La Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) confirmó un acuerdo salarial que puso fin al conflicto que afectó a la cadena de la uva y el vino durante varias semanas. Esta conciliación impacta directamente en los salarios de los trabajadores de bodegas y viñas en los próximos meses.
En bodegas se acordó un incremento bimestral del 3,6 % para el período septiembre-octubre, que se repetirá en noviembre-diciembre y enero-febrero, sumando un aumento acumulado de 11,2 % en seis meses. Para quienes se desempeñan en las viñas el aumento será bimestral del 3,4 %, lo que implica una recomposición acumulada de 10,55 % en el mismo lapso.
El sindicato recordó que en la reunión del 11 de septiembre las cámaras empresarias habían ofrecido solo 1,5 % para bodega y 1,3 % para viña, propuestas que FOEVA rechazó por insuficientes. Ese rechazo fue central para estirar las negociaciones y lograr el nuevo esquema escalonado.
LA DURA NEGOCIACIÓN EN EL VINO
El conflicto se extendió semanas por la distancia entre las pretensiones del gremio y las propuestas empresarias, y por la discusión sobre el rol del trabajador en la matriz productiva vitivinícola. FOEVA planteó que la discusión no solo era porcentual sino también de reconocimiento del lugar del trabajador dentro de la cadena.
El sindicato cuestionó que las dificultades de ciertos establecimientos se utilizaran para caracterizar como crítica a toda la actividad, cuando la industria muestra realidades heterogéneas. Ese argumento fue empleado para justificar la insistencia en un aumento mayor y por tramos.
“Si la vitivinicultura necesita sostenerse y recuperarse, el trabajador no puede ser considerado una variable de ajuste”, sostuvo Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA, durante la negociación. La frase condensó la demanda central del gremio y la resistencia frente a las propuestas iniciales.
Tras retomarse las conversaciones y un intercambio intenso, las partes alcanzaron el nuevo acuerdo salarial que cerró la paritaria sectorial. El entendimiento se formalizó el 22 de septiembre en una reunión paritaria con la participación de las cámaras empresarias y la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.
Próximos pasos y efectos esperados
El acuerdo ahora queda a la espera de la formalización administrativa y de la publicación de las nuevas escalas salariales correspondientes a los tres períodos pactados. Una vez difundidas, las empresas deberán aplicar las actualizaciones en las planillas de los trabajadores.
El incremento escalonado busca dar previsibilidad a los salarios en un contexto de costos variables durante la campaña y la poscosecha, aunque los trabajadores y sindicatos seguirán atentos a la evolución de la inflación. Para los empleados del sector, la mejora representa una recomposición concreta pero no elimina la necesidad de monitorear la erosión del poder adquisitivo.
Las negociaciones y el resultado alcanzado también tendrán impacto en establecimientos pequeños y temporarios donde la estacionalidad marca la dinámica de empleo. Las autoridades laborales y el gremio deberán supervisar la aplicación del acuerdo para evitar incumplimientos y proteger a los trabajadores más vulnerables.
En términos sociales, la firma del acuerdo implica alivio para familias que dependen de la actividad vitivinícola, especialmente en zonas rurales con alta dependencia del sector. FOEVA y las cámaras empresarias deberán ahora consolidar la relación laboral para evitar nuevos conflictos durante la próxima campaña.



