El trigo sube otra vez: qué significa para la campaña 2026/27 y por qué se sostiene el rally
Los precios del trigo volvieron a fortalecerse en las últimas ruedas, en un momento clave para los productores argentinos que definen las siembras para la campaña 2026/27. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectó una implantación nacional de 6,5 millones de hectáreas, lo que representa una caída interanual cercana al 3%. En paralelo, ya se negocian lotes de trigo nuevo en torno a US$230 por tonelada, un incremento cercano a US$6,60 respecto a referencias previas, según reportes del mercado.
Referencias internacionales y comportamiento reciente
En la Bolsa de Chicago el cereal llegó a superar durante la jornada los US$240 por tonelada en el mercado físico, acercándose a niveles no observados en casi dos años. Al cierre, la posición mayo —la más próxima— terminó en US$235,99 por tonelada, moderando parte de la suba intradía. Este movimiento se explica por una combinación de menor oferta potencial, costos más altos y riesgos climáticos en zonas clave productoras.
Costos energéticos y presión sobre insumos
El alza del petróleo, con niveles por encima de los US$105 el barril, repercute directamente en los costos de producción: fertilizantes, gasoil y logística se encarecen. El trigo es un cultivo intensivo en insumos, por lo que cuando suben estos costos tiende a trasladarlos el precio del grano. Ese efecto se combina con mayores costos de transporte y procesamiento, reforzando la tendencia alcista.
Sequía en Estados Unidos y señales de estrés en cultivos
Los reportes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) muestran un deterioro en el estado del trigo de invierno: apenas alrededor del 30% de los lotes figura en condiciones buenas a excelentes, mientras que cerca del 70% presenta algún grado de sequía. Estados como Nebraska registran áreas con sequía extrema, lo que reduce la expectativa de rindes y aumenta la incertidumbre sobre la oferta estadounidense.
Situación local: ventas, cobertura y decisiones de siembra
En la campaña anterior, de la cosecha vieja —levantada en enero— ya se comercializaron poco más de 17 millones de toneladas, equivalentes al 61% de la producción récord. De ese volumen, aproximadamente 14,6 millones de toneladas cuentan con precio cerrado; el resto fue entregado sin valor fijado todavía.
El avance de la siembra de trigo de primavera está atrasado: solo se cubrió el 19% del área prevista frente al 25% del ciclo anterior y al 22% del promedio histórico. Ese retraso reduce la ventana de desarrollo del cultivo y eleva el riesgo de que los rendimientos queden por debajo de lo esperado.
Competencia de cultivos y recorte de área a nivel global
El aumento de costos también está modificando decisiones de siembra. En Australia, el agregado agrícola del USDA proyectó una caída del área de trigo cercana al 4,8%, hasta 11,8 millones de hectáreas, con parte de esa superficie destinada a colza. En Argentina, márgenes más ajustados y mayores costos han llevado a algunas entidades a prever retrocesos en la superficie implantada para la fina 2026/27.
Comercio exterior: Brasil y la oferta disponible
En el frente comercial, la demanda externa sigue activa y Brasil aparece como un comprador relevante. El trigo argentino resulta competitivo para el mercado brasileño por ventajas arancelarias y logísticas, lo que permite ubicar precios FOB más altos y trasladar valor al mercado interno. Además, la decisión de Rusia de eliminar derechos de exportación sobre el trigo mantiene un nivel mayor de oferta disponible en el mercado global, lo que limita en parte la suba de precios.
Qué viene: informes y perspectivas
Los analistas esperan que el informe de mayo del USDA incluya las primeras proyecciones de oferta y demanda mundial para la campaña 2026/27, con señales sobre la evolución de stocks y comercio. El consenso de mercado apunta a una probable caída de la producción global que podría presionar los inventarios.
La última vez que el trigo alcanzó niveles similares fue en junio de 2024, cuando tocó cerca de US$260 por tonelada, en un contexto también marcado por incertidumbres productivas en el hemisferio norte. Hoy, la combinación de mayores precios del petróleo, problemas climáticos en zonas clave y costos de insumos más altos ofrece fundamentos adicionales para sostener el rally, aunque la volatilidad y el déficit de información sobre rendimientos mantienen el riesgo al alza y a la baja.
Para los productores argentinos, estas variables —precios internacionales, costos internos y condiciones climáticas— definirán en las próximas semanas la magnitud del área sembrada y las estrategias comerciales para la campaña 2026/27.





