Nuevas reglas imprescindibles para que empresas compitan en un mundo abierto aumentando eficiencia y productividad

En Rosario se realizó una nueva edición de FARO, bajo el lema G-Zero: cómo encontrar el rumbo cuando el mundo se quedó sin árbitro. Cinco expertos plantearon temas clave: geopolítica, Mercosur-UE, competitividad, inteligencia artificial y economía.

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En Rosario, la tercera edición de FARO —Foro Agroindustrial Argentino— debatió cómo producir y exportar en un mundo marcado por la idea de G‐Zero, donde no hay un árbitro global que ordene las reglas del comercio internacional. El encuentro reunió a académicos, empresarios y dirigentes y planteó que la incertidumbre geopolítica obliga al agro a redefinir estrategias de inversión y acceso a mercados.

La importancia del foro radica en que el sector agropecuario exige decisiones de largo plazo sobre tecnología, logística y cumplimiento de normas para sostener exportaciones. En ese contexto, comprender qué piden los compradores y cómo responder con eficiencia es crucial para la competitividad argentina.

MERCADOS PREMIUM, PERO CON NUEVAS EXIGENCIAS

El debate sobre el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea estuvo en el centro de la agenda porque abre acceso a mercados de mayor valor y exige saltos productivos. Especialistas advirtieron que ese acceso implicará mayores requisitos de trazabilidad, certificaciones y estándares de calidad para cadenas como soja, maíz, bovinos, arroz y miel.

Maximiliano Díaz destacó que se trata de una oportunidad para mejorar márgenes, pero también de un desafío para reducir el impacto ambiental y elevar la productividad. Entre las medidas mencionadas, se destacó la reducción de derechos de exportación para la soja con destino a la Unión Europea a 14 %, un dato central para la cadena.

EFICIENCIA Y TECNOLOGÍA COMO ANCLAS EMPRESARIALES

Frente a la volatilidad externa, la respuesta empresarial según los oradores pasa por controlar factores internos como la eficiencia y la productividad. Roberto Vassolo planteó que estas variables son la brújula para competir en un mercado global que exige mayor precisión y menores costos unitarios.

La tecnología aparece no sólo como defensa sino como herramienta para crear valor y capacidades, propuso Juan Pablo Cosentino al recordar la necesidad de pasar de cadenas lineales a ecosistemas tecnológicos. En ese marco, la confianza para compartir datos entre actores y la inversión en I+D son condiciones para sostener a los eslabones más débiles del sistema productivo.

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PRODUCCIÓN, CLIMA Y MACROECONOMÍA: FACTORES DOMÉSTICOS

La previsibilidad sigue siendo un requisito para decisiones que implican plazos largos, desde inversiones en maquinarias hasta contratos de exportación, recordaron los panelistas. Los productores deben ahora combinar la gestión de precios y costos con variables externas como tensiones geopolíticas, políticas comerciales y cambios en la demanda de consumidores.

En el plano local, el ministro Gustavo Puccini puso en valor la plataforma portuaria de Santa Fe y destacó que el cordón entre Arroyo Seco y Timbúes movilizó en 2025 alrededor de 75,7 millones de toneladas. Ese corredor concentra casi el 76 % de las exportaciones argentinas en apenas 70 kilómetros, un dato que subraya la dimensión logística del desafío.

DECISIONES Y RIESGOS: INTELIGENCIA Y GOBERNANZA

El diálogo sobre inteligencia artificial llamó a diferenciar disponibilidad de respuestas de calidad de decisiones, y a no delegar el juicio humano en algoritmos que proponen “respuestas plausibles”. Esa advertencia complementa la idea de que la toma de decisiones en el agro exige criterio y evaluación de riesgo frente a modelos que pueden inducir sesgos.

Andrés Malamud aportó la clave geopolítica al explicar que, en un mundo sin “referí”, la diplomacia y la fuerza definen resultados, mientras que la distancia entre actores puede transformarse en ventaja competitiva. Esa nueva correlación de fuerzas obliga a exportadores y policymakers a diseñar estrategias comerciales más activas y a construir reglas de juego en foros regionales y bilaterales.

QUÉ PUEDE HACER EL PRODUCTOR Y LA EMPRESA

Ante ese panorama, las recomendaciones prácticas para productores y empresas pasaron por priorizar eficiencia, agregar valor y construir confianza en cadenas colaborativas. Convertir la incertidumbre en ventaja competitiva requiere acciones concretas en trazabilidad, diferenciación de productos y gestión de datos.

  • Invertir en trazabilidad y certificaciones para cumplir con exigencias de mercados premium.
  • Adoptar tecnologías que mejoren productividad y reduzcan costos unitarios.
  • Diferenciar productos y marcas para capturar mayor valor en destino.
  • Fortalecer redes entre empresas para compartir datos y capacidades.
  • Evaluar decisiones con criterio humano y modelos que incorporen riesgos geopolíticos.
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El cierre del foro insistió en que la respuesta no pasa sólo por producir más, sino por producir mejor y con reglas claras para el comercio internacional. Como sintetizó Rosana Nardi, directora de AgroActiva, el encuentro demuestra que cuando la comunidad del campo se reúne aparecen ideas, negocios y herramientas para crecer.

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