El Gobierno nacional publicó este jueves en el Boletín Oficial el decreto 526, que formaliza la reducción permanente de las retenciones para productos clave del agro argentino. La medida, anunciada por el presidente Javier Milei durante la inauguración oficial de la Exposición Rural de Palermo, comienza a regir desde este viernes y contempla bajas en las alícuotas para soja, maíz, sorgo, girasol, carne vacuna y aviar.
La resolución lleva las firmas del propio Milei, del jefe de Gabinete Guillermo Francos y del ministro de Economía Luis Caputo, y representa un gesto claro hacia la agroindustria, en línea con la política de superávit fiscal que sostiene el Gobierno.
Cómo quedan las nuevas alícuotas de retenciones
Con el nuevo esquema, la soja tributa un 26% (frente al 33% anterior), y sus subproductos, como el aceite y la harina, bajan al 24,5% desde el 31%. En el caso del maíz y el sorgo, las retenciones caen del 12% al 9,5%, mientras que el girasol queda con un 5,5% para el grano y 4% para sus derivados. El trigo y la cebada, en tanto, mantienen el nivel del 9,5%.
Para la carne vacuna de novillo y la carne aviar, la baja también es significativa: un recorte del 26% en promedio, según lo anunciado por Milei, lo que devuelve competitividad a una cadena que había sido golpeada por la falta de incentivos a la exportación.
Además, se eliminan las condiciones de liquidación acelerada que habían regido en la rebaja temporal entre enero y junio. A partir de ahora, los exportadores tendrán 30 días para liquidar divisas tras el embarque, lo que devuelve algo de oxígeno financiero a las empresas del sector.
Más producción, más exportaciones: las proyecciones del agro
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la Bolsa de Comercio de Rosario coincidieron en destacar el impacto positivo de esta medida. Según los cálculos de la primera, con el nuevo esquema se espera que la cosecha de granos para el ciclo 2028/29 alcance los 155 millones de toneladas, un salto de 7,6 millones frente al escenario previo.
En materia de exportaciones, la Bolsa porteña proyecta un crecimiento acumulado de US$2695 millones hacia 2028/29, con un volumen total de US$36.150 millones. La mejora obedece a una combinación de mayor superficie sembrada, mejores rindes y condiciones de mercado más previsibles.
Por su parte, la Bolsa rosarina fue más allá. A través del modelo AGMEMOD Argentina, anticipó que para 2035 la producción total de granos podría llegar a 172,3 millones de toneladas, un 8% más que el escenario base de 2024. En ese contexto, el valor acumulado de la producción alcanzaría los US$473.849 millones, lo que implicaría un salto de US$28.800 millones frente a la situación anterior.
Ambas entidades coinciden en que, si se consolida esta política de reducción impositiva y se mantiene el tipo de cambio unificado, el agro argentino podría consolidar su rol como principal generador de divisas del país.
“Eliminar retenciones es una obsesión”, dijo Milei
Durante su discurso en La Rural, el presidente Javier Milei dejó en claro que el objetivo final de su administración es eliminar por completo las retenciones, aunque advirtió que esto solo será posible si se sostiene el equilibrio fiscal.
“Hemos dado muchos avances en esa dirección. Ya eliminamos las retenciones a las economías regionales, al sector lácteo, a la carne porcina y a algunos segmentos de la carne vacuna. Pero para ir más lejos, necesitamos cuidar el superávit fiscal como agua en el desierto”, expresó.
Aunque el campo celebra esta rebaja, el reclamo de eliminación total de los derechos de exportación sigue en pie. La Mesa de Enlace, que ya había logrado una reducción temporal durante el primer semestre por los efectos de la sequía, insiste en que los tributos a las exportaciones son una anomalía que frena el crecimiento productivo.
Una señal concreta en busca de confianza
El decreto 526 marca un cambio de rumbo con respecto al manejo de los DEX en años anteriores. A diferencia de medidas transitorias o atadas a condicionamientos, esta rebaja se presenta como permanente, sin exigencias de liquidación inmediata, y con una clara intención de estimular la producción y la competitividad exportadora.
Queda por verse si el camino hacia la eliminación total de las retenciones se puede recorrer sin poner en riesgo la meta de superávit fiscal. Por lo pronto, el campo empieza a cosechar señales concretas de que, esta vez, la promesa puede ir más allá del discurso.


