La persistencia del conflicto en Medio Oriente sigue condicionando el comportamiento de los mercados agricolas globales y ofrece a la Argentina una ventana de oportunidad poco frecuente en decadas recientes. El conflicto no solo redefine estrategias de los grandes inversores internacionales, sino que tambien presiona al alza los precios de los subproductos de la soja y altera la dinamica de las primas pagadas por la mercaderia local.
Por Veronica Sosa, analista de Mercados en fyo
La soja, por el ascensor
En las ultimas semanas los precios internacionales del aceite y la harina de soja mostraron avances significativos en los mercados de referencia. El aceite, en particular, lleva varios meses exhibiendo fortaleza impulsada por expectativas de un mayor corte con biodiesel, la reasignacion de volumenes eximidos a pequenas refinerias en Estados Unidos y la escalada del precio del crudo, que eleva el atractivo relativo de los biocombustibles.
La harina de soja, que habia transitado un periodo de minimos relativos, tambien se recupera frente a la escasez potencial de proteinas en un escenario donde rindes reducidos de maiz y trigo podrian limitar la oferta global de harinas y forrajes. A esto se suma la estrechez en el suministro de urea y otros fertilizantes, cuyo encarecimiento esta empezando a reflejarse en menores proyecciones de rendimiento y en un ajuste a la baja de la produccion esperada en varias regiones exportadoras.
Los datos recientes publicados por la CFTC muestran el ingreso de fondos especulativos a posiciones compradoras en contratos de harina y aceite en el CBOT. Esta recompra de contratos y el cierre de posiciones bajistas consolidan una tendencia alcista que, en contextos de incertidumbre geopolitica, suele acelerarse por el aumento de la demanda de commodities como refugio frente a la inflacion.
Para los productores y exportadores argentinos, la combinacion entre un petroleo firme, fondos posicionados en subproductos y primas locales que se fortalecen representa un cambio en el equilibrio de incentivos. Si las primas internas no compensaban previamente las subas en Chicago, hoy la presion sobre los precios FOB es clara: los valores domesticos comienzan a reflejar la mejora internacional, incrementando la rentabilidad de las ventas externas.
La oportunidad argentina con la soja
Argentina enfrenta una coyuntura atipica: se observa un desacople entre las primas pagadas por subproductos locales y las cotizaciones internacionales, pero esta divergencia se esta reduciendo a medida que mejoran las primas de las fabricas. En algunos casos, la harina local cotiza con primas positivas, una situacion que no se veia con frecuencia en campanas recientes.
La campana 2024/25 registra buenos desempenos exportadores: los embarques de harina y aceite de soja alcanzaron volumenes relevantes que, en conjunto, muestran la capacidad del pais para abastecer mercados internacionales aun en un contexto global convulsionado. Con ventas comprometidas relativamente bajas -en torno al 7% para la nueva campana-, los niveles de precio actuales resultan atractivos para fijar ventas antes del pico estacional de oferta.
En el plano interno, la dinamica es distinta. El poroto se mantiene firme cerca de los 320 dolares por tonelada gracias a una combinacion de factores: expectativas sobre cambios en los derechos de exportacion, mejor accesibilidad al financiamiento y la liquidez generada por ventas de trigo y maiz. La posibilidad de recortes en las alicuotas de exportacion, condicionada a la situacion de las cuentas publicas, genera incertidumbre y retrasa algunas ventas, incentivando estrategias de almacenamiento y financiamiento para diferir liquidaciones.
El mercado en “carry” -donde el precio a futuro y la tasa de financiamiento hacen rentable diferir la venta- se ha convertido en una herramienta que muchos productores argentinos prefieren ante la mejora de la tasa de financiacion. Sumado a ello, la liquidez obtenida por la venta de cereales ayuda a los productores a cubrir necesidades financieras sin recurrir a la venta inmediata del poroto, lo que reduce la presion de oferta en momentos clave.
Desde la perspectiva de la demanda, los compradores internacionales muestran interes sostenido por las calidades y volumenes argentinos, en un contexto donde algunas regiones productoras enfrentan riesgos climaticos y de logistica. Esto fortalece la posicion negociadora de las fabricas y exportadores locales, que pueden trasladar parte de la mejora de precios internacionales hacia margenes y primas domesticas.
Sin embargo, el escenario ofrece retos. La dependencia de fertilizantes importados y la volatilidad de sus precios pueden impactar en los rindes de la proxima campana. Asimismo, la concentracion de negocios en un contexto de alta geopolitica requiere sofisticacion en la gestion del riesgo: coberturas, diversificacion de mercados y logistica robusta seran factores clave para consolidar beneficios.
Para las autoridades y operadores del sector, la pregunta es como transformar esta ventana en oportunidades sostenibles. Politicas que incentiven la inversion en logistica portuaria, la industrializacion y la agregacion de valor, asi como marcos regulatorios estables sobre derechos de exportacion, pueden amplificar la rentabilidad del sector y mejorar la competitividad internacional de la cadena oleaginosa.
Mientras tanto, los plazos son acotados: restan pocas semanas para el ingreso masivo de la cosecha 2025/26. Las decisiones de venta o almacenaje que tomen productores y acopiadores en las proximas semanas definiran, en gran medida, la evolucion de los precios domesticos durante la temporada y la capacidad de la Argentina para capturar la mejora actual de los mercados internacionales.
El escenario global seguira siendo determinante para la marcha de los precios y las primas, pero la combinacion de fundamentos de demanda fuertes y una oferta global potencialmente mas ajustada coloca a la Argentina en una posicion favorable para aprovechar el momento, siempre que la cadena productiva sepa gestionar riesgos y oportunidades con agilidad.





