Sitevinitech 2026 en Mendoza mostró señales de recuperación para la cadena del vino: a pesar de un contexto económico adverso, la feria alcanzó su capacidad máxima y renovó su oferta con empresas internacionales y tecnologías orientadas a productividad e innovación. La muestra, organizada en el predio Las Naves, se presentó como un espacio focalizado en equipamiento y servicios para la vitivinicultura, desde el viverismo y la genética de vid hasta maquinaria agrícola, drones, riego por goteo y soluciones para bodegas.
Asistencia y renovación: 10.000 visitantes y “sangre nueva”
La organización informó que la feria llegó al tope de su capacidad, estimando alrededor de 10.000 visitantes, cifra que obligó a controlar el ingreso para mantener la naturaleza b2b del evento: ambientes adecuados para negociaciones, exhibición de maquinaria costosa y encuentros comerciales. Ese récord de público llegó pese a la caída del 30% en expositores tradicionales, una retracción explicada por dificultades económicas y por la situación internacional.
Para contrarrestar esa merma, el equipo comercial de Sitevinitech buscó activamente firmas extranjeras. El resultado fue la incorporación de empresas de España, Francia, Italia y México, entre otros países, que aportaron nuevas propuestas tecnológicas: inteligencia artificial aplicada al agro, drones de distinto tipo, soluciones de pulverización y equipos pensados para la precisión en cultivo y bodegas. Ese relevo de expositores no solo preservó la oferta de la feria sino que la diversificó, generando una sensación entre organizadores y asistentes de “renacer” para la industria.
Innovación y competencias globales
La feria expuso tendencias que ponen a la vitivinicultura argentina frente a nuevos actores globales. Un ejemplo citado fue la producción de barricas de roble: históricamente dominada por Francia y Estados Unidos, esta industria recibió en los últimos años a competidores como Croacia. Esa competencia internacional obliga a repensar cadenas productivas, logística y opciones de abastecimiento.
Además, se evidenció un interés creciente por tecnologías que mejoran la productividad y reducen costos: sistemas de riego por goteo más eficientes, mallas antigranizo, drones de cultivo y pulverización, sensores para monitoreo y automatización, y maquinaria para la bodega que optimiza procesos desde la recepción de uva hasta el embotellado y etiquetado. La consigna es clara: la incorporación tecnológica aparece como una de las palancas para afrontar la crisis a través del aumento de eficiencia.
Capacitación como respuesta a la crisis
Uno de los puntos que destacó la dirección de la feria fue la importancia de la capacitación. Según los organizadores, las empresas que peor han sufrido la crisis son aquellas con menor preparación técnica o deficiencias en gestión. Por eso, Sitevinitech impulsa programas de formación en gestión vitivinícola y financiera, orientados a mejorar la capacidad de las empresas para adaptarse a escenarios económicos hostiles. La metáfora usada por la organización es que en las crecidas “se ahogan los que no saben nadar”: aprender a gestionar la producción, costos e inversiones es clave para la resiliencia del sector.
Tendencias en productos: vinos sin alcohol y nuevos estilos
Una de las charlas y exhibiciones que llamó la atención fue la dedicada a la desalcoholización y a vinos parcialmente desalcoholizados. El debate sobre si el vino sin alcohol “sigue siendo vino” convive con una lectura de mercado: existe una franja de consumidores jóvenes o con hábitos distintos que buscan bebidas con menos alcohol pero con características organolépticas propias del vino. En ese “gris” entre blanco y tinto tradicional aparecen innovaciones como el “malbec blanco” y otros vinos procedentes de uvas tintas tratados para obtener vinos de menor graduación alcohólica o sin alcohol, preservando aromas y sabores mediante tecnología en bodega.
La inclusión de máquinas y soluciones para desalcoholizar vino responde a una búsqueda por ampliar públicos y mercados. No se trata solo de atender modas, sino de explorar oportunidades comerciales en segmentos donde la salud, el bienestar y las preferencias de consumo están cambiando.
Semejanzas y diferencias con ferias tradicionales del agro
Sitevinitech comparte muchas ofertas con grandes ferias agropecuarias como Expoagro o Agroactiva, sobre todo en la sección agrícola: postes, mallas, sistemas de riego y drones se presentan en ferias de campo abierto y en una muestra especializada en vitivinicultura. Sin embargo, Sitevinitech se diferencia porque cubre todo el proceso específico del vino: desde la implantación del viñedo y el manejo agronómico hasta el equipamiento de bodega, la crianza en barrica y la etapa final del embotellado y etiquetado. Esa especialización permite abordar problemáticas y tecnologías que otras ferias generales no desarrollan con la misma profundidad.
En paralelo, los organizadores están lanzando una iniciativa complementaria: Agroinvest, prevista para octubre de 2027 en conjunto con la Facultad de Ciencias Agrarias. Esa feria se orientará más al campo abierto y a cultivos alternativos para zonas áridas —como pistacho, nogales y olivos— y a la integración con sistemas ganaderos en territorios con limitaciones hídricas.
Expectativas para la próxima edición
Para 2027, la meta de Sitevinitech es profundizar la incorporación de tecnologías y atraer más expositores internacionales, aprovechando la relativa estabilidad que permite la importación de maquinaria y la realización de inversiones. Los organizadores esperan que la evolución positiva observada en la edición actual —ventas interesantes para algunos expositores, interés por invertir en mejoras y señales de reactivación— se transforme en una tendencia sostenible.
Conclusión: señales de renacimiento
Sitevinitech 2026 dejó la sensación de un sector que, aunque golpeado por la crisis, comienza a mostrar signos de recuperación gracias a la innovación, la internacionalización y la capacitación. La llegada de empresas extranjeras y nuevas tecnologías renovó la oferta, mientras que la atención a productos emergentes —como vinos con menos alcohol— y la apuesta por la formación apuntan a preparar al sector para ser más competitivo. En suma, la feria funcionó como un termómetro: detectó fragilidades pero también activó oportunidades, y para muchos actores implicó el inicio de un “renacer” en la cadena del vino.





