Jardines bajo presión por el exceso de humedad: qué hacer antes de la explosión de la primavera

Tras meses de lluvias, nubosidad y suelos cargados de agua, aumentan los riesgos de hongos, caracoles y otros problemas. Anabel Didlaukis explica cómo preparar el jardín para septiembre.

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Los jardines llegan a septiembre después de un período particularmente exigente. Las lluvias frecuentes, la elevada humedad ambiental y los días con poca radiación solar dejaron suelos cargados de agua y crearon condiciones favorables para la aparición de enfermedades, justo cuando muchas especies comienzan a despertar con la llegada de la primavera.

En diálogo con Palabra de Campo, la ingeniera agrónoma Anabel Didlaukis, columnista del programa, advirtió que este escenario obliga a prestar especial atención al estado sanitario de plantas, canteros y césped. “El ambiente es propicio 100% para el desarrollo e instalación de hongos”, explicó.

El exceso de humedad y los hongos, el principal desafío

La combinación de agua acumulada en el suelo, humedad persistente y jornadas nubosas constituye uno de los escenarios más favorables para la proliferación de enfermedades fúngicas. Muchas de esas esporas forman parte naturalmente del ambiente, pero encuentran mejores posibilidades de desarrollarse cuando disminuye la aireación y permanece mojada la superficie de las plantas.

La falta de aparición del sol genera que esas esporas puedan prosperar en cualquier superficie foliar”, señaló Didlaukis. El problema puede alcanzar las hojas, pero también el sistema radicular y el cuello de las plantas cuando los suelos permanecen saturados.

Una de las primeras recomendaciones consiste en mejorar la aireación del suelo y detectar aquellos sectores donde el agua queda estancada. El rastrillaje, la incorporación de materiales que ayuden a mejorar la estructura y la eliminación de restos vegetales deteriorados forman parte de las tareas prioritarias.

“Recordemos que el lugar que ocupa el agua directamente evita la incorporación de oxígeno”, explicó la especialista. Por ese motivo, mantener un suelo estructurado y evitar los anegamientos puede resultar tan importante como cualquier intervención posterior sobre una planta enferma.

Después de cada lluvia, llega el momento de revisar las plantas

La observación es otra de las herramientas centrales durante estas semanas. Luego de una lluvia, Didlaukis recomienda recorrer el jardín y detectar ramas amarronadas, hojas manchadas o sectores con elevada densidad de follaje, donde el aire circula con mayor dificultad.

Cuando las condiciones mejoran y las plantas comienzan a secarse, puede realizarse una poda sanitaria. “Primero hay que intervenir con una poda, sacar todo el material verde que se vea comprometido”, indicó la ingeniera agrónoma.


La limpieza también disminuye otros problemas asociados con la humedad. Entre ellos aparece la fumagina, esa película oscura que puede observarse sobre las hojas de jazmines, cítricos y otras plantas y que suele estar relacionada con la presencia de insectos como pulgones y cochinillas.

Estos insectos producen sustancias azucaradas sobre las que posteriormente se desarrollan los hongos. Por eso, un jardín excesivamente cerrado, húmedo y con escasa circulación de aire puede favorecer simultáneamente diferentes problemas sanitarios.

Caracoles y babosas: por qué aparecen después de las lluvias

La abundancia de agua también provoca otro fenómeno fácilmente reconocible: la multiplicación de caracoles y babosas. Sus poblaciones encuentran condiciones particularmente favorables cuando el suelo permanece húmedo durante el día y la noche.

“Es impresionante el ataque de caracoles luego de estas precipitaciones y días nubosos”, describió Didlaukis. Durante las horas de menor luminosidad salen a alimentarse y pueden provocar daños importantes en huertas, lechugas, coles y plantas jóvenes.

Entre las alternativas propuestas por la especialista aparecen diferentes barreras físicas, como aserrín, corteza de pino o ceniza de madera alrededor de los sectores que se busca proteger. Son superficies que dificultan el desplazamiento de estos moluscos y pueden reducir su ingreso a los canteros.

 

También existen trampas sencillas. Una posibilidad consiste en enterrar pequeños recipientes hasta dejarlos prácticamente al nivel del suelo y colocar una pequeña cantidad de cerveza como cebo, que debe renovarse periódicamente.

Didlaukis mencionó además la utilización de restos de café usado distribuidos alrededor de determinados sectores del jardín como otra práctica destinada a dificultar la presencia de caracoles y babosas.

Las hormigas también salen en busca de nuevos lugares

Las lluvias intensas no solamente afectan a las plantas. También pueden modificar los hormigueros y provocar una mayor actividad de las hormigas, que buscan reconstruir sus colonias y conseguir alimento.

El exceso de humedad favorece hongos, caracoles y otros problemas en el jardín. Anabel Didlaukis explica qué hacer antes de la primavera.
El exceso de humedad favorece hongos, caracoles y otros problemas en el jardín. Anabel Didlaukis explica qué hacer antes de la primavera.

Didlaukis explicó que algunas personas utilizan arroz partido como método complementario, aunque advirtió que su efectividad puede ser limitada. Frente a poblaciones importantes, especialmente en grandes canteros o montes de cítricos, resulta fundamental mantener una estrategia preventiva y observar tempranamente los caminos de las colonias.

Septiembre también es tiempo de podar las hortensias

Mientras algunas especies comienzan a brotar, las hortensias atraviesan uno de los momentos clave para definir su futura floración y la estructura del cantero. La especialista recomienda observar cuidadosamente las yemas antes de realizar cualquier corte.

Las yemas saludables son fácilmente identificables por su buen tamaño y desarrollo. A partir de allí se seleccionan las varas que permanecerán y se eliminan aquellas ramas envejecidas, deterioradas o con poca capacidad de brotación.

En plantas ubicadas en la primera línea del cantero, Didlaukis propone realizar cortes dejando aproximadamente dos o tres yemas desde la base, mientras que las ramas posteriores pueden conservar cuatro o cinco. De esta manera se genera una estructura escalonada que aporta profundidad y volumen cuando comienza la floración.

A diferencia de lo que suele hacerse con los rosales, en la hortensia el corte puede realizarse recto por encima del par de yemas. Las herramientas, recordó, deben estar bien afiladas y desinfectadas para reducir el riesgo de producir heridas deficientes o transmitir enfermedades.

También recomienda eliminar desde la base las ramas viejas que hayan producido durante temporadas anteriores cuando muestran poco vigor. “Es importante la observación en el momento de podar las hortensias: vamos a seleccionar las ramas con más desarrollo y sanidad en las yemas”, explicó.

Con septiembre a las puertas, el jardín comienza una etapa de crecimiento acelerado. Pero después de meses cargados de humedad, la prioridad será primero sanear, airear y ordenar para que los nuevos brotes encuentren las mejores condiciones posibles durante la primavera.

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