenida.

El caso uruguayo es aún más ilustrativo. Luego de la crisis de 2002, Uruguay tuvo un descenso importante pero lento: primero 30%, después 20%. “Es un proceso que no se resuelve en un año ni con una medida mágica”, subrayó.

Y ahí vino su crítica más dura. “La política monetaria de Milei no fue tan contractiva. Fue heterodoxa en lo económico y eso se notó en la inflación”, remarcó.

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Dujovne destacó algo que suele pasar desapercibido: el “orbitaje político”. Al hablar de inflación se pueden dar explicaciones monetarias, pero también políticas.

En el último año la carne subió 55%. Los precios relativos de servicios también treparon con fuerza. Son factores que parecen adelantados, según Dujovne.

Qué pasa con los precios y el poder de compra

El exministro evaluó el impacto del “amesetamiento inflacionario” en el bolsillo de la gente. Los números no son alentadores.

Desde su visión, el sufrimiento de algunos sectores tiene más que ver con la apertura económica y los impuestos distorsivos que con el tipo de cambio. Lo aclaró sin vueltas: “No lo digo desde una posición dogmática ni ideológica”.

“Estos factores van a ser muchísimo más moderados en los próximos meses”, sostuvo el economista. Es una proyección, no una certeza.

El tipo de cambio puede estar relativamente estable, pero si los salarios reales caen, el consumo se resiente. Y con él, la actividad económica.

La razón es concreta: hoy en Argentina los salarios en dólares y en términos reales están muy bajos. Es un problema estructural que trasciende la coyuntura.

Para que la economía crezca más, tendría que haber un boom en los salarios. Pero eso no aparece en el horizonte cercano.

Por qué no hay varita mágica para crecer más

Dujovne fue realista con las perspectivas de crecimiento. “Hoy el mundo no crece a grandes tasas. Crecer al 4% anual como la Argentina está bastante bien“, analizó.

“Hoy no hay una varita mágica que nos haga crecer al 5%: es una fantasía”, sentenció sin rodeos.

“Para que crezcan los salarios necesitamos varios años de mejora en las inversiones”, explicó. Eso va a llevar tiempo y no hay atajos.

Las mejoras fiscales que se pueden lograr en este momento son marginales, según su diagnóstico. No hay grandes saltos por delante sin reformas más profundas.

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Respecto a las decisiones económicas del Gobierno, el economista fue cauto. “No están mal, pero aún falta claridad”, opinó.

En aquellas épocas no se podía, con un clic, tener ropa y tecnología. Ahora se saltea toda la cadena de producción: no existen los distribuidores tradicionales.

La apertura económica más grande desde los 90

Dujovne hizo un paralelismo histórico. El Gobierno de Milei logró el nivel de apertura económica más grande desde los 90.

Pero esa apertura tiene ganadores y perdedores. Los sectores que no pueden competir con productos importados más baratos sufren el ajuste.

Todo viene directamente a tu casa. Es un cambio estructural en cómo funciona el comercio exterior y el consumo.

Qué reformas faltan para que las empresas compitan mejor

Al cierre de la entrevista, Dujovne fue concreto sobre qué falta. “La mejor política industrial es bajar el costo del capital: que las empresas puedan acceder a financiamiento barato”, planteó.

Y ahí vuelve el tema de los impuestos distorsivos. Para Dujovne, son ellos —más que el tipo de cambio— los que complican la competitividad local.

El acceso a crédito barato no se resuelve solo con política monetaria. Requiere un marco institucional estable que reduzca el riesgo país.

Para lograrlo, la reforma laboral debería combinarse con eso. Así las empresas pueden competir mejor, según su visión.

Y ese marco se construye con coherencia fiscal de largo plazo. No con ajustes parciales ni medidas de emergencia que se van parcheando.

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