Como elemento adicional, la tónica alcista también se sostuvo por las lluvias insuficientes de los últimos días sobre el sur de las Grandes Planicies estadounidenses, donde suelos y cultivos necesitan humedad para detener el deterioro de los trigos de invierno.
Soja y maíz
En cuanto a los granos gruesos, la soja sumó U$S 8,46 en la posición mayo y trepó a U$S 621,34.
Por un lado, influyó un nuevo escalón alcista del petróleo, pero también la continuidad del conflicto entre Rusia y Ucrania, “que no sólo restringe el actual comercio de aceite de girasol desde la zona del Mar Negro, sino que ahora pone en serio riesgo la chance de siembras en suelo ucraniano, lo que podría agravar el déficit de aceite en la campaña 2022/2023”, explicó Granar.
Cabe tener en cuenta que Ucrania concentra cerca del 30% de la producción mundial de girasol.
Por el mismo motivo, el maíz también se negoció con subas: para el contrato más cercano, se posicionó en U$S 297,72, U$S 5,71 por encima del cierre del viernes.
En este caso, la siembra del próximo ciclo debería comenzar el mes próximo, y todo indica que no ocurrirá. Así, “en la medida que los días pasen y las hostilidades continúen, se incrementará la posibilidad de que el cuarto mayor proveedor mundial de maíz quede fuera de juego en la campaña 2022/2023. Esto habilitará mayores chances de negocios para el resto de los exportadores: Estados Unidos, Brasil y la Argentina”, indicó Granar.


