PARÍS, 31 oct (Reuters) – Enfrentamientos se produjeron el sábado por la noche en París y otras ciudades francesas al término de las manifestaciones nacionales motivadas por la indignación ante el costo de la vida y las deficiencias de los servicios públicos, mientras las autoridades advirtieron de posibles episodios de violencia durante la noche, coincidiendo con la celebración de Halloween.
Por Michel Rose y Clotaire Achi
La policía antidisturbios intervino para dispersar a pequeños grupos de alborotadores al final de la marcha de París y lanzó gases lacrimógenos en Lyon, la tercera ciudad más grande de Francia, y en Toulouse, en el suroeste. También hubo tensiones al término de las protestas no autorizadas en Marsella, pero la calma se había restablecido al caer la noche.
Las protestas, que se desarrollaron de forma mayoritariamente pacífica durante la tarde, continuaron por tercer fin de semana consecutivo tras los disturbios y saqueos del 17 de octubre, que tomaron desprevenidas a las fuerzas de seguridad y dejaron un rastro de daños en tiendas, edificios públicos y negocios de todo el país.
Agregó que las autoridades se preparaban ahora para posibles disturbios aislados a última hora de la noche, en medio de lo que, según él, eran llamamientos a la insurrección en la noche de Halloween.
“Las fuerzas de seguridad se mantuvieron firmes y protegieron los centros urbanos. Se mantuvo el orden público”, dijo a periodistas el ministro del Interior, Laurent Núñez, tras las marchas, y añadió que la policía se había enfrentado a “una gran violencia”.
Las protestas en Francia han inspirado manifestaciones de la “Generación Z”, lideradas por jóvenes, en toda Europa, con concentraciones en varias ciudades alemanas el sábado. También hubo protestas en Italia.
“El día aún no ha terminado. Estamos preparados para quienes busquen pelea esta noche, y responderemos con firmeza”, añadió Núñez.
“A la economía francesa le va mal pase lo que pase, porque hoy en día nos gobierna un grupo de incompetentes que hacen malabarismos con miles de millones, mientras que las familias luchan por sobrevivir con unos pocos centavos”, dijo el manifestante Jérôme Rodríguez durante la marcha de París.
Las marchas reunieron a estudiantes —que comenzaron a movilizarse en septiembre— con sindicatos y un contingente más reducido de manifestantes antisistema de los “chalecos amarillos”, unidos por las quejas sobre el costo de la vida, los elevados precios del combustible, el aumento de la inflación y el Gobierno del presidente Emmanuel Macron.
El líder de extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon, cuya popularidad ha aumentado en las últimas semanas de cara a las elecciones presidenciales del próximo mes de abril, encabezó la manifestación de París.
“Por eso estamos aquí, para seguir gritando nuestras reivindicaciones cada vez más alto y, con suerte, obtener una respuesta del Gobierno, aunque eso parezca muy improbable”.
La participación fue menor que en los dos sábados anteriores de protestas, con 320.000 manifestantes en todo el país, incluidos 70.000 en París, informó el Ministerio del Interior. Esta cifra contrasta con los 410.000 de la semana anterior y los 550.000 del 17 de octubre.
El máximo tribunal administrativo de Francia había confirmado la prohibición de una marcha entre las emblemáticas plazas parisinas de la Nación y la Bastilla, rechazando un recurso presentado por los sindicatos. En su lugar, las autoridades autorizaron un recorrido por los bulevares del extremo este de la capital, lejos de los barrios comerciales del centro.
Añadió que los controles de seguridad en las estaciones de tren y en las carreteras habían permitido descubrir a personas que portaban objetos que podían utilizarse como armas.
El Ministerio del Interior dijo en un comunicado que “elementos radicales” decididos a causar daños y saquear habían intentado separarse de las marchas en ciudades como Burdeos, Toulouse, Lyon y Marsella, pero fueron frustrados por las fuerzas de seguridad.
Las autoridades han advertido que las máscaras de Halloween podrían utilizarse para ocultar la identidad de los alborotadores.
ADVERTENCIA SOBRE MÁSCARAS DE HALLOWEEN
Los disturbios se producen en un momento delicado para el Gobierno. El viernes, la agencia de calificación Fitch revisó inesperadamente a la baja la perspectiva de la deuda francesa, lo que pone de relieve la preocupación de los inversores por las finanzas del país.
El ministro del Interior, Laurent Núñez, se ha comprometido a evitar que se repita la violencia del 17 de octubre, señalando que la legislación vigente permite a la policía prohibir el uso de elementos que cubran el rostro cuando se vea amenazado el orden público.
La embajada de Estados Unidos aconsejó a los viajeros que evitaran las zonas en las que estuvieran previstas manifestaciones o grandes concentraciones.
Con una deuda pública que se acerca al 120% del PIB y unos costos de financiación al alza, el Gobierno de Macron se enfrenta a una presión cada vez mayor para reducir el gasto, lo que limita su margen de maniobra.
Las protestas cobraron impulso a finales de septiembre, cuando el Gobierno en minoría de Macron inició las negociaciones sobre su presupuesto para 2027.
LAS PROTESTAS COMENZARON CON LOS ESTUDIANTES
Las promesas del Gobierno francés de reformar la educación y aliviar los costos del combustible no han logrado calmar el descontento.
A los estudiantes, indignados por el deterioro de las escuelas, el hacinamiento en las aulas y un sistema de admisión a la universidad ampliamente considerado injusto, se han sumado desde entonces los sindicatos y un resurgido movimiento de los Chalecos Amarillos que exige medidas contra el aumento del costo de la vida.
“Pues bien, si nosotros, como futuro de Francia, carecemos de recursos, eso significa que Francia acabará colapsando”.
“Cuando era pequeño, me decían que los jóvenes eran el futuro”, afirmó Aaron Berthier de Grandry, un estudiante de secundaria de 15 años del barrio parisino de Nogent-sur-Marne, que tenía previsto sumarse a su tercer fin de semana consecutivo de protestas.
Los disturbios suponen el último golpe para una economía que, según los datos publicados el viernes, ya se contrajo en el tercer trimestre.
Los disturbios han supuesto un impulso político para la líder de extrema derecha Marine Le Pen, que lidera las encuestas de opinión de cara a las elecciones presidenciales de abril, mientras que los posibles sucesores centristas de Macron siguen divididos.
A lo largo de las principales avenidas comerciales de París, las primeras luces navideñas brillaban alrededor de escaparates tapiados y rejas de seguridad. Entre las tiendas que fueron blanco de los disturbios de los fines de semana anteriores se encontraban establecimientos de marcas de lujo como Hermès , Louis Vuitton y Burberry.
La Cámara de Comercio estima que las pérdidas de los comercios durante las tres semanas de disturbios han superado los 1.000 millones de euros (1.100 millones de dólares). Otras estimaciones sitúan el total en el doble de esa cifra si se incluyen los daños no asegurados y la pérdida de ingresos.
(Reporte de Noemie Olive, Dominique Vidalon, Alessandro Parodi, Inti Landauro y Michel Rose; redacción de Mark John; edición de Ros Russell y Susan Fenton; Editado en Español por Ricardo Figueroa)
(1 dólar = 0,8962 euros)



