En Laguna de los Padres se realizó un encuentro que reunió a productores de papa, investigadores y representantes de la industria con un objetivo claro: avanzar hacia una producción más regenerativa y con trazabilidad verificable. Organizado por McCain Foods, el evento -parte del Regen Summit regional- buscó transferir prácticas concretas sobre conservación de la biodiversidad y manejo de bordes de lote, y mostrar cómo esos cambios pueden traducirse en beneficios productivos y en información verificable al consumidor mediante códigos QR.
La propuesta combina un enfoque práctico —mostrar soluciones que se pueden aplicar en campos alquilados y con alta variabilidad climática— con la necesidad de construir confianza en toda la cadena de valor: desde el productor hasta la industria y el consumidor final. En un contexto donde la demanda por alimentos con sello de sostenibilidad crece, la trazabilidad rápida y demostrable se vuelve clave para los compradores y para la reputación de los productores.
De qué se habló en el Regen Summit
El encuentro congregó a técnicos y agricultores del sudeste de la provincia de Buenos Aires interesados en la transición hacia la agricultura regenerativa aplicada a la papa. Además de exponer casos y metodologías, las charlas pusieron énfasis en la medición de resultados y en la documentación digital del proceso: desde prácticas de conservación hasta el registro de rutinas en campo que luego pueden vincularse a un código QR para seguimiento con un celular.
Agricultura regenerativa en la papa: un enfoque integrado
En el cultivo de papa, la sostenibilidad se construye mediante intervenciones combinadas: manejo de suelos, rotaciones, conservación de hábitats y reducción de aplicaciones químicas cuando es posible. Los especialistas sostienen que entender la biodiversidad como un insumo más —similar a la fertilidad del suelo o al costo del riego— permite diseñar sistemas que sean más resistentes a plagas y más productivos a mediano plazo.
Corredores biológicos: definición y beneficios
Los corredores biológicos son franjas de vegetación o refugios que conectan hábitats naturales con áreas agrícolas. Más allá del valor conservacionista, estos espacios aportan servicios ecosistémicos directamente útiles para la producción: aumentan la presencia de polinizadores nativos, favorecen enemigos naturales de plagas y ayudan a reducir la dependencia de herbicidas y otros plaguicidas.
Los técnicos presentes indicaron que una gestión menos agresiva de los bordes de las parcelas puede reducir la presión por resistencias a herbicidas y mantener un equilibrio biológico que compense pérdidas puntuales. En girasol, por ejemplo, la presencia de polinizadores nativos fue señalada como un factor que puede impactar significativamente el rendimiento; en papa, la coexistencia con enemigos naturales puede mejorar el control de plagas sin aumentar costos químicos.
Resistencia a herbicidas: un problema global
Los especialistas advirtieron que la aparición de resistencias a herbicidas es un fenómeno que crece con rapidez y que limita las herramientas disponibles para manejar malezas. Su propagación no es exclusiva de la Argentina: se trata de un desafío global que exige estrategias integradas —rotaciones, manejo del borde, control biológico— para evitar quedar sin opciones efectivas en el mediano plazo.
La mirada de la investigación y el vínculo con los productores
Académicos de la Facultad de Agronomía de la UBA participaron activamente en el foro, explicando evidencias científicas y recomendaciones prácticas. Desde la cátedra de Biología se enfatizó en la necesidad de mostrar claramente la conexión entre problemas agronómicos contemporáneos y soluciones basadas en la biodiversidad, una comunicación que a veces falla y que debe mejorar para acelerar la adopción.
Los productores asistentes mostraron interés por las propuestas, aunque la transición enfrenta barreras reales: contratos de alquilar tierras, variabilidad climática y restricciones económicas. Sin embargo, algunos casos locales sirven de ejemplo: productores que instalaron refugios de biodiversidad en sus lotes relatan una percepción positiva sobre los beneficios y una corriente interna de motivación más allá de incentivos externos.
Situación institucional: impacto en la investigación y la extensión
En paralelo, los investigadores alertaron sobre la situación presupuestaria de la universidad pública, con salarios rezagados y recursos limitados para mantener laboratorios y actividades de extensión. Esa presión administrativa puede provocar renuncias y poner en riesgo la continuidad de proyectos de investigación aplicada y la formación de técnicos y agrónomos que trabaja directamente con los productores.
De la práctica a la trazabilidad: cómo se conecta todo
La idea central del evento fue que las buenas prácticas agropecuarias —como la incorporación de corredores biológicos, el manejo integrado de plagas y la rotación de cultivos— no solo generan beneficios ecológicos, sino que pueden documentarse y presentarse ante la industria y consumidores. La trazabilidad mediante códigos QR y registros digitales permite certificar prácticas y acelerar la adopción de mercados que exigen transparencia en la producción.
Qué pueden hacer productores, empresas y autoridades
– Implementar pilotos: comenzar con franjas de refugio y monitoreo en parcelas demostrativas para cuantificar beneficios.
– Registrar prácticas: llevar bitácoras digitales que permitan vincular acciones en campo con resultados productivos y ambientales.
– Promover incentivos: diseñar esquemas económicos o comerciales que reconozcan a quienes adoptan medidas de conservación.
– Fortalecer la investigación: sostener programas universitarios y de extensión para transferir resultados y formar técnicos.
Conclusión
El Regen Summit en Laguna de los Padres puso en primer plano una idea cada vez más central para la agricultura moderna: integrar la biodiversidad y la trazabilidad como componentes intrínsecos de la producción. La experiencia mostró que, si bien existen obstáculos económicos y culturales, hay interés y ejemplos locales que permiten pensar en una adopción gradual. Para que ese proceso avance será necesario combinar evidencia científica, apoyo institucional y modelos de mercado que valoren las prácticas regenerativas.





