lunes 16 febrero 2026

La obra inconclusa que agrava la crisis hídrica en Buenos Aires: qué pasa con el Plan del Salado

Más de 2 millones de hectáreas están afectadas por el agua en la provincia y el retraso en el Plan Maestro del Salado agrava el escenario productivo y social.

La provincia de Buenos Aires atraviesa una emergencia hídrica que desnuda viejas falencias estructurales. Según estimaciones de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), más de dos millones de hectáreas presentan algún tipo de afectación: desde suelos encharcados que impiden la siembra, hasta campos completamente bajo agua.

Para Alberto Larrañaga, presidente del Consejo Asesor del Plan Maestro del Salado y coordinador de la Comisión de Aguas de Carbap, el problema excede a las lluvias intensas de los últimos meses. Se trata de la consecuencia directa de un plan inconcluso: “Hace más de 20 años que se proyectó la canalización del Salado, pero los retrasos y la paralización de tramos claves hicieron que hoy millones de hectáreas sigan expuestas a las inundaciones”.

La Cuenca del Salado, que abarca 17 millones de hectáreas, es el corazón productivo de Buenos Aires. Allí conviven la ganadería de cría, cultivos extensivos y comunidades rurales que dependen de caminos, escuelas y servicios básicos. Cuando el agua avanza, el impacto trasciende la chacra: se interrumpe la circulación, se paraliza la economía local y las familias quedan aisladas. “Esto va más allá de la producción. Afecta la vida cotidiana de miles de personas, desde la asistencia médica hasta la escolaridad de los chicos”, subrayó Larrañaga en diálogo con Palabra de Campo.

El dirigente apuntó especialmente al tramo IV.2, un sector de apenas 30 kilómetros entre Ernestina y Elvira que quedó inconcluso y se transformó en un verdadero cuello de botella para el río. “Se dragaron más de 400 kilómetros, pero este tapón hidráulico genera desbordes y anegamientos en toda la región. Fue declarado prioritario por el Gobierno nacional, y sin embargo está paralizado”, explicó.

La paradoja es que, mientras las obras se frenan, los recursos existen. Según Larrañaga, el Fondo Hídrico Nacionaldispone de más de $175 mil millones en el Banco Nación, fondos que deberían financiar la continuidad del plan. “No aceptamos que el Gobierno se desentienda de un proyecto federal. La plata está, los productores la aportan todos los años, pero las obras no avanzan”, denunció.

El Plan Maestro del Salado, lanzado en 2003, debía completarse en 15 años. Dos décadas después, solo se avanzó parcialmente. La magnitud de la obra la convierte en una de las canalizaciones de llanura más extensas del mundo, con movimientos de suelo comparables a megaproyectos internacionales como el Canal de Panamá. Pero la diferencia es que, en Argentina, la ejecución quedó atrapada en licitaciones demoradas, pagos incumplidos y cambios de prioridades políticas.

La consecuencia está a la vista: miles de productores que no pueden sembrar maíz ni trigo, pérdidas millonarias en hacienda forzada a venderse por falta de pasturas, pueblos que ven caer su recaudación y familias que conviven con caminos rurales intransitables. “Cada año de demora en un tramo implica dos años más para completar la obra. Y mientras tanto, hay gente que no da más. Esto no es un reclamo sectorial, es una emergencia que golpea a toda la ruralidad bonaerense”, enfatizó Larrañaga.

El reclamo ahora se centra en la reactivación inmediata de los tramos inconclusos, en especial el IV.2 y el inicio del tramo V, además de las obras complementarias que permitirían extender el efecto del dragado hacia los rincones más deprimidos de la cuenca. “El plan no se agota en el río. Si no hacemos los canales secundarios, las localidades alejadas seguirán inundándose. Necesitamos continuidad y decisión política”, sostuvo.

Para Larrañaga, la clave está en no permitir que el Plan Maestro quede reducido a un expediente más en la agenda pública. “Tenemos la fuerza de la verdad. Sabemos que esta obra es indispensable para el futuro de Buenos Aires y de varias provincias. Por eso vamos a seguir reclamando hasta que se retome. Cada día que se pierde son más hectáreas, más pueblos y más familias bajo el agua”.

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