Guillermo Delgado de Syngenta asegura que “El productor argentino ya es líder en muchas prácticas de agricultura regenerativa”

El Head de Sustentabilidad de Syngenta para Latinoamérica habló en Palabra de Campo sobre el foro “La agricultura regenerativa es rentable” y destacó el liderazgo argentino en innovación y prácticas sustentables.

En el agro argentino ya no se discute solo cómo producir más, sino cómo hacerlo mejor. La idea de regenerar los recursos y no limitarse a preservarlos empieza a ganar espacio en la agenda de empresas, gobiernos y productores. Esa visión quedó plasmada en el foro que Syngenta organizó bajo el lema “La agricultura regenerativa es rentable”, donde se destacó que estas prácticas no solo cuidan el ambiente, sino que también generan valor económico.

En ese marco, Guillermo Delgado, Head de Sustentabilidad de Syngenta para Latinoamérica, sostuvo en diálogo con Palabra de Campo: “El productor argentino ya es líder en muchas prácticas de agricultura regenerativa”. Para el directivo, la innovación tecnológica y la visión a largo plazo colocan al país en un lugar de referencia internacional. Desde la siembra directa hasta las rotaciones de cultivos y el uso eficiente de insumos, muchas de las prácticas que hoy el mundo identifica como regenerativas forman parte de la rutina productiva local.

La agricultura regenerativa es rentable y abre nuevos mercados

Durante mucho tiempo, la sustentabilidad fue vista como un costo adicional que los productores tendían a recortar en los años malos. Delgado reconoció esa percepción, pero remarcó que hoy el escenario cambió: “En el pasado la sustentabilidad estaba asociada a costos. Hoy mostramos que estas prácticas incrementan los rendimientos y que suelos más sanos valen más”. La lógica, explicó, es que un productor que cuida sus recursos está invirtiendo en productividad futura y en activos más valiosos, porque un campo con suelos bien manejados tiene mejores perspectivas comerciales y ambientales.

El ejecutivo subrayó también la necesidad de reconocer ese esfuerzo. “Cuando pedimos este tipo de prácticas, alguien las tiene que reconocer. Si logramos trazabilidad, el productor cobra un beneficio, un plus sobre el precio”. Esa trazabilidad, que se realiza a través de la plataforma digital Cropwise de Syngenta, permite documentar cada paso de la producción y abrir puertas en mercados donde las exigencias ambientales y sociales son cada vez más estrictas.

Para Delgado, Argentina tiene una ventaja que no siempre se visibiliza: “El productor argentino es líder en tecnología, un innovador por naturaleza. La siembra directa, las rotaciones de cultivos, los cultivos de cobertura y el uso eficiente de insumos ya son parte de nuestras prácticas”. La agricultura regenerativa no arranca de cero en el país; muchas de sus bases ya están instaladas, y el desafío está en mostrarlas, certificarlas y comunicarlas hacia el mundo.

En ese sentido, el directivo insistió en que pensar en regeneración es pensar en el largo plazo. “Un productor que está pensando en la salud del suelo no piensa en lo que pasa hoy, sino en lo que va a cosechar dentro de unos años”. La mirada trasciende la coyuntura económica: las prácticas de conservación y regeneración demandan paciencia, pero devuelven estabilidad y previsibilidad a la producción.

El caso Pepsico y la articulación público-privada

La experiencia con Pepsico es un ejemplo concreto de cómo la agricultura regenerativa puede generar beneficios tangibles tanto para productores como para la industria de alimentos. “Pepsico necesita mostrar de dónde provienen sus alimentos. Ahí entramos nosotros, para hacer de nexo entre el productor y la compañía, aportando innovación, tecnología y trazabilidad”, relató Delgado.

La relación se gestó tras un año de trabajo conjunto entre distintas áreas de Syngenta y el equipo de Pepsico. El proyecto comenzó como un piloto y ya lleva tres campañas en marcha. El esquema permite que los productores accedan a un mercado diferencial, con mejores precios, al tiempo que la empresa alimenticia certifica que su materia prima proviene de lotes manejados bajo criterios de sustentabilidad y regeneración de suelos.

El éxito de esta alianza alentó a sumar a otras firmas internacionales, como Nestlé, y a incorporar a bancos y gobiernos provinciales en un foro que Syngenta organizó recientemente. Allí, la consigna fue clara: ninguna empresa ni sector puede escalar la agricultura regenerativa por sí solo. “Solos no podemos hacer la escala que necesitamos. Por eso juntamos a todos los actores de la cadena, desde compañías de alimentos hasta gobiernos provinciales”, explicó.

En ese encuentro se destacaron casos como el programa de recuperación de suelos en Entre Ríos, que promueve prácticas de rotación y cobertura financiadas con apoyo estatal. También se debatió cómo los bancos pueden dar créditos diferenciales a productores que adopten prácticas regenerativas, y cómo las certificadoras pueden aportar transparencia para los mercados internacionales.

Delgado sostuvo que la articulación público-privada es crucial: la sustentabilidad, dijo, no puede quedar aislada en la agenda de las empresas. “El suelo es el principal activo del productor, pero también del país. Un suelo sano produce más y es importante para todos”.

Un horizonte de futuro

El avance de la agricultura regenerativa abre oportunidades para distintos cultivos. Delgado destacó al girasol, que por su industrialización en aceite puede capturar rápidamente el valor agregado de estas prácticas, así como al maíz y a los cereales de invierno, que cuentan con mercados de exportación exigentes en materia ambiental.

El directivo reconoció que la implementación no es sencilla. Dentro de Syngenta, explicó, son múltiples las áreas que participan en estos proyectos: desde originación de granos hasta legales, pasando por digital y sustentabilidad. Pero esa complejidad es la que permite alinear la propuesta con lo que piden los clientes globales y adaptarla a la realidad de los productores. “Hacemos que lo que pide el cliente se acomode a la mirada del productor. Nuestra tarea es hacerle la vida más fácil al productor y darle acceso a oportunidades que, de otra forma, le quedarían muy lejanas”.

Para Delgado, la satisfacción llega cuando se concretan los casos de éxito. “Muy atractiva cuando uno lo logra y muy satisfactoria cuando se concretan los casos de éxito”, resumió. El objetivo final, insistió, es construir un modelo agrícola donde la rentabilidad y la sustentabilidad no sean opuestos, sino aliados para un futuro en el que producir más implique, también, cuidar mejor los recursos.

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