La baja de retenciones, oficializada por el presidente Javier Milei durante la última Exposición Rural de Palermo, ya genera proyecciones alentadoras para el campo. Según un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), si se mantienen las nuevas alícuotas y la unificación del tipo de cambio, la producción agroindustrial argentina crecería un 8% en la próxima década, generando un valor adicional de 28.800 millones de dólares entre las campañas 2025/26 y 2034/35.
El informe fue desarrollado por la Dirección de Informaciones y Estudios Económicos de la BCR, con base en el modelo econométrico AGMEMOD Argentina, una herramienta que permite estimar el impacto de las políticas públicas sobre las principales cadenas granarias del país.
La proyección más relevante es que, en este nuevo contexto, la producción total de granos alcanzaría los 172,3 millones de toneladas, frente a las 159,3 millones que se estimaban bajo el escenario anterior. En términos de valor, la producción treparía hasta los 50.100 millones de dólares anuales hacia 2035.
La modificación del esquema tributario incluye reducciones permanentes en los Derechos de Exportación (DEX). En el caso del maíz y el sorgo, se bajó del 12% al 9,5%. Para el trigo y la cebada, se confirmó la baja ya anunciada previamente, que ahora se vuelve definitiva. En el complejo girasol, las alícuotas se fijan en 5,5% para el grano y 4% para sus derivados. La soja, que soportaba las mayores cargas, ahora tributa 26% por el poroto y 24,5% para harinas y aceites, en lugar del 33% y 31% anteriores.
Este nuevo marco se ve reforzado por la unificación cambiaria implementada en abril, que eliminó la brecha entre el tipo de cambio oficial y los financieros. El resultado directo es una mejora en los márgenes netos del productor, que ahora accede a una mayor proporción del valor FOB, incluso contemplando que sus costos se actualizan también al nuevo tipo de cambio.
Mayor superficie, más tecnología y más exportaciones: los efectos multiplicadores
Con mejores precios relativos y una menor carga fiscal, los productores se ven incentivados a ampliar la superficie sembrada y aumentar la inversión tecnológica. El informe de la BCR señala que estas condiciones estimulan la adopción de paquetes más eficientes, lo que se traduce en mejores rendimientos y mayor competitividad.
En el frente externo, también se proyecta un crecimiento significativo. Según el modelo, las exportaciones pasarían de 105,6 millones de toneladas a 115,7 millones hacia 2035, un salto del 10% en volumen respecto al escenario base.
Además de su impacto directo en el campo, la proyección de la BCR anticipa un efecto expansivo sobre sectores como el transporte, logística, servicios financieros, comercialización de insumos, agroindustria y empleo rural. La inyección acumulada de 28.800 millones de dólares contribuiría a dinamizar estos eslabones durante los próximos diez años.
Este análisis refuerza la tesis de que la reducción de retenciones no solo mejora la rentabilidad del productor, sino que activa un ciclo virtuoso de inversión, producción y exportación, con impactos fiscales y sociales amplificados a lo largo del tiempo.
El modelo AGMEMOD argentina: cómo se proyectó el impacto
La herramienta utilizada por la BCR para elaborar este estudio se denomina AGMEMOD Argentina (Agricultural Member State Modelling), una adaptación nacional del modelo desarrollado por la Unión Europea. Su diseño fue ajustado con el apoyo de instituciones como la Universidad de Wageningen (Países Bajos) y el Instituto Thünen (Alemania).
Este modelo econométrico de equilibrio parcial permite simular el comportamiento futuro del sector agrícola argentino frente a distintos escenarios. Está basado en ecuaciones ajustadas a datos históricos y permite proyectar variables como producción, consumo, comercio, precios y políticas públicas.
AGMEMOD se enfoca en cultivos extensivos como soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo, incluyendo sus derivados industriales. A través de simulaciones, es posible anticipar el efecto de decisiones de política económica —como la baja de retenciones, los cambios en el tipo de cambio o las inversiones logísticas— sobre el potencial productivo nacional.
Con esta herramienta, la BCR logra trazar escenarios contrafactuales, es decir, modelos que comparan lo que ocurriría con y sin determinadas políticas, permitiendo identificar el verdadero efecto de las medidas adoptadas por el Gobierno.





