Productores de la Regional Aapresid Montecristo, que entienden la innovación como una herramienta al servicio del producto, conjugan agronomía y tecnología para dar respuestas concretas a los desafíos del campo, con visión empresarial y un compromiso claro con la sustentabilidad.
Marcos Flesia es ingeniero agrónomo, magíster en ciencia de datos y fundador de Rinde Plus, de una empresa que no solo aplica, sino que desarrolla inteligencia artificial para el Agro. Su foco está en un punto clave del negocio agrícola: originar granos. Para eso, creó plataformas que integran clima, suelo y manejo agronómico, y permiten anticiparse a los rendimientos futuros.
“Creemos que el rendimiento no es magia, hay que construirlo”, resume Flesia. La empresa trabaja con programación propia, toma muestras a campo y les agrega trazabilidad. Esa base alimenta modelos predictivos que ayudan a tomar decisiones comerciales con menor incertidumbre.
Lo que más le preocupa es la falta de datos disponibles a tiempo. “Muchos productores borran la información de sus monitores, cuando en realidad eso es oro”, advierte. Esa información, que ya está en las máquinas, puede ser clave para anticipar problemas o entender mejor lo que pasó en el lote.
Por ejemplo, con la información correspondiente, la inteligencia artificial (IA) permite analizar cómo un herbicida impactó en el rendimiento o prever contingencias climáticas.
En 2019, Franco Vizzio cofundó Orbely, una empresa de soluciones digitales que opera en más de 60.000 hectáreas distribuidas en 13 provincias. Su premisa es clara: hacer agronomía en alta resolución. Y para eso, había que transformar datos sueltos en decisiones concretas.
“Veíamos mucha información valiosa guardada en pen drives, Excel o plataformas aisladas que no se traducía en valor a campo”, cuenta. Así nació un servicio que combina asesoría técnica con ciencia de datos, adaptado a empresas que siembran desde 60 a 50.000 has.
Hoy, Orbely cuenta con su propio motor de análisis y con CROPilot, un copiloto agronómico basado en IA que desarrolló en conjunto con Darwoft, la software factory con la que se asociaron para dar forma a esta herramienta que procesa datos satelitales, climáticos y de campo para generar alertas en tiempo real, construir escenarios predictivos y brindar recomendaciones precisas durante todo el ciclo del cultivo.
Uno de los mayores logros, según Vizzio, fue liberar tiempo del equipo técnico gracias a la automatización del análisis de datos geoespaciales. “Eso nos permite enfocarnos en diseñar estrategias agronómicas sustentables, basadas en evidencia y ajustadas en tiempo real”.
Más cultura que tecnología
Ambos productores de la Regional Montecristo coinciden: el mayor desafío no es técnico, sino cultural. “La IA no reemplaza personas. Las potencia”, afirma Vizzio. “El conocimiento solo no alcanza; hay que poder accionarlo. Y ahí es donde entra la tecnología”.
Para Flesia, la clave está en perderle el miedo. “Que el productor se acerque, que no borre sus datos. Nosotros lo ayudamos a usarlos”. Y agrega: “La IA está hecha para acortar tiempos, tomar mejores decisiones y minimizar riesgos”.
Las barreras son reales: falta de conectividad, formación, recursos económicos. Pero también es real el riesgo de quedar afuera. “La amenaza no es la tecnología, es no aprovecharla”, sentencia Vizzio. En tiempos de incertidumbre, el dato ordenado, interpretado y accionado puede ser el mejor insumo del productor.
La digitalización es un desafío común en el agro. En esa línea, el próximo 5 de septiembre, productores Aapresid liderarán en Necochea una jornada libre y gratuita para debatir sobre la IA, que contará con referentes como Martín Oesterheld, Fernando Andrade, Ramón Gigón y el divulgador Sebastián Bortnik.




