Hay que tener en cuenta que el escenario se complicó en los últimos meses. La suba del dólar encareció las propiedades medidas en pesos: en junio, con la divisa a $1.200, $100 millones equivalían a u$s83.300; hoy, con el dólar en $1.425, ese mismo monto apenas representa u$s70.175.
Los créditos hipotecarios en UVA volvieron a estar disponibles en 24 entidades financieras, pero el gran obstáculo sigue siendo el mismo: demostrar ingresos suficientes para afrontar la cuota mensual.
Un ejemplo es el Banco Macro, que llevó su tasa nominal anual (TNA) al 15%, la más alta hasta ahora. En tanto, el Banco Nación mantuvo su tasa, pero elevó las condiciones de perfil crediticio: hoy se requiere casi un historial impecable para poder aplicar.
A la par, los bancos endurecieron las condiciones: aumentaron las tasas y ajustaron el scoring crediticio. Así, ingresar al sistema hipotecario se volvió cada vez más exigente.
La pregunta que se hacen miles de argentinos es inevitable: ¿cuánto hay que ganar para calificar?
En realidad, las tasas actuales van de 4,5% a un 15% anual real (más UVA). Y ese salto redefine todo: quién puede acceder, cuánto se puede pedir, y sobre todo, cuánto costará sostener la cuota a lo largo del tiempo.
- Banco Credicoop: exige más de $2.000.000.
- Banco Del Sol: desde $1.000.000.
- ICBC: $1.100.000 o más.
- Santander: $1.300.000 para vivienda permanente y $1.700.000 para no permanente.
- Supervielle: ingresos superiores a $2.500.000.
- BBVA: al menos 4 salarios mínimos, hoy equivalentes a $1.288.800.
En el Banco Nación, pedir un préstamo de $100 millones a 30 años (unos u$s70.175 al tipo de cambio oficial), con una tasa del 4,5% para clientes con cuenta sueldo, exige acreditar ingresos de $2.026.741. La cuota inicial arranca en $506.685 mensuales, un filtro que deja afuera a buena parte de la población.
Qué sueldo tenés que ganar para acceder a un crédito hipotecario
Cada entidad define un piso mínimo de ingresos para acceder a sus líneas de crédito UVA. Estos son algunos casos:
La foto actual muestra dos mundos: Nación ofrece una tasa cercana al 4,5% para quienes acrediten sueldo, mientras que entidades como Santander y Macro escalan directo al 15%, un nivel que antes solo se veía en préstamos personales.
Tasas de dos dígitos: el nuevo precio de soñar con vivienda propia
Hasta hace unos años, las tasas reales de los créditos UVA se movían en torno al 3% o 4%, y eso los hacía atractivos: la inflación erosionaba el capital adeudado mientras la cuota inicial era baja. Hoy, esa lógica se rompió.
El mensaje es claro: el crédito volvió, pero dejó de ser barato. La inflación ya no juega sola; ahora también hay intereses que pesan.
Entre los bancos privados aparecen niveles intermedios pero igual exigentes: ICBC cobra 8,9%, Brubank 8%, Supervielle 8,5%, BBVA 10,9% y Galicia 11,5%. También figuran Credicoop (8,5%), Banco del Sol (9%) y Comafi (9%).
Un sueño cada vez más lejano
Con estos números, el panorama es claro: aunque los créditos hipotecarios regresaron, están lejos de ser una opción accesible para la mayoría de las familias.
Y hay una segunda brecha que complica más: las tasas se disparan todavía más si no se acredita el sueldo en el banco elegido. En ese caso, varios superan el 14% real. Esto convierte a la bonificación por sueldos en un requisito casi obligado, porque sin ella el crédito se vuelve virtualmente impagable desde la primera cuota.
El encarecimiento del dólar, la suba de tasas y la mayor rigidez en los requisitos bancarios hacen que el sueño de la vivienda propia mediante un préstamo hipotecario parezca, hoy, más un privilegio que una posibilidad real.





