La vacuna antiaftosa se transformó en el epicentro de un nuevo conflicto que sacude a la industria veterinaria y ganadera de Argentina. Biogénesis Bagó presentó una intimación formal contra dos funcionarios del Gobierno nacional, tras detectar el ingreso de 8.300 dosis provenientes de Brasil en presunta violación de los protocolos sanitarios. Este episodio reabre un debate sobre la transparencia, el control estatal y el monopolio histórico en la producción de vacunas antiaftosas.
Según documentos revelados en medios especializados y fuentes del propio Senasa, las dosis ingresaron al país en diciembre de 2024 a través de la empresa Tecnovax, que oficiaba de importadora de la vacuna “Ourovac Aftosa Biv”, fabricada por el laboratorio brasileño Ourofino. La operación se habría concretado pese a no contar con todas las autorizaciones de estabilidad térmica ni ensayos de eficacia avalados por auditorías del organismo sanitario.
Desde el inicio, la maniobra encendió alarmas en la cadena ganadera por la relevancia que tiene la vacuna antiaftosa en la sanidad animal y en la competitividad de las exportaciones cárnicas, principal fuente de divisas del complejo agroindustrial argentino.
Tecnovax y el Senasa enfrentan acusaciones por la importación de vacuna antiaftosa
El conflicto escaló cuando Biogénesis Bagó, principal proveedor local de vacuna antiaftosa junto con CDV, remitió una carta documento dirigida al presidente del Senasa, Pablo Cortese, y al secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta. La firma exigió información detallada sobre todo el procedimiento administrativo que permitió el arribo de la carga y reclamó acceso a los sumarios internos que deberían haberse iniciado frente a irregularidades.
La vacuna antiaftosa ingresada no superó los controles de calidad y fue retenida en la Aduana de Ezeiza. Días después, el Senasa ordenó su destrucción bajo custodia oficial. Pese a este desenlace, Biogénesis Bagó cuestionó el intento de introducir un lote que, a su criterio, carecía de respaldo técnico mínimo para ser distribuido en el mercado interno.
Por su parte, Tecnovax defendió la importación y afirmó haber gestionado cada paso conforme a derecho. La empresa sostiene que obtuvo una nota de “mérito y conveniencia” que habilitó el envío, bajo un contexto regulatorio más flexible establecido en 2024. Además, argumenta que el rechazo posterior se produjo por “razones administrativas y políticas”, con el objetivo de preservar posiciones dominantes en el negocio de la vacuna antiaftosa.
El Senasa explicó que el ingreso de esas dosis obedeció a un procedimiento excepcional permitido por la Resolución 333/2025, que abrió la puerta a importaciones de productos veterinarios procedentes de países con estándares equivalentes. Sin embargo, la propia Aduana constató que la vacuna antiaftosa brasileña no cumplía los requisitos de conservación y trazabilidad, por lo que se impidió su liberación comercial.
El impacto económico y político detrás de la vacuna antiaftosa importada
La polémica sobre la vacuna antiaftosa no se limita a un episodio técnico. En los últimos meses, la discusión sobre el precio de las dosis y la eventual liberalización del mercado se transformó en un tema estratégico. Tecnovax prometía comercializar la vacuna importada a menos de la mitad del costo vigente, aproximadamente un dólar por dosis frente a los dos dólares de las vacunas producidas en Argentina.
Este diferencial despertó interés en ganaderos y entidades rurales, que reclamaron competencia para reducir costos sanitarios. Al mismo tiempo, generó recelos entre laboratorios consolidados y funcionarios que recordaron las consecuencias de relajar exigencias técnicas: el riesgo de reintroducir brotes de aftosa y comprometer la imagen sanitaria del país ante mercados internacionales.
El propio ministro Federico Sturzenegger alimentó la controversia cuando, semanas atrás, cuestionó la vigencia de “barreras regulatorias artificiales” que, según su visión, encarecen insumos y frenan el ingreso de proveedores alternativos. La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia también emitió un dictamen en el que recomendó revisar la normativa que restringe la llegada de nuevas vacunas antiaftosas.
En paralelo, técnicos que integraron el Senasa en gestiones anteriores alertaron sobre un escenario delicado. Carlos Milicevic, exvicepresidente del organismo, sostuvo que la importación de vacunas sin pruebas de campo “abre grietas sanitarias que después resultan muy difíciles de cerrar”. En declaraciones públicas, enfatizó que la vacuna antiaftosanecesita estrictos ensayos de eficacia y estabilidad, ya que la fiebre aftosa es una enfermedad de declaración obligatoria que afecta el comercio global.
Reclamos de transparencia y próximos pasos del conflicto
La carta documento de Biogénesis Bagó constituye apenas el primer movimiento en un litigio que probablemente derive en presentaciones judiciales. La empresa solicitó que el Senasa entregue la totalidad de expedientes y antecedentes, incluyendo:
Las resoluciones que habilitaron la importación.
Los informes de inspección realizados en Ezeiza.
Las actas de destrucción de las 8.300 dosis.
Los eventuales sumarios contra funcionarios intervinientes.
En paralelo, Tecnovax evalúa presentar recursos administrativos para reabrir el proceso de autorización de su producto. Según su versión, la empresa había avanzado en ensayos de validación que finalmente no se concretaron por decisión unilateral del Senasa. Mientras tanto, la Secretaría de Agricultura ratificó la potestad del organismo sanitario para definir qué productos cumplen estándares y qué lotes se deben descartar.
La incertidumbre impacta sobre los planes de vacunación de los productores ganaderos. Si bien el calendario oficial se encuentra cubierto por las dosis de Biogénesis Bagó y CDV, la expectativa de contar con una opción más económica despertó expectativas que ahora quedan suspendidas.

En este contexto, entidades rurales reclaman previsibilidad y reglas claras. Coninagro y la Sociedad Rural Argentina se manifestaron a favor de garantizar competencia, pero sin resignar la rigurosidad de los controles. “Necesitamos que el precio de la vacuna antiaftosa sea justo, pero también que no se repitan los errores que llevaron a la pérdida del estatus sanitario en 2001”, sostuvo un dirigente del norte bonaerense.
Una oportunidad para repensar el mercado de la vacuna antiaftosa
El episodio deja en evidencia que la vacuna antiaftosa no es un insumo cualquiera. Su precio, su disponibilidad y su calidad inciden directamente en la salud animal y en la confianza de los mercados importadores. La tensión entre agilizar importaciones y sostener estándares se profundiza en un escenario político que busca mostrar resultados económicos rápidos.
Biogénesis Bagó ya avisó que está dispuesta a ir a la Justicia si no recibe explicaciones. Tecnovax sostiene que sufrió discriminación comercial. El Senasa defiende su decisión de impedir la liberación de un producto que, según sus controles, incumplía requisitos esenciales.
La industria veterinaria, los productores y la cadena exportadora observan con atención los próximos movimientos. Cualquier cambio regulatorio, o cualquier fallo judicial, podría redefinir un negocio que mueve millones de dólares y garantiza la sanidad de uno de los principales activos económicos del país.




