La campaña de girasol inicia 2026/2027 con previsiones optimistas: según el informe mensual del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), destacado por la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), la producción argentina podría escalar hasta 8 millones de toneladas, un incremento del 14,2% respecto del ciclo anterior. Ese impulso llega tras una campaña histórica en la que la producción alcanzó 7 millones de toneladas y las exportaciones del complejo girasolero dejaron ingresos superiores a los US$1.000 millones en el primer trimestre de 2026, casi el doble que en el mismo período del año previo.
Panorama global: crecimiento marcado
El USDA proyecta un aumento global de la producción de girasol del 12,9%, hasta 61,78 millones de toneladas. El análisis reproducido por el consultor Jorge Ingaramo incluye series históricas: la campaña previa registró 54,74 millones de toneladas, en 2024/25 la cifra fue de 53,01 millones y el récord histórico había llegado a 56,86 millones en 2021/22. De confirmarse la proyección actual, la oferta mundial quedaría aproximadamente un 8,7% por encima del máximo previo.
Por países, las mejoras son significativas y repartidas entre los principales productores. Ucrania pasaría de 11 a 13,5 millones de toneladas (+22,7%), Rusia se incrementaría hasta 19,2 millones (+12,9%) y la Unión Europea vería un salto de 8,65 a 9,9 millones de toneladas (+14,4%). Estas subas reflejan una recuperación y expansión en superficies y rindes que, combinadas, elevan la disponibilidad internacional del aceite y de semillas.
Argentina: récords de siembra, rindes y molienda
Para Argentina, la previsión de 8 millones de toneladas confirma la consolidación del girasol como cultivo estratégico. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires reportó que la cosecha pasada se ubicó en 6,6 millones de toneladas, mientras que la siembra alcanzó un máximo histórico de 2,85 millones de hectáreas. El rendimiento promedio nacional registrado fue de 23,6 quintales por hectárea, con picos destacados en regiones como el NEA, el sur de Córdoba, el sudoeste de la provincia de Buenos Aires y el sur de La Pampa.
En el plano industrial, el complejo registró en marzo de 2026 un récord mensual de molienda de 565.000 toneladas, y el acumulado del primer trimestre llegó a 1,252 millones de toneladas procesadas. Estos números muestran no sólo un aumento en la producción de semillas, sino también mayor capacidad operativa y demanda para el crushing, proceso clave para transformar semilla en aceite y subproductos.
Exportaciones e impacto económico
El Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) consignó que el complejo girasolero exportó US$1.004,5 millones en el primer trimestre de 2026, lo que implica un crecimiento interanual del 195,5%. Ese salto en los ingresos evidencia la combinación de mayor producción, demanda internacional y precios que favorecen las colocaciones externas. El resultado es relevante para la balanza comercial y para la cadena que va desde el productor hasta la industria y los exportadores.
Factores que explican la mejora
Las razones detrás del crecimiento del girasol son varias y se combinan a nivel local y global. A nivel productivo, mayores superficies sembradas y rindes históricos en zonas clave explican gran parte del aumento argentino. La recuperación en las zonas productoras de Rusia y Ucrania, así como la mejora en la UE, contribuyen a una mayor oferta global. En paralelo, la demanda por aceites vegetales y subproductos proteicos sigue firme, sosteniendo el interés por aumentar molienda y exportaciones.
Riesgos y aspectos a monitorear
Aunque las previsiones son favorables, varios factores pueden condicionar la campaña 2026/2027. El clima seguirá siendo determinante: variaciones en precipitación y temperaturas pueden afectar rindes por región. La evolución de los precios internacionales del aceite y las oleaginosas, así como los costos logísticos y energéticos, incidirán en la rentabilidad. También resulta clave la estabilidad de los mercados compradores y las políticas comerciales que puedan imponer aranceles o restricciones en distintos países.
Oportunidades para la cadena
Un escenario con mayor oferta y procesamiento abre oportunidades: diversificación de mercados de exportación, agregado de valor mediante mayor industrialización local y optimización de la logística de transporte y almacenamiento. Incrementar la eficiencia en la cadena de valor —desde la cosecha hasta la molienda y comercialización— puede traducirse en mejores márgenes para productores y mayor competitividad en plazas internacionales.
Qué seguir en los próximos meses
Para confirmar las expectativas será necesario observar: los informes trimestrales del USDA y otras entidades internacionales, los reportes de cosecha y de siembra locales (como los de la Bolsa de Cereales), la evolución de las exportaciones y el ritmo de molienda, y las condiciones climáticas durante la campaña. Asimismo, los actores del sector deberán seguir de cerca la demanda internacional de aceite y subproductos proteicos, así como las políticas comerciales de los principales compradores.
Conclusión
El girasol llega a la campaña 2026/2027 con señales claras de expansión: previsiones del USDA apuntan a que Argentina puede producir 8 millones de toneladas, en un contexto global donde la oferta aumentaría sustancialmente. Récords de siembra, rindes destacados y una molienda creciente respaldan la expectativa. Si bien persisten riesgos climáticos y de mercado, el desempeño reciente posiciona al girasol argentino como un actor relevante en la oferta internacional y su cadena enfrenta una ventana de oportunidad para consolidar mejoras productivas e industriales.





