A medida que avanza la cosecha de maíz en distintas regiones del país, el balance de la campaña comienza a delinearse con mayor claridad. En ese contexto, el sector tecnológico del agro observa con atención los resultados productivos y las perspectivas para el próximo ciclo.
Para Maximiliano Cueto, líder de Producto para Maíz y Protección de Cultivos en Bayer, el panorama general es moderadamente positivo pese a los desafíos climáticos que atravesó el cultivo durante el verano. “Estamos transitando una buena campaña de maíz, con algunos altibajos climáticos en algunas regiones, pero con rendimientos que potencialmente pueden ser muy buenos”, explicó en diálogo con Palabra de Campo.
El especialista remarcó que los resultados deben analizarse dentro de un contexto productivo más amplio que incluye el desempeño previo del trigo y las condiciones económicas que enfrenta el negocio agrícola en la Argentina.
La campaña comenzó con señales alentadoras desde los cultivos de invierno. Según Cueto, el trigo mostró rindes excepcionales en muchas zonas productivas, lo que contribuyó a mejorar el ánimo del sector tras varios ciclos con mayores dificultades climáticas.
En el caso del maíz, si bien hubo regiones que sufrieron estrés hídrico hacia el final del verano, el cultivo logró sostener un desempeño productivo interesante en gran parte del país. Esa heterogeneidad climática volvió a confirmar una característica recurrente del agro argentino: la variabilidad regional.
“Excepto algunas regiones que tuvieron situaciones de estrés hídrico más puntuales, creemos que el rendimiento potencial puede ser muy bueno”, señaló el especialista de Bayer.
Un negocio agrícola con señales estructurales
Más allá de la coyuntura productiva, Cueto considera que el negocio agropecuario argentino empieza a mostrar algunos cambios estructurales que podrían mejorar las perspectivas para los productores.
Entre ellos mencionó la reducción gradual de retenciones y un contexto que, aunque todavía presenta incertidumbres, podría ofrecer mayor previsibilidad para la planificación agrícola.
“No estamos en años de precios extraordinarios de los commodities, pero el contexto en el que se desarrolla el negocio agropecuario en Argentina empieza a tener algunas mejoras más estructurales”, sostuvo.
En paralelo, el escenario internacional también agrega nuevos factores de volatilidad. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y su impacto sobre el precio del petróleo generan efectos indirectos en los costos de producción agrícola y, por lo tanto, en los márgenes de los productores.
“En las últimas semanas vimos mayor volatilidad y riesgo en el negocio, básicamente por el contexto de guerra en Medio Oriente y el impacto que el aumento del petróleo puede tener en los márgenes”, advirtió.
En ese contexto global incierto, las condiciones climáticas siguen siendo uno de los principales determinantes para el resultado de cada campaña. La posible llegada de un evento climático neutro o incluso asociado a El Niño aparece como una señal positiva para el sector.
“Si el próximo ciclo es neutro o Niño, sería una buena noticia para el productor. Mejor que La Niña esté lejos”, resumió Cueto.
El potencial productivo del maíz en Argentina
A pesar de las fluctuaciones del mercado y del clima, desde Bayer consideran que el cultivo de maíz todavía tiene un amplio margen de crecimiento en términos de productividad.
Según el análisis técnico que realizan desde la compañía, la brecha entre los rindes actuales y el potencial productivo del cultivo sigue siendo significativa.
“El maíz tiene todavía un espacio importante para ganar rendimiento sin hacer nada extraordinario, simplemente aplicando correctamente las tecnologías que hoy ya están disponibles”, explicó el especialista.
Esa diferencia entre el rendimiento promedio y el potencial técnico representa, según Cueto, un margen de mejora que podría ubicarse entre el 36% y el 40%.
“Todavía hay entre un 36 y un 40% de rendimiento que el maíz en Argentina podría capturar”, afirmó.
Cerrar esa brecha implica mejorar la adopción tecnológica, optimizar el manejo agronómico y ajustar las decisiones productivas en cada ambiente.
El lanzamiento del sistema de maíz de baja estatura
En paralelo con estas perspectivas productivas, Bayer se prepara para presentar una de sus principales innovaciones para el cultivo de maíz en el país.
La compañía lanzará comercialmente el sistema Preceon, una nueva plataforma de maíz de baja estatura que apunta a modificar algunos aspectos del manejo agronómico del cultivo.
“Estamos muy contentos porque este año lanzamos oficialmente el sistema Preceon, que es nuestro sistema de maíz de baja estatura”, explicó Cueto.
Esta tecnología busca aportar ventajas productivas y operativas en el manejo del cultivo. Entre los principales beneficios, desde la empresa destacan una mayor estabilidad frente al vuelco, mejor accesibilidad para realizar aplicaciones y la posibilidad de maximizar el rendimiento.
“Con este sistema traemos más rendimiento, mejor accesibilidad al cultivo y mayor protección desde el punto de vista del vuelco y del quebrado”, detalló.
La incorporación de este tipo de innovaciones tecnológicas refleja una tendencia global en el desarrollo de híbridos y sistemas productivos adaptados a las nuevas demandas del agro.
Según el especialista, el maíz de baja estatura podría convertirse en un componente relevante dentro de las rotaciones agrícolas en los próximos años.
“El maíz Preceon va a empezar a ser un jugador importante en el manejo del cultivo y en las rotaciones del productor”, anticipó.
Los riesgos agronómicos que siguen en agenda
Más allá del potencial productivo y las nuevas tecnologías, el cultivo de maíz continúa enfrentando desafíos sanitarios y de manejo que obligan a los productores a mantenerse atentos.
Uno de los puntos que preocupa a los especialistas es la aparición de daños inesperados causados por ciertas plagas, incluso en materiales que incorporan biotecnología para la protección contra insectos.
“Hemos visto en la zona norte daños inesperados de Spodoptera incluso en maíces con tecnología de protección de insectos”, explicó Cueto.
Frente a este escenario, el manejo integrado de plagas vuelve a ocupar un lugar central en las estrategias productivas.
“Tenemos que trabajar proactivamente para manejar esa plaga con las herramientas que tenemos hoy, que son biotecnología y aplicaciones de insecticidas”, agregó.
Otro factor que sigue bajo monitoreo es la presencia del complejo de enfermedades asociado a la chicharrita del maíz y al espiroplasma, que provocó fuertes pérdidas en la campaña 2023.
Aunque la situación sanitaria actual es más estable, los especialistas recomiendan mantener la vigilancia.
“Los inviernos más fríos en la región templada ayudan a que la plaga se mantenga en su zona endémica, pero siempre tenemos que estar atentos después del impacto que tuvo hace un par de campañas”, advirtió.
Rendimiento y estabilidad, las claves para el productor
En un contexto productivo cada vez más exigente, el rendimiento sigue siendo el principal criterio que guía las decisiones de los productores al elegir genética y tecnologías para sus cultivos.
Para Cueto, esa es una de las razones por las cuales los híbridos de maíz de Bayer mantienen una posición destacada en el mercado.
“La fortaleza de nuestros híbridos tiene que ver con el rendimiento”, sostuvo.
Sin embargo, el especialista destacó que no se trata solo de producir más, sino también de ofrecer estabilidad frente a escenarios climáticos cambiantes.
“El productor sabe que cuando siembra nuestros materiales tiene los kilos que quiere tener guardados en su silo al final de la campaña”, afirmó.
Esa estabilidad productiva, concluyó, es uno de los factores que más valoran los agricultores a la hora de tomar decisiones en un negocio donde cada campaña combina oportunidades, riesgos climáticos y una creciente demanda de eficiencia.




