Secretario de Agricultura pidió públicamente aplaudir los logros del Gobierno y pronunció una arenga

En la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Sergio Iraeta solicitó acompañar la acción oficial en materia agropecuaria

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En la apertura de la jornada que la Bolsa de Cereales de Buenos Aires realizó para presentar las proyecciones de la campaña 2026/2027, el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, pidió un aplauso para resaltar los logros del Gobierno en materia agropecuaria y reclamó respaldo público a la gestión. Su intervención siguió a la del presidente de la entidad, Ricardo Marra, quien valoró la reducción de las retenciones y pidió avanzar hacia su eliminación definitiva.

La escena tuvo un componente político y simbólico: el Gobierno busca mostrar coincidencia con los actores del campo para generar previsibilidad y alentar decisiones de inversión, mientras que los productores mantienen reservas históricas sobre cambios de fondo en las reglas. Ese gesto ocurre después de que, mayo pasado, el presidente Javier Milei anunciara una rebaja en los derechos de exportación, movimiento que reaviva la disputa pública sobre el futuro del tributo.

Marra situó la discusión tributaria como un capítulo dentro de una agenda más amplia que incluye competitividad, infraestructura y logística, financiamiento, acceso a mercados, simplificación regulatoria, innovación y previsibilidad para las inversiones, y pidió que el país avance en esos frentes de manera simultánea. El llamado del dirigente pretende subrayar que la quita de retenciones no resuelve por sí sola los problemas estructurales que condicionan la producción y la exportación agroindustrial.

Durante su discurso, Iraeta destacó que la actual política redujo la carga sobre los productores respecto de ocasiones anteriores y reclamó al público acompañamiento para visibilizar ese cambio; su llamado al aplauso fue seguido por una reacción tímida que motivó la frase “es desesperante” para describir la pasividad. El funcionario subrayó que el Gobierno pretende dar condiciones más estables para que los productores tomen decisiones de siembra e inversión.

El secretario apeló directamente al productor: “sembrar, invertir y creer” fue la consigna que repitió al instar a retomar el optimismo sectorial y a no temer a la acumulación de decisiones que exige la próxima campaña. Aseguró además que el Ejecutivo no impondrá cupos, volúmenes de equilibrio ni precios máximos, buscando marcar una diferencia con episodios regulatorios pasados.

En tono autocrítico y de advertencia, Iraeta rememoró que el país había perdido oportunidades por políticas que, a su juicio, condicionaron el desarrollo agropecuario y afirmó que “Perdimos 70 años” por no aplicar las recetas que hoy propone la Bolsa de Cereales. También relató su frustración frente a críticas en redes sociales —elocuente la imagen del tuit que lo llevó a hablar de “agarrar el sulky a patadas”— para ilustrar la distancia entre la percepción de cambios y la reacción inmediata de algunos productores.

Un llamado para recuperar la confianza

Más allá del gesto y la retórica, el mensaje público busca que los productores traduzcan la rebaja de tributos y la promesa de reglas más claras en decisiones concretas de compra de insumos y de inversión en tecnología. La pregunta práctica para el sector es si la reducción de la carga fiscal y la promesa de previsibilidad serán suficientes para acelerar las inversiones necesarias en maquinarias, insumos y logística.

Para la Bolsa de Cereales, y según lo expresado por Marra, la eliminación progresiva de las retenciones es importante pero debe complementarse con mejoras en infraestructura, acceso a financiamiento y reglas de juego que protejan la propiedad intelectual y la innovación. Ese enfoque pone el énfasis en que la competitividad externa del agro no depende solo de la carga tributaria sino también de la capacidad para llevar la producción al puerto y al mercado con costos eficientes.

El cruce entre un discurso gubernamental que reivindica medidas recientes y la exigencia del sector por cambios más profundos deja al descubierto un desafío central: cuánto tiempo y qué pasos necesitarán los productores para recuperar confianza y traducirla en mayor oferta exportable. En esa ecuación pesan variables como la evolución de los precios internacionales, la política fiscal del Ejecutivo y las inversiones privadas en silos, transporte y logística.

La presentación de la Bolsa, además de ser la tribuna para este intercambio político, entrega datos que guían decisiones de siembra y manejo para la campaña 2026/2027, y llega en un año en el que las autoridades celebran “cosechas excepcionales” recientes como argumento para sostener expectativas positivas. En la práctica, productores, acopiadores y exportadores observarán de cerca las señales concretas: plazos de reducción fiscal, medidas de infraestructura y acceso al crédito.

En conclusión, lo que viene a corto plazo es una fase de verificación: los productores evaluarán si las medidas se traducen en mayor previsibilidad e incentivos para invertir, y el Gobierno medirá la capacidad de la Bolsa y los actores del campo para acompañar un programa más amplio de competitividad. La tensión entre expectativas y resultados marcará las próximas semanas en un sector clave para la economía argentina.

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