Gobierno implementa incentivos fiscales y estímulos a la inversión para duplicar riego agrícola nacional

El Gobierno nacional lanzó un paquete de medidas para impulsar el riego agrícola con la meta de duplicar la superficie irrigada en Argentina en los próximos años. La iniciativa responde tanto a la necesidad de aumentar la productividad como a la urgencia de reducir la exposición de los cultivos a la creciente variabilidad climática. Además de incentivos fiscales, el plan combina facilidades financieras y cambios arancelarios pensados para acelerar la modernización tecnológica del campo.

Hoy la superficie bajo riego es cercana a 2,1 millones de hectáreas, pero existe un potencial de crecimiento importante. Estudios oficiales indican que, por condiciones de suelo y disponibilidad de recursos hídricos, podrían incorporarse hasta 4,8 millones de hectáreas adicionales. Ese escenario abre oportunidades para un cambio estructural en la producción agropecuaria, con impactos sobre la estabilidad de rindes, la planificación de cultivos y la competitividad exportadora.

Medidas clave del paquete público

Entre las medidas más relevantes se destacan:

  • Reducción de la alícuota del IVA sobre la energía eléctrica destinada a riego, que pasó del 27% al 10,5%, con el objetivo de bajar costos operativos.
  • Variantes del Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI) que permiten la amortización acelerada en el impuesto a las ganancias para equipos de riego y bienes ligados a la eficiencia energética.
  • Posibilidad de recuperar el crédito fiscal del IVA en un plazo reducido de tres períodos mensuales, mejorando el flujo de fondos de los productores.
  • Reducción de aranceles a la importación de equipos de riego (del 14% al 2%) y eliminación del impuesto PAIS para estas compras, con el fin de facilitar el acceso a tecnología.

Impacto inicial en el territorio

En los últimos dos años ya se registra un crecimiento concreto en la instalación de riego: se incorporaron decenas de miles de hectáreas adicionales mediante pivotes y sistemas de goteo, y varias provincias comenzaron a aplicar los beneficios fiscales. Ese avance temprano confirma que las medidas comienzan a operar sobre la decisión de inversión de productores y contratistas.

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Tras la aprobación del RIMI: ¿cuánto cuesta incorporar riego en un campo “tradicional”?

No existe un único precio: el desembolso varía según el sistema elegido, la topografía, la fuente de agua, la distancia a la red eléctrica y el grado de automatización. A modo orientativo, y con las salvedades propias de las condiciones locales, los rangos aproximados son:

  • Pivote central: el equipo y su instalación pueden costar desde unos USD 40.000 hasta más de USD 120.000 según el alcance (diámetro, materiales y accesorios). Dado que un pivote suele cubrir entre 50 y 150 hectáreas, el costo por hectárea se ubica en un rango amplio.
  • Riego por aspersión (sectores más pequeños o complementarios): entre USD 500 y USD 1.500 por hectárea, dependiendo de la complejidad y la calidad de los componentes.
  • Riego por goteo (especialmente para frutales, hortalizas o agricultura de alta eficiencia): los sistemas pueden oscilar entre USD 1.000 y USD 4.000 por hectárea, en función del tipo de emisores, filtros, tuberías y automatización.
  • Costos adicionales: obras de toma y conducción, bombas, obras civiles, almacenamiento de agua y conexión eléctrica pueden sumar una parte significativa de la inversión inicial.

Estos valores deben calibrarse con cotizaciones locales y considerar la inflación y la variación del tipo de cambio. Además, la existencia de financiamiento con plazos y tasas competitivas, junto a las deducciones fiscales ofrecidas por la Ley 27.802/2026 y el RIMI, puede mejorar la viabilidad económica de los proyectos.

Retorno de la inversión y factores que acortan el plazo de recuperación

El tiempo de recuperación depende del cultivo (maíz, soja, arroz, frutales, horticultura, etc.), de los precios de los productos y de la frecuencia de riego. En líneas generales, productores y técnicos estiman periodos de payback que pueden ir de 3 a 8 años en sistemas bien planificados y con cultivos de alto valor, aunque en cultivos extensivos el plazo suele ser mayor.

Los incentivos fiscales —como la amortización acelerada en Ganancias— y la rehabilitación rápida del crédito fiscal del IVA reducen la carga financiera inicial y mejoran el flujo de caja, lo que hace más atractivo adelantar inversiones que antes se demoraban por restricciones de capital.

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Efectos esperados sobre la producción y la gestión del riesgo

La expansión del riego no solo permite aumentar los rendimientos por hectárea, sino que aporta previsibilidad frente a sequías y eventos climáticos extremos. Entre los beneficios prácticos se señalan:

  • Mayor estabilidad en rindes y posibilidad de doble cultivo en determinadas zonas.
  • Optimización del uso de fertilizantes y menor volatilidad en la producción anual.
  • Acceso a mercados que demandan producto de calidad y volúmenes sostenidos.

Qué seguir de cerca

Para productores interesados en incorporar riego conviene:

  • Solicitar cotizaciones detalladas que incluyan obras hidráulicas, suministro energético y automatización.
  • Evaluar modelos de negocio y simulaciones de flujo de fondos que incluyan los beneficios fiscales del RIMI y la recuperación rápida de IVA.
  • Consultar a proveedores locales y a organismos técnicos para dimensionar correctamente la infraestructura necesaria según la pendiente, el tipo de suelo y la calidad del agua.

La combinación de incentivos tributarios, acceso a tecnología y un marco regulatorio orientado a acelerar inversiones crea una ventana de oportunidad para modernizar el riego en Argentina. Si las medidas se implementan con acompañamiento técnico y financiación adecuada, el país podría ampliar significativamente su superficie productiva irrigada y mejorar la resiliencia del sector agrícola frente al cambio climático.

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