Girasol: el cultivo que pasó de alternativa a protagonista
El crecimiento del girasol es uno de los fenómenos más contundentes de las últimas campañas, con una expansión que supera las 2,5 millones de hectáreas y que marca un cambio estructural en la agricultura argentina. Detrás de ese salto aparece un factor clave: la mejora genética.
“Muchos productores nuevos se sorprendieron con el nivel de tecnología actual, con híbridos que rinden más, tienen mejor aceite y mayor estabilidad”, sostuvo Siri, al describir un cultivo que dejó atrás sus limitaciones históricas.
Advanta fue protagonista de esa evolución con una renovación completa de su portafolio iniciada en 2020, que hoy se traduce en materiales más competitivos y adaptados a distintas condiciones productivas. El resultado es un girasol que ya no cumple un rol defensivo, sino que aporta margen y previsibilidad.
“Hoy el girasol no solo le da estabilidad a la rotación, sino también rendimiento y rentabilidad. Es un cultivo que vino para quedarse”, remarcó.
Más superficie, nuevos productores y mejor genética
El salto de área sembrada, que pasó de 1,8 a más de 2,5 millones de hectáreas, incorporó a una nueva generación de productores al cultivo. Ese ingreso masivo se encontró con un escenario muy distinto al de años anteriores, donde los problemas agronómicos eran frecuentes.
La combinación de genética superior, mejor manejo y un contexto internacional favorable permitió consolidar al girasol como una de las piezas más estables dentro del esquema agrícola actual.
Canola: la apuesta que empieza a ganar terreno en Argentina
Mientras el girasol se consolida, Advanta también empieza a posicionar una nueva alternativa que todavía tiene margen de crecimiento en el país: la canola. Se trata de un cultivo que ya mostró su potencial en otros mercados de Sudamérica y que ahora busca expandirse en Argentina.
“Vemos un gran potencial por los precios actuales y por su rol dentro de la rotación, ya que permite salir temprano y sembrar un cultivo de verano”, explicó Siri.
En un escenario donde cada decisión productiva está condicionada por los márgenes, la canola aparece como una opción que combina rentabilidad y eficiencia en el uso del tiempo y los recursos.
Maíz: recuperación y confianza tras la chicharrita
El maíz atraviesa un proceso de recuperación luego del fuerte impacto que generó la chicharrita en campañas anteriores. La recomposición del área sembrada refleja una mayor confianza del productor, apoyada en información técnica y monitoreo.
“Se hizo un trabajo muy importante con redes de monitoreo del Dalbulus maidis, y eso permitió que el productor vuelva a sembrar cuando vio que no había condiciones para la plaga”, explicó Siri.
Ese proceso permitió recuperar casi toda la superficie perdida y volver a posicionar al maíz como un cultivo central dentro de los planteos productivos.
La discusión por la ley de semillas y el futuro tecnológico
En paralelo al avance de la genética, el sector vuelve a debatir el marco normativo que regula la innovación en semillas. Desde Advanta, la posición es clara: sin incentivos económicos, no hay desarrollo tecnológico sostenible.
“Todo lo que impulse la inversión y el desarrollo tecnológico es positivo. Si no hay retorno, no hay innovación”, señaló Siri.
El ejecutivo remarcó que el desarrollo de nuevas variedades es un proceso que lleva años y que requiere previsibilidad para sostenerse en el tiempo. En ese sentido, consideró que mejorar el marco regulatorio impactaría directamente en la velocidad con la que llegan nuevas tecnologías al campo.
“Cada vez es más desafiante producir, y contar con más tecnología va a hacer ese proceso mucho más eficiente para el productor”, concluyó.




