Estrategias innovadoras para combatir malezas resistentes y mitigar la crisis en cultivos de crucíferas

La resistencia de malezas a herbicidas se consolidó como uno de los desafíos más grandes para la agricultura argentina. Datos recientes de la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid revelan que gran parte del área monitoreada registra al menos una especie con tolerancia o resistencia, lo que obliga a reconcebir estrategias de manejo y a buscar nuevas herramientas químicas y culturales. En ese marco, empresas y equipos técnicos aceleran ensayos y capacitaciones para ofrecer alternativas que permitan sostener la producción de trigo y cebada sin aumentar el riesgo de nuevas resistencias.

En este artículo explicamos por qué la problemática se volvió sistémica, qué aporta el lanzamiento de una nueva molécula para el control de crucíferas en las zonas trigueras y cebaderas, y qué prácticas se recomiendan para prolongar la eficacia de los herbicidas.

UNA NUEVA HERRAMIENTA CONTRA LAS CRUCÍFERAS

En una presentación realizada en Tandil, Corteva Agriscience introdujo Gallery, un herbicida con un modo de acción distinto a los disponibles en el mercado argentino. El producto apunta principalmente a controlar Nabo (Brassica rapa) y Nabón (Raphanus sativus), malezas que han generado problemas crecientes en el sudeste bonaerense y que dieron origen a biotipos resistentes en esa región.

El principio activo es isoxaben, una molécula que actúa sobre procesos de formación de paredes celulares en plántulas y raíces jóvenes, impidiendo el desarrollo normal de las malezas durante las primeras etapas. Según los responsables del desarrollo, la sustancia cuenta con registros fuera del país y no se registran reportes de resistencia a nivel global hasta ahora.

Marcelo de Esteban, especialista en desarrollo de herbicidas de Gallery

Corteva realizó múltiples ensayos antes de autorizar la comercialización del producto.

Los ensayos locales se complementaron con pruebas de campo que buscaron confirmar la eficacia en condiciones adversas y la selectividad en cultivos como trigo y cebada. La compañía destacó que Gallery fue pensado para integrarse en esquemas de pre-siembra y para ofrecer un control residual en los momentos críticos de emergencia del cultivo.

LA DIMENSIÓN DEL PROBLEMA

Las cifras de la REM ilustran la magnitud: de las aproximadamente 29 millones de hectáreas evaluadas por la red, unas 25,8 millones presentan al menos una especie con tolerancia o resistencia a herbicidas. A nivel provincial, la situación se concentra en 203 partidos y departamentos de 10 provincias, lo que implica que casi la totalidad de la superficie agrícola está afectada por alguna forma de resistencia.

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Un caso puntual: los nabos resistentes a glifosato ocupaban en 2025 casi 3,9 millones de hectáreas, de las cuales alrededor de 3,3 millones se encontraban en la provincia de Buenos Aires. Además del crecimiento en superficie, aumenta la complejidad por la superposición de especies resistentes en un mismo lote, lo que complica las decisiones de manejo y exige soluciones combinadas.

POR QUÉ AUMENTAN LAS RESISTENCIAS

La resistencia no surge por azar: es el resultado de la variación genética natural en las poblaciones y de la presión de selección que ejercen los manejos repetidos. Cuando se aplica un mismo herbicida año tras año, los individuos con rasgos que les permiten sobrevivir tienden a multiplicarse y a dominar la población.

Entre las causas recurrentes que aceleran este proceso figuran la ausencia de planificación, el monitoreo insuficiente de lotes y el uso reiterado de los mismos modos de acción sin combinar medidas culturales. Esa combinación transforma lo que en un primer momento fueron eventos puntuales en un problema extendido y persistente.

RESIDUALIDAD Y SELECCIÓN DE MOMENTOS

Los desarrolladores de Gallery resaltan como ventaja su comportamiento en el suelo: la molécula permanece en la franja superficial y, bajo condiciones normales, ofrece una ventana de control residual que puede variar entre unos 70 y 90 días una vez activada por la lluvia. Antes de esa activación, según los ensayos, existe un periodo de estabilidad en el perfil superficial del suelo que ayuda a cubrir la emergencia temprana de las malezas.

“Nabo”, una de las malezas que más complica al trigo y la cebada

También se informó que el producto presenta degradación microbiológica y fue diseñado para ser compatible con trigo y cebada en la ventana de aplicación prevista, sin necesidad de ajustar las dosis en esos cultivos durante las pruebas de desarrollo.

PRECAUCIÓN: NO SUBIR LAS DOSIS

Victor Juan, ingeniero y docente de la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires en Azul, que participa en ensayos desde hace más de una década, advirtió sobre una tentación común entre productores: aumentar la dosis cuando el control no es el esperado. Esa práctica, explicó, genera mayor presión de selección y puede acelerar la aparición de resistencias más fuertes.

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Victor Juan dirige un grupo de investigación especializado en manejo de malezas

En lugar de subir dosis, los especialistas recomiendan aplicar una estrategia integrada que combine medidas químicas y culturales, rotación de modos de acción y monitoreo continuo.

UNA ESTRATEGIA EN TRES PASOS

Para preservar la eficacia de nuevas moléculas como la isoxaben, los técnicos proponen un esquema de control en tres fases, conocido en las jornadas de campo como “las tres R”:

  • Reseteo: comenzar la campaña con el lote lo más libre posible de malezas, mediante prácticas que eliminen la presión inicial.
  • Residual: aplicar un producto residual en la franja de suelo para proteger el nacimiento del cultivo durante los primeros estadios y evitar la convivencia temprana con malezas.
  • Repaso pos-emergente: utilizar aplicaciones pos-emergentes puntuales para controlar escapes y fortalecer el efecto del tratamiento inicial.

Complementariamente, deben priorizarse la rotación de herbicidas con distintos modos de acción, la alteración de secuencias culturales, la siembra de cultivos competitivos y el registro sistemático de los tratamientos para evaluar tendencias en cada lote.

Equipo de investigación durante un ensayo en Colonia Nievas, partido de Olavarría

CAPACITACIÓN Y COMERCIALIZACIÓN

La presentación de Gallery también tuvo un componente formativo: la compañía organizó una jornada con productores, asesores y distribuidores para mostrar los resultados de los ensayos y compartir recomendaciones operativas. Participaron 140 asistentes presenciales y unos 200 de forma virtual. Según la empresa, la iniciativa busca que el equipo comercial y los asesores estén mejor preparados de cara a la campaña de pre-siembra de trigo y cebada, donde el producto ya se ofrece en el canal.

Rolando Di Marco, del área de Agronomía y Protección de Cultivos de Corteva, subrayó que la llegada de una nueva alternativa de control supone una oportunidad, pero también una responsabilidad: su uso debe enmarcarse en programas de manejo que eviten repetir errores del pasado.

CONCLUSIÓN

La disponibilidad de herbicidas con modos de acción nuevos es una noticia relevante para los productores afectados por crucíferas y otras malezas resistentes, pero no es una solución definitiva por sí sola. Conservar la efectividad de estas herramientas exige monitoreo, rotación de modos de acción, integración de prácticas culturales y prudencia en las dosis. Solo así será posible mantener la productividad sin acelerar la evolución de nuevas resistencias.

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